Líderes novatos, vayan más lento de lo que suponen que deben ir

Cuando obtienes un puesto de liderazgo, te enfrentarás a la presión de demostrar tu capacidad mediante un inicio veloz y resultados inmediatos. No obstante, si la gente percibe que estás cambiando algo sin reflexionar —o sin tomar en cuenta su opinión— es poco probable que tengas éxito. Por eso debes tomártelo con calma, sobre todo en tus interacciones.

Cuando hables con colegas nuevos, repite lo que te digan para confirmar que entendiste y demostrar que los escuchas. Hazle preguntas reflexivas al equipo, por ejemplo: “¿Qué es lo que acaba de pasar aquí?” o “¿Qué podríamos aprender de esto?”. Esas preguntas imponen una pausa y evitan que un diálogo lleve a una decisión precipitada. Además, no temas aprovechar el silencio. Hacer una pausa antes de hablar te da la oportunidad de sopesar alternativas y decidir cuál es la mejor forma de responder. También obliga a los demás a preguntarse en qué estás pensando, lo que podría ayudarlos a tener ideas más creativas.

(Adaptado de “Why New Leaders Should Be Wary of Quick Wins”, de Dan Ciampa).

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate


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