Gerentes, háganle saber a su equipo que está bien llorar en el trabajo

Si alguien llora en el trabajo, tu instinto quizá será ignorarlo o incluso salir de la habitación. Sin embargo, como gerente, es importante que hagas sentir cómoda a la gente con lo que es una respuesta biológica normal al estrés, la frustración o la tristeza. Envía el mensaje de que nadie perderá credibilidad ni se considerará menos competente si llora, sin importar el género (cuando las mujeres lloran, normalmente les dicen que se calmen; cuando los hombres lo hacen, los felicitan por ser valientes o vulnerables).

Reconoce abiertamente que llorar es una reacción saludable y natural. La siguiente vez que alguien llore, puedes decir: “Está claro que a muchos de nosotros nos afecta sobremanera este tema. ¡A mí también me dan ganas de llorar!”. Incluso puedes compartir una anécdota de cuando hayas llorado en el trabajo. Eso le mostrará a tu equipo que está bien ser vulnerable, lo cual aumenta la confianza y la seguridad, además de que así le darás permiso implícito a cualquiera de llorar si llega a necesitarlo en el futuro.

(Adaptado de “Why Is Crying at Work Such a Big Deal?”, de Jeneva Patterson).

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate


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