Recurre a tu equipo para resolver problemas intrincados

Si tu equipo y tú se enfrentan a un desafío crónico, podrías estar tentada a asumir el control y discutir con vehemencia a favor de la solución que crees que funcionará o a ofrecer ideas de forma indirecta y dejar que tu equipo haga suyo el problema. Ninguno de estos extremos es lo óptimo. En cambio, intenta una estrategia que combine convicción y apertura: de este modo, los demás pueden ofrecer soluciones que potencien tus mejores opiniones. Habla con tu equipo sobre la persistencia del problema, cuáles son las medidas que han fracasado y por qué. Explícales que deseas que escojan una solución contigo.

Deja claro que estás buscando nuevas ideas, no defender procedimientos fallidos o volver a discutir versiones de lo que ya se ha intentado. Crea un conjunto de criterios medibles con los cuales puedas evaluar las opciones. Admite cualquier tendencia que tengas a favor de algunas soluciones particulares y pide a tu equipo que no trate esas ideas de una forma diferente a las suyas. Califica todas las ideas, entre ellas la tuya, y toma como base los criterios establecidos; lo más importante es que seas abierta sobre las suposiciones subyacentes de tus puntos de vista.

(Adaptado de “Stress Leads to Bad Decisions. Here’s How to Avoid Them”, de Ron Carucci).

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate


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