Al dar retroalimentación por escrito debes tener mucho tacto

En un mundo ideal, la retroalimentación siempre sería cara a cara, para que la otra persona pueda leer tu lenguaje corporal y escuchar tu voz. No obstante, hay ocasiones en las que debes dar tus comentarios por medio del correo electrónico, mensajes de texto o incluso mensajes instantáneos, y en estos casos es importante ser cuidadoso con el tono.

Las críticas por escrito pueden llevar a malos entendidos con facilidad, pues carecen de la empatía natural que surge al hablar con alguien en persona. Y una vez que lo has escrito, es más difícil retractarte que en el caso de un comentario hablado. En general, para la retroalimentación que des por escrito debes apegarte al lenguaje descriptivo, no al evaluativo. Por ejemplo, a menudo la gente es más receptiva a “Veo que está pasando esto” que a “Esto es lo que creo que deberías hacer de un modo diferente”. Lo último puede considerarse duro e insensible, mientras que lo primero es más objetivo. Tendrás más libertad de acción si tienes una relación sólida con el receptor, porque en ese caso es menos probable que tu interlocutor perciba tu crítica como un ataque. No obstante, el esfuerzo adicional que pongas en analizar detenidamente lo que dices y cómo lo dices servirá para que la persona comprenda tu mensaje (aun en forma escrita).

(Adaptado de “What I Learned About Coaching After Losing the Ability to Speak”, de Mark Rosen).

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate


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