¿Usted es un micro administrador?

Si es como la mayoría de los microgerentes, lo más probable es que ni siquiera note que lo está haciendo.

Algunas señales deberían dejarlo en claro: nunca está satisfecho con los resultados; se frustra cuando hubiera hecho algo de forma distinta; se centra en los detalles y le enorgullece hacer correcciones; quiere que le envíen copia de los correos electrónicos.

Recuerde que, aunque debe asegurarse de que el trabajo se haga, no necesita ahondar todo el tiempo en los detalles. Eso solo perjudica la moral y productividad de su equipo.

Para dejar de microadministrar, empiece por soltar las minucias. Esto puede ser difícil, pero la clave está en hacerlo poco a poco. Articule cómo quiera que sea el resultado, pero no gire instrucciones a cada paso de lo que debe hacer alguien para alcanzarlo.

Concéntrese en preparar a la gente para el éxito. Provea recursos y apoyo, y ofrezca el reconocimiento cuando corresponda.

(Adaptado de “Signs That You’re a Micromanager”, de Muriel Maignan Wilkins).

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate

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