Muchas mujeres solteras enfrentan una decisión: ambición o matrimonio

La investigación muestra que los hombres siguen prefiriendo compañeras que sean menos ambiciosas profesionalmente que ellos. Debido a esto, muchas mujeres solteras enfrentan una decisión. En este artículo le presentamos cual.

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Incluso actualmente, la investigación muestra que los hombres siguen prefiriendo compañeras que sean menos ambiciosas profesionalmente que ellos. Debido a esto, muchas mujeres solteras enfrentan una decisión: las acciones que llevan al éxito profesional podrían ser percibidas menos favorablemente en el mercado del matrimonio heterosexual.

Este intercambio puede ser generalizado y no se limita a grandes decisiones, como ofrecerse como voluntario para un rol de liderazgo o pedir un ascenso. Actividades cotidianas, como hablar en las reuniones; quedar a cargo de un proyecto; trabajar hasta tarde; o incluso vestir ciertos trajes, cortes de cabello y maquillaje, puede ser deseable en un mercado y no en el otro.

Nuestra investigación examina los efectos de este intercambio en estudiantes de un programa MBA (Maestría en Administración de Negocios) de élite en los Estados Unidos. El posgrado es un lugar natural para estudiar esto, ya que muchos estudiantes están simultáneamente invirtiendo en sus carreras profesionales y buscando pareja de largo plazo.

Observamos que las mujeres solteras se presentan a sí mismas en forma menos favorable para el mercado laboral -y más favorable para el mercado matrimonial- cuando creen que sus elecciones serán observadas por hombres. Durante una clase de carrera, a 174 de los estudiantes del MBA se les pidió hacer elecciones acerca de diversos trabajos hipotéticos. Se les solicitó elegir el trabajo que preferirían y se les dijo que habrían de discutir sus respuestas en grupos pequeños. Algunos grupos fueron enteramente femeninos; otros fueron de ambos géneros.

Cuando fueron colocadas en grupos enteramente femeninos, el 68% de las mujeres solteras reportaron que preferirían un trabajo que brindara un salario más alto y que requiriera de 55 a 60 horas de trabajo a la semana, a un trabajo que pagara menos y requiriera de 45 a 50 horas a la semana. Sin embargo, cuando se les colocó con colegas varones, sólo el 42% de las mujeres lo expresó. Más aún, las mujeres solteras tenían menos probabilidades de elegir la opción enfocada en su carrera cuando había más hombres solteros en el grupo.

Adicionalmente, un análisis de las calificaciones de participación indicó que las estudiantes no casadas tuvieron calificaciones de participación sustancialmente más bajas que las casadas. La participación en clase es observada por los demás, y podría ser una señal de la ambición o asertividad de los estudiantes. En forma consistente con nuestra hipótesis, las calificaciones de participación de los hombres no variaron en base a su estatus marital.

Nuestros resultados sugieren que las mujeres solteras evitan acciones que beneficiarían sus carreras, debido a consideraciones relacionadas con el matrimonio, y que esas consideraciones podrían ser una explicación adicional para las diferencias de género en el mercado laboral.

Los efectos de las señales del mercado matrimonial son quizá incluso mayores en otros contextos. Esperamos que futuros trabajos evalúen intervenciones que podrían mitigar los efectos negativos que tiene la preocupación por el mercado matrimonial en las carreras de las mujeres.

“Las mujeres solteras se presentan a sí mismas en forma menos favorable para el mercado laboral -y más favorable para el mercado matrimonial- cuando creen que sus elecciones serán observadas por hombres”.

“Las mujeres solteras tenían menos probabilidades de elegir la opción enfocada en su carrera cuando había más hombres solteros en el grupo”.

“La participación en clase es observada por los demás, y podría ser una señal de la ambición o asertividad de los estudiantes”.

La investigación muestra que los hombres siguen prefiriendo compañeras que sean menos ambiciosas profesionalmente que ellos. Debido a esto, muchas mujeres solteras enfrentan una decisión: las acciones que llevan al éxito profesional podrían ser percibidas menos favorablemente en el mercado del matrimonio heterosexual.

Después de un análisis en un MBA, los resultados sugieren que las mujeres solteras evitan acciones que beneficiarían sus carreras, debido a consideraciones relacionadas con el matrimonio, y que esas consideraciones podrían ser una explicación adicional para las diferencias de género en el mercado laboral.

Los efectos de las señales del mercado matrimonial son quizá incluso mayores en otros contextos. Esperamos que futuros trabajos evalúen intervenciones que podrían mitigar los efectos negativos

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

The Ambition-Marriage Trade-Off Too Many Single Women Face

Even today, research shows that men still prefer female partners who are less professionally ambitious than they are. Because of this, many single women face a trade-off: Actions that lead to professional success might be viewed less favorably in the heterosexual marriage market.

This trade-off can be pervasive and is not limited to big decisions like volunteering for a leadership role or asking for a promotion. Daily activities such as speaking up in meetings; taking charge of a project; working late; or even wearing certain outfits, haircuts and makeup can be desirable in one market and not in the other.

Our research examines the effects of this trade-off for students in an elite U.S. MBA program. Graduate school is a natural place to study this, as many students are both investing in their professional careers and looking for a long-term partner.

We observed that single women present themselves less favorably to the labor market — and more favorably to the marriage market — when they believe their choices will be seen by men. During a career class, 174 of the MBA students were asked to make choices about several hypothetical jobs. They were asked to choose the job they would prefer and told that they would discuss their answers in small groups. Some groups were all female; some were mixed gender.

When placed in all-female groups, 68% of single women reported that they would prefer a job that paid a higher salary and required 55 to 60 hours of work per week to a job that paid a lower salary and required 45 to 50 hours per week. But when placed with male peers, only 42% of single women did so. Moreover, single women were less likely to choose the career-focused option when there were more single men in the group.

Additionally, an analysis of participation grades indicated that unmarried female students had substantially lower class participation grades than married ones. Class participation is observable by peers and may signal students’ ambition or assertiveness. Consistent with our hypothesis, male participation grades did not differ by marital status.

Our results suggest that single women avoid actions that would help their careers because of marriage considerations, and that these considerations may be an additional explanation for gender differences in the labor market.

The effects of marriage market signaling are perhaps even larger in other contexts. We hope that future work will assess interventions that may mitigate the negative effects that marriage market concerns have on women’s careers.

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