4 tipos de políticas dentro de las organizaciones

Los estudios muestran que los individuos con habilidades políticas tienden a ser mejores para ganar más poder personal, además de manejar el estrés y las demandas laborales, que sus contrapartes políticamente ingenuas. El primer paso para sentirse cómodo con la política requiere que los ejecutivos entiendan el terreno político.

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Las políticas disfuncionales pueden hundir a una organización, y sin embargo la mayoría de los ejecutivos reaccionan con desagrado a la idea de ser diestros políticos organizacionales. La realidad es que la política es sólo otro proceso de influencia, junto con las normas, la autoridad formal y la pericia. Es importante que los líderes entiendan las formas que puede asumir y cómo usarla para el bienestar de la organización.

Los estudios muestran que los individuos con habilidades políticas tienden a ser mejores para ganar más poder personal, además de manejar el estrés y las demandas laborales, que sus contrapartes políticamente ingenuas.

El primer paso para sentirse cómodo con la política requiere que los ejecutivos entiendan el terreno político. Incluye cuatro ámbitos metafóricos: los pastos, las rocas, el terreno elevado y los bosques. Cada uno tiene diferentes reglas para navegarlo habilidosamente.

  • Los pastos: En este ámbito, la influencia personal y las redes informales dominan. Yo lo llamo “los pastos” porque crece naturalmente, sin darle mantenimiento. Puede ser algo bueno, pero, si se dejan sin supervisión, también pueden formar una densa alfombra en la que nada más crezca. Para lidiar con los pastos, descubra cuáles son las redes informales en funcionamiento. Identifique a los agentes clave y las brechas, de forma que usted pueda incrementar su propia influencia.
  • Las rocas: El poder en “las rocas” se basa en interacciones individuales y fuentes formales de autoridad, como el puesto, el rol, la pericia o el acceso a recursos. “Las rocas” se refiere a una base estabilizadora que mantiene firme a la organización en tiempos de crisis. Por el contrario, los bordes afilados del poder duro pueden arruinar un plan. Navegar en ese terreno requiere recurrir a fuentes formales de poder, en lugar de pelear contra ellas. Su mejor opción es redirigir la energía de un líder disfuncional, ya sea a través de argumentos razonados o apelando a sus intereses.
  • El terreno elevado: El terreno elevado combina autoridad formal con sistemas organizacionales: reglas, estructuras, directrices y procedimientos que forman la base de las actividades políticas. Esas reglas y procedimientos brindan un freno contra los caprichos de individuos carismáticos o autocráticos. Sin embargo, las reglas y procedimientos también pueden llevar a la compañía a volverse excesivamente burocrática, con las reglas convertidas en dispositivos políticos para desafiar intereses que no estén alineados con los burócratas. Si usted está extraviado en el terreno elevado, tome retroalimentación de sus clientes o consumidores, para mostrar cómo la estructura actual está limitando a la organización.
  • Los bosques: Además de los procesos y directrices formales, las organizaciones tienen normas implícitas, suposiciones escondidas y rutinas tácitas -y ahí es donde nos internamos en “los bosques.” Los bosques pueden ser un lugar desconcertante, donde las buenas ideas y los cambios necesarios se pierden. El desafío aquí es hacer explícito lo implícito. Haga la pregunta estúpida, trayendo a la superficie las rutinas y comportamientos implícitos de la organización. Reflexione sobre si las suposiciones implícitas están ayudando a su compañía o afectándola.

Entender el terreno político puede ayudar a los ejecutivos a combatir las políticas disfuncionales y ejercer una influencia positiva. Después de todo, la navegación habilidosa comienza con un mapa.

“La realidad es que la política es sólo otro proceso de influencia, junto con las normas, la autoridad formal y la pericia”.

“Identifique a los agentes clave y las brechas, de forma que usted pueda incrementar su propia influencia”.

“Haga la pregunta estúpida, trayendo a la superficie las rutinas y comportamientos implícitos de la organización. Reflexione sobre si las suposiciones implícitas están ayudando a su compañía o afectándola”.

Cuando un miembro del equipo se retrasa o muestra una mala actitud, existe un riesgo real de Los estudios muestran que los individuos con habilidades políticas tienden a ser mejores para ganar más poder personal, además de manejar el estrés y las demandas laborales, que sus contrapartes políticamente ingenuas. El primer paso para sentirse cómodo con la política requiere que los ejecutivos entiendan el terreno político. Incluye cuatro ámbitos metafóricos:

  • Los pastos: En este ámbito, la influencia personal y las redes informales dominan. Yo lo llamo “los pastos” porque crece naturalmente, sin darle mantenimiento.
  • Las rocas: El poder en “las rocas” se basa en interacciones individuales y fuentes formales de autoridad, como el puesto, el rol, la pericia o el acceso a recursos.
  • El terreno elevado: El terreno elevado combina autoridad formal con sistemas organizacionales: reglas, estructuras, directrices y procedimientos que forman la base de las actividades políticas.
  • Los bosques: Además de los procesos y directrices formales, las organizaciones tienen normas implícitas, suposiciones escondidas y rutinas tácitas -y ahí es donde nos internamos en “los bosques.”

Entender el terreno político puede ayudar a los ejecutivos a combatir las políticas disfuncionales y ejercer una influencia positiva. Después de todo, la navegación habilidosa comienza con un mapa.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

The 4 Types of Organizational Politics

Dysfunctional politics can sink an organization, and yet most executives react with distaste to the idea of being a savvy organizational politician. The reality is that politics is just another influencing process along with norms, formal authority and expertise. It’s important for leaders to understand the forms it can take and how to use it for the well-being of the organization.

Studies show that individuals with political skills tend to do better in gaining more personal power, as well as managing stress and job demands, than their politically naive counterparts.

The first step to feeling comfortable with politics requires that executives understand the political terrain. It includes four metaphoric domains: the weeds, the rocks, the high ground and the woods. Each has different rules for skillful navigation.

— THE WEEDS: In this domain, personal influence and informal networks rule. I call it “the weeds” because it grows naturally, without any maintenance. It can be a good thing, but if left unchecked, it can also form a dense mat through which nothing else can grow.

To deal with the weeds, figure out the informal networks at play. Identify the key brokers as well as the gaps so that you can increase your own influence.

— THE ROCKS: Power in “the rocks” rests on individual interactions and formal sources of authority such as title, role, expertise or access to resources. “The rocks” refers to a stabilizing foundation that keeps an organization steady in times of crisis. Conversely, the sharp edges of hard power can wreck a plan.

Navigating the terrain here relies on drawing on formal sources of power, rather than fighting against them. Your best bet is to redirect the energy of a dysfunctional leader, either through reasoned argument or by appealing to her interests.

— THE HIGH GROUND: The high ground combines formal authority with organizational systems: rules, structures, policy guidelines and procedures that form the basis of political activities. These rules and procedures provide a check against the whims of charismatic or autocratic individuals. However, rules and procedures can also lead to the company becoming overly bureaucratic, with rules being used as a political device to challenge interests not aligned with the bureaucrats.

If you’re stranded on the high ground, take feedback from clients or customers to show how the current structure is constraining the organization.

— THE WOODS: In addition to their formal processes and guidelines, organizations also have implicit norms, hidden assumptions and unspoken routines — and that’s where we get into “the woods.” The woods can be a bewildering place where good ideas and necessary changes get lost. The challenge here is to make the implicit explicit. Ask the stupid question, bringing implicit organizational routines and behaviors to the surface. Reflect on whether the implicit assumptions are helping your company or hindering it.

Understanding the political terrain can help executives fight dysfunctional politics and enact positive influence. After all, skilled navigation begins with a map.

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