Al emprender, cuídese de su Ego.

texto alt

Los emprendedores tienen motivos muy diferentes que, no quieren reconocer porque están directamente relacionados con miedos y deseos básicos y, sin embargo, el bienestar de los negocios depende de entender estos motivos verdaderos.
Este artículo explica la importancia de saber cuáles son las verdaderas motivaciones para emprender y lograr ser exitosos.

TIEMPO DE LECTURA

texto alt

¿Cómo se calcula?

Descargar Contenido

Los emprendedores tienen motivos muy diferentes que, no quieren reconocer porque están directamente relacionados con miedos y deseos básicos y, sin embargo, el bienestar de los negocios depende de entender estos motivos verdaderos.

Cuando conozco emprendedores, les pregunto por qué empezaron sus compañías. Casi siempre dicen algo como “porque tenía una gran idea que el mundo necesitaba” pero, cuando usted retira las capas, descubre motivos muy diferentes que la gente no quiere reconocer porque están directamente relacionados con miedos y deseos básicos y, sin embargo, el bienestar de los negocios depende de entender estos motivos verdaderos.

Un talentoso programador que conozco, llamémoslo Abe, es representativo de muchos otros individuos talentosos que inician un negocio diciendo que tenían una gran idea que el mundo necesitaba. El talento de Abe atrajo inversionistas, pero a él le desagradaba profundamente el hacerla de niñera de los clientes y supervisar puestos no relacionados a la programación. Él se sentía miserable. Sus inversionistas lo despidieron. Solo después de su despido el auto análisis de Abe lo llevó a darse cuenta de que su verdadera motivación consistía en trabajar solo en proyectos que disfrutara. Más tarde, entendió que, al traer inversionistas externos, su vida se volvió justo lo opuesto a lo que buscaba. Se vio forzado a trabajar en los que todos los demás querían.

Un emprendedor en serie que conozco, a quien llamaremos Bruce, tiene una mente brillante aparejada con una personalidad difícil. Él echó a perder cuatro proyectos hasta que se dio cuenta de su verdadera motivación, lo que lo llevó al éxito en el quinto intento. Bruce inicialmente había iniciado las compañías cuando veía la oportunidad de hacer mucho dinero, solo para implosionar profesionalmente cada vez que la oportunidad resultaba escurridiza.

El consultar a una analista tras el cuarto fracaso ayudó a Bruce a darse cuenta de que lo que él quería no era en realidad hacer dinero; necesitaba satisfacer su necesidad hiper-competitiva de ser el mejor en lo que hiciera.

Bruce necesitaba iniciar un negocio en un área donde sus habilidades fueran de clase mundial en lugar de solo buscar la industria más lucrativa, atendiendo de este modo a sus fortalezas y logrando su deseo de competir. El entender sus necesidades también ayudó a Bruce a darse cuenta de que quería obtener toda la ayuda e inversiones que pudiera para ayudarle a crecer su empresa. La quinta empresa de Bruce ahora está valuada en un billón de dólares y al él no le importa que sus socios inversionistas tendrán la mayor parte del dinero.

Personalmente, yo no hubiera podido tener éxito como emprendedor si no me hubiera dado cuenta, con la ayuda de un coach ejecutivo, que tenía una poderosa motivación de “necesitar ser necesitado.” Esta motivación escondida me había llevado a tener comportamientos que me hacían un mal jugador de equipo cuando los demás no pedían mi asesoría y consejo. En mi empresa iSuppli, creé una estructura organizacional que funcionaba alrededor de reuniones semanales y revisiones trimestrales de negocios que me permitieron sentirme informado e integrado a cada parte del negocio sin caer en el “microgerenciamiento” o detener nuestro crecimiento.

En prácticamente todos los casos, las motivaciones que mueven a un emprendedor son egoístas. Esto es difícil de reconocer, porque todos queremos justificar nuestras acciones en términos socialmente aceptables. Pero reconocer honestamente nuestras motivaciones egoístas puede ser empoderador y ayudarnos a enfocarnos en las necesidades que debemos satisfacer para lograr nuestra meta. Hacer esto les dará a otras personas más confianza en el éxito de nuestro esfuerzo, pues entenderán por qué usted está asumiendo el desafío.

Las verdaderas motivaciones de los emprendedores pueden frustrar su éxito si no se mencionan o si entran en conflicto con los intereses del negocio. Cambiar su motivación más profunda es casi imposible, así que usted debe encontrar el modo de ponerla a trabajar para usted, al alinearla con su nueva empresa.

“La gente no quiere reconocer su motivos porque están directamente relacionados con miedos y deseos básicos y, sin embargo, el bienestar de los negocios depende de entender estos motivos verdaderos”.

“En prácticamente todos los casos, las motivaciones que mueven a un emprendedor son egoístas”.

“Las verdaderas motivaciones de los emprendedores pueden frustrar su éxito si no se mencionan o si entran en conflicto con los intereses del negocio”.

En prácticamente todos los casos, las motivaciones que mueven a un emprendedor son egoístas. Reconocer honestamente nuestras motivaciones egoístas puede ser empoderador y ayudarnos a enfocarnos en las necesidades que debemos satisfacer para lograr nuestra meta.

Las verdaderas motivaciones de los emprendedores pueden frustrar su éxito si no se mencionan o si entran en conflicto con los intereses del negocio. Cambiar su motivación más profunda es casi imposible, así que usted debe encontrar el modo de ponerla a trabajar para usted, al alinearla con su nueva empresa.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

In Entrepreneurship, Beware Your Ego

When I meet entrepreneurs, I ask them why they started their companies. They almost always say something like “because I had a great idea the world needed.” But when you peel back the layers, you discover far-different motives people don’t want to acknowledge because they’re directly related to primal desires and fears. Yet the well-being of businesses depends on understanding those real motives.

A talented coder I know – let’s call him Abe – is characteristic of many other talented individuals who start a business saying that they had a great idea the world needed. Abe’s talent attracted investors, but he deeply disliked babysitting customers and supervising noncoding positions. He was miserable. His investors fired him. Only after he was fired did Abe’s soul-searching lead him to realize that his real motivation was to work only on projects he enjoyed. Afterward, he realized that by bringing in outside investors, his life became exactly the opposite of what he wanted. He was forced to work only on what everyone else wanted.

A serial entrepreneur I know, whom we’ll call Bruce, is a brilliant mind coupled with a difficult personality. He burned through four startups until he acknowledged his powerful motivation, which led to success on his fifth try. Bruce had initially started companies when he thought he saw opportunities to make a lot of money, only to professionally implode each time the opportunity proved elusive. Consulting an analyst after the fourth failure helped Bruce realize that it wasn’t making money that was he really wanted; he needed to satisfy his hypercompetitive need to be top dog at whatever he did.

Bruce needed to start a business in an area where his skills were world-class rather than simply targeting the latest lucrative industry, playing to his strengths and fulfilling his desire to compete. Understanding his needs also helped Bruce realize that he wanted to get all the help and venture capital he could to help him grow his enterprise. Bruce’s fifth startup now has a billion-dollar valuation, and he couldn’t care less that his venture capitalists will make a major share of the money.

I personally could not have succeeded as an entrepreneur had I not realized, with the help of an executive coach, that I had a powerful motivation of “needing to be needed.” This unrealized motivation had led me to exhibit behaviors that made me a poor team player when others did not ask for my input and advice. At my startup, iSuppli, I created an organization structure that revolved around weekly status meetings and quarterly business reviews that allowed me to feel clued in and integral to every part of the business without micromanaging or holding back our growth.

In virtually all cases, the motivations that drive an entrepreneur are selfish. That is hard to acknowledge because we all want to justify our actions in socially acceptable terms. But honestly acknowledging selfish motivation can be empowering and helps to focus on what needs to be done to fulfill your goal. Doing this will give other people more confidence in the success of your endeavor, because they understand why you are taking on the challenge.

Entrepreneurs’ true motivations can thwart their success if they are left unstated or if they conflict with the interests of the business. Because changing your deepest motivation is almost impossible, you must find a way to put it to work for you by aligning your it with your new venture.

(Derek Lidow teaches entrepreneurship, innovation and creativity at Princeton University. He is the author of “Startup Leadership.”)

© 2014 Harvard Business School Publishing Corp.

¿Qué te ha parecido?

Si encontró algún error gramatical en este artículo, por favor notifíquelo a nuestros editores seleccionando el texto y presionando:“Ctrl + Enter”.

Comments are closed.