Las barreras de las compañías con Responsabilidad Social

Muchos líderes empresariales quieren que sus organizaciones tengan un impacto social positivo. Entonces, ¿por qué no lo hacen? En este artículo le presentamos las barreras que tienen que afrontar.

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Muchos líderes empresariales quieren que sus organizaciones tengan un impacto social positivo. Quisieran tener un propósito y hacer el bien, no sólo entregar resultados financieros. Entonces, ¿por qué no lo hacen? En esas conversaciones con líderes empresariales hemos escuchado los obstáculos recurrentes: una cultura cortoplacista y el hecho de que la ley corporativa pone primero a los accionistas.

Mientras que la cultura se relaciona con las reglas informales que influyen en el comportamiento (como las normas sociales y los códigos de conducta), la ley se refiere a las reglas formales que gobiernan el comportamiento de individuos e instituciones. Sin embargo, ¿cuál es más importante para darle forma a cómo se comportan las compañías? Nuestra nueva investigación sobre el valor del propósito corporativo sugiere que tanto la ley como la cultura son importantes.

Creamos una medición de qué tan orientadas estaban las leyes de un país hacia priorizar a los accionistas, analizando y codificando documentos legales de la Sustainable Development Task Force de la American Bar Association, que brinda una lista estandarizada de preguntas y respuestas sobre los marcos legales que sostienen los deberes fiduciarios de los directivos. Para medir la orientación de corto plazo de un país, reunimos información respecto a las dimensiones culturales de los países de la muestra usando información de las “dimensiones de cultura nacional” del profesor Geert Hofstede.

Usando información de 32 países, comparamos el nivel de prioridad de los accionistas en la ley y la orientación cultural hacia el corto o largo plazo con el número de corporaciones con certificación B presentes en el país. Las corporaciones B son compañías que están redefiniendo la idea del éxito empresarial para incluir metas sociales y medioambientales junto con las ganancias.

Nuestro objetivo era ver cómo la ley y la cultura afectan la forma en que las compañías piensan acerca del propósito y el largo plazo. ¿La ley y la cultura predecirían el número de corporaciones B en un país? Una correlación entre el número de corporaciones B y nuestras mediciones de la ley y la cultura podría sugerir que estos dos factores influyen en el posicionamiento y toma de decisiones de las empresas respecto a su propósito y el largo plazo.

Descubrimos que hay más corporaciones B en países que están más orientados culturalmente hacia el corto plazo. Esto es porque en entornos donde el cortoplacismo es más prevalente, los emprendedores que buscan construir organizaciones impulsadas por un propósito sienten la necesidad de buscar instituciones de respaldo como el B Lab, mientras que en culturas orientadas al largo plazo los emprendedores tienen mayor libertad para buscar el propósito bajo las estructuras tradicionales.

Lo mismo puede decirse respecto a los entornos con interpretaciones legales que priorizan a los accionistas sobre otras partes interesadas. También descubrimos que hay más corporaciones B en países con un mayor grado de prioridad de los accionistas en la ley.

Un cambio cultural para alejarse del cortoplacismo puede crear el impulso para cambiar la ley corporativa. Asimismo, al cambiar la ley, recibimos reconocimiento formal y una legitimidad fortalecida para que la cultura cambie aún más. Los líderes empresariales interesados en promover organizaciones impulsadas por un propósito deben reconocer que ninguna fuerza tendrá éxito sin la otra.

“Nuestra nueva investigación sobre el valor del propósito corporativo sugiere que tanto la ley como la cultura son importantes”.

“Los líderes empresariales interesados en promover organizaciones impulsadas por un propósito deben reconocer que ninguna fuerza tendrá éxito sin la otra”.

“Un cambio cultural para alejarse del cortoplacismo puede crear el impulso para cambiar la ley corporativa”.

Muchos líderes empresariales quieren que sus organizaciones tengan un impacto social positivo. Quisieran tener un propósito y hacer el bien, no sólo entregar resultados financieros. Entonces, ¿por qué no lo hacen? En esas conversaciones con líderes empresariales hemos escuchado los obstáculos recurrentes: una cultura cortoplacista y el hecho de que la ley corporativa pone primero a los accionistas.

Usando información de 32 países, comparamos el nivel de prioridad de los accionistas en la ley y la orientación cultural hacia el corto o largo plazo con el número de corporaciones con certificación B presentes en el país. Las corporaciones B son compañías que están redefiniendo la idea del éxito empresarial para incluir metas sociales y medioambientales junto con las ganancias.

Descubrimos que hay más corporaciones B en países que están más orientados culturalmente hacia el corto plazo. Esto es porque en entornos donde el cortoplacismo es más prevalente, los emprendedores que buscan construir organizaciones impulsadas por un propósito sienten la necesidad de buscar instituciones de respaldo como el B Lab, mientras que en culturas orientadas al largo plazo los emprendedores tienen mayor libertad para buscar el propósito bajo las estructuras tradicionales.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

How Laws and Culture Hold Back Socially Minded Companies

Lots of business leaders want their organizations to have a positive social impact. They’d like to have a purpose and do good, not just deliver financial results. So why don’t they? In our conversations with business leaders we have heard two recurring obstacles: a culture of short-termism and the fact that corporate law puts shareholders first.

While culture relates to the informal rules that influence behavior (such as societal norms and codes of conduct), law addresses the formal rules that govern the behavior of individuals and institutions. But which is more important in shaping how firms behave? Our new research on the value of corporate purpose suggests that both law and culture are important.

We created a measure of how oriented a country’s laws were toward shareholder primacy by analyzing and coding legal documents from the Sustainable Development Task Force of the American Bar Association, which provide a standardized list of questions and answers on the legal frameworks underpinning the fiduciary duties of directors. To measure the short-term orientation of a country, we gathered information on the cultural dimensions of the sample countries using information from professor Geert Hofstede’s “dimensions of national culture.”

Using data from 32 countries, we compared a country’s level of shareholder primacy in the law and its short- or long-term cultural orientation to the number of certified B corporations present. B corporations are companies that are redefining the idea of success in business to include social and environmental goals alongside profits.

Our aim was to see how both law and culture affect how companies think about purpose and long-term thinking. Would law and culture predict the number of B corporations in a country? A correlation between the number of B corporations and our measures of law and culture might suggest that these two factors influence companies’ positioning and decision-making around purpose and long-termism.

We discovered that there are more B corporations in countries that are culturally more orientated toward the short term. This is because in environments where short-termism is more prevalent, entrepreneurs seeking to build purpose-driven organizations feel the need to seek out supporting institutions like the B Lab, whereas in long-term-oriented cultures entrepreneurs are freer to pursue purpose under traditional structures.

The same can be said of environments with legal interpretations that prioritize shareholders over other stakeholders. We also found that there are more B corporations in countries with a higher degree of shareholder primacy present in the law.

A cultural shift away from short-termism can create momentum to effect change in corporate law. And by changing the law, we receive formal recognition and enhanced legitimacy for the culture to shift even further. Business leaders interested in promoting purpose-driven organizations must recognize that neither force will succeed without the other.

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