Ayude a su cerebro a desatorarse

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Si su trabajo incluye pensamiento creativo es inevitable que encuentre momentos en los que se siente atorado. ¿Qué debería hacer?

TIEMPO DE LECTURA

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¿Cómo se calcula?

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Son las 10:20 de la noche y usted todavía está en la oficina. En cualquier momento llegará el equipo de intendencia y comenzará el aspirado de los pisos, así que usted deberá ponerse los audífonos solo para escuchar sus propios pensamientos. Su esposa le llama, preguntando si debería esperarlo despierta. “En un minuto salgo,” usted le dice, mientras observa una pantalla en blanco. No ha producido nada sustantivo en horas, sin embargo, por razones que no puede entender, le ha sido imposible salir. Incluso ahora, la respuesta parece estar tan cerca.

Si su trabajo incluye pensamiento creativo es inevitable que encuentre momentos como éste –cuando se siente atorado. Quizá no está seguro de cómo comenzar un proyecto, responder al correo electrónico de un cliente o estructurar la próxima presentación. Usted intenta ser productivo, pero, mientras le da vueltas al problema en su cabeza, una y otra vez, se topa con las mismas barreras.

Cuando esto ocurre, una reacción común es redoblar los esfuerzos.
Pero la investigación nos dice algo distinto, aunque la determinación tiene su rol, cuando se trata de soluciones creativas, la obstinada perseverancia puede ser contraproducente.

Algo curioso sucede cuando usted piensa sobre un problema: entre más tiempo pasa deliberando, su enfoque se va estrechando.

Usted pierde de vista la película completa y se fija en los detalles, y entre más lo intenta es menos probable que ideas nuevas e inesperadas entren en su tren de pensamiento.

Es ahí cuando usted ha alcanzado el punto de rendimiento decreciente en sus esfuerzos.

Entonces ¿qué debería hacer?

Las investigaciones sugieren que cuando usted se encuentra en un “impasse” el utilizar la distancia psicológica como herramienta suele funcionar. Al desviar temporalmente su atención del problema, usted le permite disiparse a su enfoque, liberando su agarre mental. Es entonces cuando repentinamente aparecen las conexiones libres, haciendo más probables las percepciones creativas.

Es posible obtener los beneficios de la distancia psicológica en su trabajo cotidiano. He aquí algunos ejercicios que pueden ayudar:
¿Lleva batallando más de 15 minutos? Cambie de tarea.

Cuando dejamos ir un problema nuestra perspectiva se expande. Esto explica por qué descubrimos tantas soluciones en lugares extraños, como en la regadera, durante el trayecto de regreso a casa o durante la visita al gimnasio. Redirigir nuestra atención a una tarea distinta también genera el espacio para incubación, término que los psicólogos usan para describir el pensamiento no consciente. Los estudios muestran que, tras una breve distracción, las personas generan más soluciones creativas que aquellas que pasan la misma cantidad de tiempo enfocándose intensamente en el problema.

Agende múltiples sesiones a lo largo de varios días para las tareas que requieren pensamiento creativo. Comúnmente, la forma más productiva de resolver un problema difícil es alternar entre pensar en él muy profundamente y después mover estratégicamente su atención hacia otro lado. En lugar de apartar un bloque continuo e tiempo para trabajar en un proyecto creativo, agende sesiones más cortas y frecuentes.

Dele buen uso a los periodos de divague. Las soluciones creativas raramente emergen cuando estamos en la oficina, es por ello que puede ser útil el mantener una lista de “problemas a reflexionar” a la que pueda tener acceso permanente. Observe su lista justo antes de entrar a periodos de divague, como cuando sale por un sándwich o está viajando entre reuniones. Un nuevo contexto le puede llevar a una perspectiva fresca.

“Aunque la determinación tiene su rol, cuando se trata de soluciones creativas, la obstinada perseverancia puede ser contraproducente”.

“Al desviar temporalmente su atención del problema, usted le permite disiparse a su enfoque, liberando su agarre mental”.

Agende múltiples sesiones a lo largo de varios días para las tareas que requieren pensamiento creativo”.

Cuando usted piensa sobre un problema: entre más tiempo pasa deliberando, su enfoque se va estrechando. Es ahí cuando usted ha alcanzado el punto de rendimiento decreciente en sus esfuerzos.

Entonces ¿qué debería hacer?

Utilizar la distancia psicológica, cambie de tarea, agende múltiples sesiones a lo largo de varios días para las tareas que requieren pensamiento creativo y dele buen uso a los periodos de divague.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Help Your Brain Become Unstuck

It’s 10:20 pm – and you’re still at the office. Any moment now, the cleaning crew will arrive and the vacuuming will start and you’ll have to put on your headphones just to hear yourself think. Your wife calls, asking if she should wait up. “Leaving any minute,” you tell her, staring up at an empty screen. You haven’t produced anything substantive for hours. Yet for reasons you can’t understand, it’s been impossible to walk away. Even now, the answer seems so close.

If your work involves creative thinking, you are bound to encounter times like this – times you feel stuck. Perhaps you’re not sure how to start a project, respond to a client email, or structure an upcoming presentation. You’re trying to be productive, yet as you turn the problem over in your head again and again, you find yourself running into the same barriers.

When this happens, a common reaction is to redouble your efforts.

But the research tells us something different. While grit does have its role, when it comes to creative solutions, dogged persistence can actually backfire.

A funny thing happens when you’re thinking about a problem. The more time you spend deliberating, the more your focus narrows.

You lose sight of the big picture and become fixated on details. And the harder you try, the less likely it is that unexpected, novel ideas will enter your train of thought.

It’s at this point that you’ve reached a point of diminishing returns on your efforts.

So what should you do?

Research suggests that when you find yourself at an impasse, it’s often fruitful to use psychological distance as a tool. By temporarily directing your attention away from a problem, you allow your focus to dissipate, releasing its mental grip. It’s then that loose connections suddenly appear, making creative insights more likely.

It’s possible to reap the benefits of psychological distance in our day-to-day work. Here are three practices that can help.

1. Struggling for more than 15 minutes? Switch tasks.

When we let go of a problem, our perspective expands. This explains why we discover so many solutions in odd places, like in the shower, during the commute back home, or during a visit to the gym. Redirecting our attention to an unrelated task also provides room for incubation, a term psychologists use to describe nonconscious thinking. Studies show that following a brief distraction, people generate more creative solutions to a problem than those who spend the same period of time focusing on it intently.

2. For tasks requiring creative thinking, schedule multiple sessions over several days.

Often, the most productive way of resolving a difficult problem is to alternate between thinking about it very deeply and then strategically shifting your attention elsewhere. Instead of setting aside one continuous block of time to work on a creative project, schedule shorter, more frequent sessions.

3. Put mind-wandering periods to good use.

Creative solutions rarely emerge when we’re in the office, which is why it can be helpful to keep an ongoing list of “thinking problems” that you can access on the go. Glance at your list just before entering mind-wandering periods, like when you’re going out for a sandwich or traveling between meetings. A new context can lead to a fresh perspective.

(Ron Friedman, Ph.D. is the founder of ignite80, a consulting firm that helps leaders build thriving organizations, and the author of the forthcoming book, “The Best Place to Work: The Art and Science of Creating an Extraordinary Workplace.” )

© 2014 Harvard Business School Publishing Corp.

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