Cambie sus malos hábitos con una simple lista

No importa qué tan sofisticadas sean sus estrategias para liberarse de malos hábitos y crear buenos, tienen menos probabilidades de tener éxito si no registra y revisa frecuentemente su progreso. En este artículo le presentamos como usar una simple lista para hacer estos cambios.


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Cuando comenzamos con una nueva meta, estamos llenos de energía y entusiasmo. Ansiosamente hacemos cambios en las primeras semanas, pero conforme pasa el tiempo la novedad se desgasta y perdemos de vista nuestra meta. Finalmente, nos deslizamos de regreso al estatus quo.

No importa qué tan sofisticadas sean sus estrategias para liberarse de malos hábitos y crear buenos, tienen menos probabilidades de tener éxito si no registra y revisa frecuentemente su progreso. Notar sus avances cada día lo alienta a continuar. Además, al identificar en dónde se está quedando corto, notará patrones y hará ajustes.

Considere el ejemplo de Yi-Min, jefe de staff para el CEO en una firma tecnológica. El jefe de Yi-Min quería que él trabajara en ser más considerado y empoderar a otros. Después de recibir una retroalimentación particularmente dolorosa, Yi-Min juró ser un mejor líder.

Yi-Min comenzó creando tres metas, una para cada área de retroalimentación negativa que había recibido. Buscó escuchar mejor, reducir el micro gerenciamiento y valorar el tiempo de los demás. Aunque estos objetivos eran ambiciosos y admirables, necesitábamos identificar formas más específicas en que pudiera mejorar, formas que pudiera monitorear y registrar. He aquí lo que se le ocurrió:

  • Escuchar mejor: Asistir sin dispositivos electrónicos a una reunión al día.
  • Microgerenciar menos: Delegar durante las reuniones individuales con su staff, para relajar su control y empoderarlos a asumir nuevas responsabilidades.
  • Valorar el tiempo de los otros: Limitar los mensajes instantáneos a dos al día entre todos los colegas.

Usted tiene más probabilidades de darle seguimiento si la tarea es pequeña.

Una vez que identificó sus tareas, hubiera sido fácil para Yi-Min continuar con su trabajo cotidiano, con un plan para ejecutar cada una de ellas. Sin embargo, Yi-Min necesitaba registrar productivamente su progreso diario. Recomendé usar una simple gráfica de seguimiento llamada la “Lista del sí” para ayudarlo a ver dónde está haciendo progreso hacia el cambio y dónde podría estar quedándose corto.

Simplemente registre si ha logrado cada hábito diario en una lista, usando una “Y” para “sí” y una “N” para “no.”

Después de varias semanas de registrar sus hábitos todos los días, Yi-Min evaluó si existía algún patrón que necesitara ajustarse. Hacerlo le permitió ver sus éxitos y lo ayudó a identificar lo que podría estar causando problemas.

Revisar esos patrones también le permitió a Yi-Min reconocer cuándo estaba listo para introducir otro hábito con el objetivo de lograr su meta. Un año más tarde, el equipo de Yi-Min lo considera un mejor escucha, un colaborador consciente y un directivo empoderador.

Usted puede definir metas para alcanzar sus sueños o mejorar su comportamiento, pero sin formas accionables de avanzar y una manera de medir el progreso, caerá de regreso a sus malos hábitos. Tome el tiempo para identificar cómo cumplir sus metas, comenzando con pequeños pasos, y tome nota de sus avances. Muy pronto podría descubrir que ha desarrollado algunos nuevos hábitos laborales positivos.

“Cuando comenzamos con una nueva meta hacemos cambios en las primeras semanas, pero conforme pasa el tiempo la novedad se desgasta y perdemos de vista nuestra meta”.

“Simplemente registre si ha logrado cada hábito diario en una lista, usando una “Y” para “sí” y una “N” para “no”.

“Usted puede definir metas para alcanzar sus sueños o mejorar su comportamiento, pero sin formas accionables de avanzar y una manera de medir el progreso, caerá de regreso a sus malos hábitos”.

No importa qué tan sofisticadas sean sus estrategias para liberarse de malos hábitos y crear buenos, tienen menos probabilidades de tener éxito si no registra y revisa frecuentemente su progreso. Notar sus avances cada día lo alienta a continuar. Además, al identificar en dónde se está quedando corto, notará patrones y hará ajustes.

Utilice una simple la “Lista del sí” para ayudarlo a ver dónde está haciendo progreso hacia el cambio y dónde podría estar quedándose corto. Simplemente registre si ha logrado cada hábito diario en una lista, usando una “Y” para “sí” y una “N” para “no.”

Usted puede definir metas para alcanzar sus sueños o mejorar su comportamiento, pero sin formas accionables de avanzar y una manera de medir el progreso, caerá de regreso a sus malos hábitos. Tome el tiempo para identificar cómo cumplir sus metas, comenzando con pequeños pasos, y tome nota de sus avances. Muy pronto podría descubrir que ha desarrollado algunos nuevos hábitos laborales positivos.

© 2017 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Break Bad Habits with a Simple Checklist

When we’re starting out on a new goal, we’re full of energy and enthusiasm. We eagerly make changes in the first few weeks. But as time goes on, the newness wears off, and we lose sight of our goal. Ultimately, we slide back into the status quo.

No matter how sophisticated your strategies are to rid yourself of bad habits and create good ones, you’re less likely to succeed if you don’t track and review your progress frequently. Noting your improvements each day encourages you to keep going. And by identifying where you’re falling short, you’ll notice patterns and make adjustments.

Consider the example of Yi-Min, chief of staff for a CEO at a technology firm. Yi-Min’s boss wanted him to work on being more considerate and empowering others. After receiving some particularly stinging feedback, Yi-Min vowed to be a better leader.

Yi-Min started by creating three goals, one for each area of negative feedback he’d received. He aimed to listen better, reduce micromanagement and value others’ time. While these objectives were ambitious and commendable, we needed to identify more specific ways for him to improve that he could monitor and track. Here is what we came up with:

— LISTEN BETTER: Attend one meeting a day without devices.

— MICROMANAGE LESS: Delegate during one-on-one meetings with his staff to loosen his control and empower them to take on new responsibilities.

— VALUE OTHERS’ TIME: Limit instant messages to two a day among all colleagues.

You’re more likely to follow through if the task is small.

Once he identified his tasks, it would have been easy for Yi-Min to move on with his daily work, with a plan to execute each of them. But Yi-Min needed to proactively track his daily progress. I recommend using a simple tracking chart called the “Yes List” to help you see where you’re making progress toward change and where you may be falling short.

Simply track whether you accomplished each habit daily in a checklist, using “Y” for “yes” and “N” for “no.”

After several weeks of tracking his habits every day, Yi-Min assessed whether there were any patterns that needed adjusting. Doing so let him see his successes and helped him to identify what might be causing issues.

Reviewing his patterns also allowed Yi-Min to recognize when he was ready to introduce another habit aimed at achieving his goal. A year later, Yi-Min’s staff consider him to be a stronger listener, a mindful collaborator and an empowering manager.

You can set goals to achieve your dreams or improve your behavior, but without actionable ways to move forward and a way to measure progress, you’ll fall back into your old bad habits. Take the time to identify how to meet your goals, starting with little steps, and take note of your improvements. Pretty soon, you may discover you’ve developed some positive new work habits.

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