Cómo manejar el estrés del trabajo emocionalmente difícil

LLos “males necesarios” son las acciones que se deben de ejecutar que requieren que una persona dañe a otras, al servicio de lo que se percibe como un bien mayor. Entonces, ¿cuál es la mejor forma de lidiar con el estrés del trabajo emocionalmente difícil?

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La policía debe entregar órdenes judiciales y hacer arrestos para mantener la ley. Los terapeutas deben exponer deliberadamente a los pacientes a sus mayores miedos, para tratar los desórdenes de ansiedad. Los cobradores de deuda deben demandar dinero de los deudores, para que las compañías sean remuneradas, y los doctores deben informarles a los pacientes cuando tienen enfermedades terminales. Los investigadores se refieren a estas tareas como “males necesarios”, porque requieren que una persona dañe a otras, al servicio de lo que se percibe como un bien mayor. Hay relativamente pocas ocupaciones que no involucren llevar a cabo males necesarios, y los gerentes ciertamente no son inmunes. Entonces, ¿cuál es la mejor forma de lidiar con el estrés del trabajo emocionalmente difícil?

Para descubrirlo, realizamos entrevistas a fondo con 21 profesionales de recursos humanos que habían llevado a cabo acciones de reducción de personal en nombre de sus empresas. Cada participante había asistido en la toma de decisiones acerca de a quién despedir, en la realización del recorte y discutir los despidos con por lo menos 20 y hasta 250 empleados.

Debido a que una gran parte del trabajo de un profesional de Recursos Humanos involucra ayudar a los empleados, muchos participantes describieron una tensión entre ayudar y dañar a otros, que los afectó significativamente. Esperábamos que los participantes hubieran experimentado angustia, pero nos sorprendió la profundidad de la tristeza en algunos de quienes tomaron parte en la realización de despidos; muchas personas lloraron durante su entrevista.

Al menos un Gerente De Recursos Humanos trató de renunciar varios meses después de nuestra entrevista, porque no podía tolerar más los constantes recortes.

Sin embargo, la mayoría de las personas en nuestro estudio desarrolló mecanismos para lidiar, que ayudaron a mitigar el estrés de llevar a cabo los recortes. Aunque sus organizaciones no lo requerían, estos participantes buscaban activamente minimizar el dolor de los demás y ofrecían atención para aquellos directamente afectados. Por ello, en lugar de ser distantes, su enfoque era interactuar con las personas lastimadas y ser enfáticos y compasivos.

Esto difirió de investigaciones previas, en donde la mayoría los participantes lidió con el estrés emocional de llevar a cabo males necesarios al retraerse física, emocional y cognitivamente -esencialmente separándose a sí mismos del dolor de los otros.

Comparados con aquellos que trataron de limitar el costo emocional de su trabajo a través del alejamiento, los participantes de nuestro estudio que se mantuvieron integrados y ayudaron a aquellos que lo necesitaban, terminaron siendo más resistentes en el largo plazo.

Nuestros hallazgos sugieren que adoptar una orientación de ayuda al llevar a cabo males necesarios en el trabajo puede beneficiar a ambas partes. Los profesionales que deben realizar tareas difíciles pueden compensar su propia angustia personal al interactuar y enfocarse en la parte de su trabajo que implica ayudar a otros, reduciendo el trauma y reforzando su propio sentido de auto-valor.

Los lugares de trabajo de la actualidad suelen premiar la eficiencia a expensas del cuidado, lo que crea una barrera para implementar un enfoque centrado en la ayuda. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que este enfoque implica un costo para aquellos que son afectados, para los individuos que deben llevar a cabo los males necesarios y, finalmente, para sus organizaciones.

“Hay relativamente pocas ocupaciones que no involucren llevar a cabo males necesarios, y los gerentes ciertamente no son inmunes”.

“Los participantes de nuestro estudio que se mantuvieron integrados y ayudaron a aquellos que lo necesitaban, terminaron siendo más resistentes en el largo plazo”.

“Los lugares de trabajo de la actualidad suelen premiar la eficiencia a expensas del cuidado, lo que crea una barrera para implementar un enfoque centrado en la ayuda”.

Los “males necesarios” son las acciones que se deben de ejecutar que requieren que una persona dañe a otras, al servicio de lo que se percibe como un bien mayor. Hay relativamente pocas ocupaciones que no involucren llevar a cabo males necesarios, y los gerentes ciertamente no son inmunes. Entonces, ¿cuál es la mejor forma de lidiar con el estrés del trabajo emocionalmente difícil?

Las personas en nuestro estudio desarrollaron mecanismos para lidiar, que ayudaron a mitigar el estrés de llevar a cabo las acciones de males necesarios. Los participantes buscaban activamente minimizar el dolor de los demás y ofrecían atención para aquellos directamente afectados. Por ello, en lugar de ser distantes, su enfoque era interactuar con las personas lastimadas y ser enfáticos y compasivos.

Los hallazgos sugieren que adoptar una orientación de ayuda al llevar a cabo males necesarios en el trabajo puede beneficiar a ambas partes. Los profesionales que deben realizar tareas difíciles pueden compensar su propia angustia personal al interactuar y enfocarse en la parte de su trabajo que implica ayudar a otros, reduciendo el trauma y reforzando su propio sentido de auto-valor.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Coping with the Effects of Emotionally Difficult Work

Police must serve warrants and make arrests to uphold the law. Therapists must purposefully expose patients to their greatest fears to treat anxiety disorders. Bill collectors must demand money from debtors so that companies are remunerated. And doctors must inform patients when they have terminal illnesses. Researchers refer to these tasks as “necessary evils” because they require a person to harm others in the service of some perceived greater good. There are relatively few occupations that don’t involve carrying out necessary evils, and managers are certainly not immune. So what is the best way to cope with the stress of emotionally difficult work?

To find out, we conducted in-depth interviews with 21 human resources professionals who had carried out downsizing events on behalf of their organizations. Each participant had assisted in making decisions about whom to let go, in carrying out the downsizing and in discussing the terminations with anywhere from 20 to 250 employees.

Because a major part of an HR professional’s job involves helping employees, many participants described a tension between helping and hurting others that affected them significantly. We expected that participants would experience distress, but the depth of a few participants’ sadness from carrying out layoffs surprised us; several people cried during their interview.

At least one HR manager intended to quit several months after our interview because she could not tolerate repeated downsizing any longer.

Yet the majority of people in our study developed coping mechanisms that helped assuage these stressors of downsizing. Though their organizations did not require it, these participants actively sought to minimize others’ pain and offered care for those directly affected. So instead of being distant or detached, their approach was to engage with the hurt parties and to be empathetic and compassionate.

This differed from prior research, in which the majority of participants coped with the emotional stress of carrying out necessary evils by physically, emotionally and cognitively withdrawing — essentially cutting themselves off from others’ pain.

Compared to those who tried to limit the emotional toll of their work through avoidance, our study participants who stayed engaged and helped those in need actually ended up being more resilient over the long term.

Our findings suggest that adopting a help-giving orientation when carrying out necessary evils at work can help those on both ends. Professionals who must carry out difficult tasks can offset their own personal distress by engaging and focusing on the part of their job that means helping others, reducing the trauma being inflicted and reinforcing their own sense of self-worth.

Today’s workplace often prizes efficiency at the expense of caring, which creates a barrier to implementing a help-centered approach. However, our results suggest that this focus comes at a cost to those being harmed, the individuals who must carry out necessary evils and ultimately to their organizations.

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