Cómo ser más productivo en su trabajo mientras viaja

Para Joseph Grenny, la clave de ser productivo mientras se traslada alrededor del mundo es pensar sobre el mismo en tercera persona, como alguien a quien debe influenciar cuidadosa y deliberadamente. He aquí cómo lo hace.

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Hace 25 años una conversación cambió para siempre mis viajes laborales. Mi socio empresarial, Kerry Patterson, y yo, estábamos hablando acerca de un libro que esperábamos escribir. Kerry parecía tener montones de ideas fascinantes, escritas en prosa pulida, mientras que yo tenía una sucia servilleta de avión, con dibujos de lápiz en ella. Yo murmuraría una disculpa por mi insignificante contribución y haría notar los 20 días que había estado de viaje el mes anterior. Después de muchos de estos intercambios, Kerry me miró y dijo: “Joseph, los escritores escriben”.

Su argumento me golpeó en las agallas. Era claro que mi carrera como consultor involucraría muchos viajes, y yo tenía una elección respecto a lo que iba a hacer con ese tiempo. Para mí, la clave de ser productivo mientras me traslado alrededor del mundo es pensar sobre mí mismo en tercera persona, como alguien a quien debo influenciar cuidadosa y deliberadamente.

He aquí las formas en las que hago:

  • Agende citas con usted mismo. Los economistas conductistas han mostrado que es fácil tomar buenas decisiones si no tiene que cumplirlas en el momento. Si me pide que ordene mi almuerzo de la próxima semana, es probable que elija opciones más saludables de las que decidiría en caso de que esté babeando sobre lo que comeré ahora. Este sesgo cognitivo funciona a mi favor cuando me engaño para hacer compromisos que cumpliré en una fecha determinada en el futuro.
  • Deténgase antes de terminar. Tengo cuidado de detener mi trabajo en un punto que haga más fácil (y placentero) el retomarlo más adelante. Por ejemplo, si estoy en ritmo y tengo una historia que disfruto escribir, intencionalmente me detengo antes de terminarla, de forma que pueda anhelar el regresar a ella.
  • Cree episodios satisfactorios. Cuando pienso sobre mí mismo en tercera persona, me pregunto, “¿Cómo puedo maximizar la motivación de Joseph?” En lugar de obligarme a escribir a marchas forzadas en un vuelo de cinco horas, determino la parte de esa tarea que se sentiría satisfactorio y significativo el completar.
  • Sienta las endorfinas. Desarrolle el hábito de detenerse y sentir la satisfacción ganada al terminar una parte del trabajo. Recárguese en su asiento del avión o la cama de su hotel y absorba la alegría de haber completado algo difícil. Esto crea nuevas conexiones neurales que asocian la productividad con el placer en lugar de con el resentimiento.
  • Use el poder del block de notas. En cuanto entro al cuarto del hotel tomo del escritorio el block de papel gratuito y hago una lista de las cinco cosas que quiero hacer antes de la comida. A continuación dibujo un pequeño recuadro vacío al lado de cada una. De esta forma me siento impulsado a hacerlas.
  • Recompénsese. No se agobie. Si tengo un vuelo largo, haré algunos compromisos razonables para hacer el trabajo, pero también dejo tiempo para la relajación y el placer. Trátese como lo haría con un empleado al que valora –bríndese mucha alabanza y aliento por las grandes cosas que hace.

“En lugar de obligarme a escribir a marchas forzadas en un vuelo de cinco horas, determino la parte de esa tarea que se sentiría satisfactorio y significativo el completar”.

“Recárguese en su asiento del avión o la cama de su hotel y absorba la alegría de haber completado algo difícil”.

“Trátese como lo haría con un empleado al que valora –bríndese mucha alabanza y aliento por las grandes cosas que hace”.

La clave para ser productivo mientras me traslado alrededor del mundo, según Joseph Grenny, es pensar sobre mí mismo en tercera persona, como alguien a quien debo influenciar cuidadosa y deliberadamente.

He aquí las formas en las que hago:

  • Agende citas con usted mismo. Me engaño para hacer compromisos que cumpliré en una fecha determinada en el futuro.
  • Deténgase antes de terminar. Tengo cuidado de detener mi trabajo en un punto que haga más fácil (y placentero) el retomarlo más adelante.
  • Cree episodios satisfactorios. Cuando pienso sobre mí mismo en tercera persona, me pregunto, “¿Cómo puedo maximizar la motivación de Joseph?”
  • Sienta las endorfinas. Desarrolle el hábito de detenerse y sentir la satisfacción ganada al terminar una parte del trabajo.
  • Use el poder del block de notas. En cuanto entro al cuarto del hotel tomo del escritorio el block de papel gratuito y hago una lista de las cinco cosas que quiero hacer antes de la comida.
  • Recompénsese. No se agobie. Si tengo un vuelo largo, haré algunos compromisos razonables para hacer el trabajo, pero también dejo tiempo para la relajación y el placer.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

How to Get Work Done on the Road

One conversation 25 years ago changed business travel for me forever. My business partner, Kerry Patterson, and I were talking about a book we hoped to write. Kerry seemed to have reams of fascinating ideas written out in polished prose, while I had a stained airplane napkin with crayon drawings on it. I would mutter an apology for my paltry contribution and point to the 20 days I had been on the road the previous month. After many of these exchanges, Kerry looked at me and said, “Joseph, writers write.”

His point hit me in the gut. It was clear that my career as a consultant would involve lots of travel, and I had a choice about what I was going to do with that time. For me the key to being productive while shuttling around the globe is to think of myself in the third person, as someone I need to carefully and deliberately influence.

Here are the ways I do that:

— Make appointments with yourself. Behavioral economists have shown that making good choices is easy if you don’t have to fulfill them now. If you ask me for a lunch order for next week, I’m likely to pick healthier choices than if I’m drooling over choices I’ll eat now. This cognitive bias works in my favor when I trick myself into making commitments that I will keep at a set time in the future.

— Stop before you’re done. I’m careful to stop my work at a place that makes it easier (and more pleasant) for me to pick it back up later. For example, if I am in a groove and have a story going that I am enjoying writing, I intentionally stop before I finish it so I can look forward to jumping back in.

— Create satisfying episodes. When I think of myself in the third person, I ask, “How can I maximize Joseph’s motivation?” Rather than forcing myself into a writing death march on a five-hour flight, I determine an amount of that task that would feel meaningful and satisfying to complete.

— Feel the endorphins. Develop a habit of stopping and feeling the earned satisfaction from getting a block of work finished. Sit back in your plane seat or on your hotel bed, and take in the joy of having completed something difficult. This creates new neural connections that associate productivity with pleasure rather than resentment.

— Use the power of the notepad. Upon entering a hotel room I grab the free pad of paper on the desk and make a list of the five things I want to get done before dinner. Then I draw a little empty box next to each. That way I feel compelled to get them done.

— Reward yourself. Don’t burn yourself out. If I have a long flight, I’ll make some reasonable commitments to get things done, but I also allow time for relaxation and pleasure. Treat yourself as you would a valued employee — give lots of praise and encouragement for the great stuff you get done.

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