Cómo vencer la procastinación

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La procastinación tiene muchos disfraces. Podríamos decidirnos a realizar una tarea, pero encontrar incontables razones para diferirla. He aquí algunos trucos que puede usar para combatirla.

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¿Cómo se calcula?

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La procastinación tiene muchos disfraces. Podríamos decidirnos a realizar una tarea, pero encontrar incontables razones para diferirla. Podríamos priorizar cosas que podemos eliminar rápidamente de nuestra lista de pendientes, pero dejar los temas grandes y complejos para otro día. El problema es que nuestros cerebros están programados para aplazar. En general, podemos procesar las cosas concretas mejor que los pensamientos abstractos acerca del futuro.

¿Cómo puede volverse menos miope acerca de sus tareas? Todo se trata de re-equilibrar el análisis de costo-beneficio: Haga que los beneficios de la acción se sientan mayores y los costos de esta se sientan menores. La recompensa por hacer una tarea necesita sentirse más grande que el dolor inmediato de realizarla.

He aquí algunos trucos que puede usar para hacer que los beneficios de la acción se sientan mayores y más reales:

  • Visualice lo grandioso que será terminarla: Algunas veces tan solo una vívida imagen mental de realizar una tarea puede ser suficiente para desatorarnos. Trate de imaginar el virtuoso sentido de satisfacción que tendrá una vez que se complete –y quizá también la mirada de alivio en el rostro de su colega cuando él reciba lo que necesita de usted.
  • Comprométase previa y públicamente: Comentar con otras personas que va a hacer algo puede ayudarlo a incentivarse para tomar acción, porque el sistema de recompensas de su cerebro es muy receptivo a su posición social.
  • Confronte las desventajas de la inacción: Fuércese a usted mismo a pensar acerca de los pros y contras de no hacer una tarea determinada. Considerar lo que sucederá si no la hace pronto podría ayudar a poner su motor en marcha.

Y he aquí algunas formas para hacer que los costos de la acción se sientan más pequeños:

  • Identifique el primer paso: Divida las tareas grandes y amorfas en pequeños pasos que no se sientan tan complicados. Incluso mejor: Identifique el más pequeño primer paso, algo que sea tan fácil que incluso su cerebro prejuiciado hacia el presente pueda ver que los beneficios superan a los costos del esfuerzo.
  • Enlace el primer paso a un premio: Podemos hacer que los costos del esfuerzo se sientan incluso más pequeños si los enlazamos con algo que anhelamos hacer. En otras palabras, enlace la tarea que está evitando con algo que no pretenda evitar.
  • Remueva los bloqueos ocultos: Algunas veces nos encontramos regresando repetidamente a una tarea, todavía indispuestos a tomar el primer paso. En este punto, usted necesita hacerle algunas preguntas a esa terca voz en su cabeza, para descubrir que es lo que realmente lo está reteniendo para no actuar.

De modo que la siguiente vez que se encuentre desconcertado por su incapacidad de lograr tareas importantes, sea amable consigo mismo. Trate de tomar al menos un paso para hacer que los beneficios de la acción parezcan mayores y otro para hacer que los costos de actuar se sientan más pequeños. Su lista de tareas se lo agradecerá.

“El problema es que nuestros cerebros están programados para aplazar”.

“La recompensa por hacer una tarea necesita sentirse más grande que el dolor inmediato de realizarla”.

“Trate de tomar al menos un paso para hacer que los beneficios de la acción parezcan mayores y otro para hacer que los costos de actuar se sientan más pequeños”.

La procastinación tiene muchos disfraces. En general, podemos procesar las cosas concretas mejor que los pensamientos abstractos acerca del futuro. ¿Cómo puede volverse menos miope acerca de sus tareas? Todo se trata de re-equilibrar el análisis de costo-beneficio: Haga que los beneficios de la acción se sientan mayores y los costos de esta se sientan menores.

He aquí algunos trucos que puede usar para hacer que los beneficios de la acción se sientan mayores y más reales:

  • Visualice lo grandioso que será terminarla
  • Comprométase previa y públicamente
  • Confronte las desventajas de la inacción

Y he aquí algunas formas para hacer que los costos de la acción se sientan más pequeños:

  • Identifique el primer paso
  • Enlace el primer paso a un premio
  • Remueva los bloqueos ocultos

De modo que la siguiente vez que se encuentre desconcertado por su incapacidad de lograr tareas importantes, sea amable consigo mismo.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

How to Beat Procrastination

Procrastination comes in many disguises. We might resolve to tackle a task but find endless reasons to defer it. We might prioritize things we can readily tick off our to-do list but leave the big, complex stuff untouched for another day. The problem is that our brains are programmed to procrastinate. In general, we can process concrete things better than we can process abstract thoughts about the future.

How can you become less myopic about your tasks? It’s all about rebalancing the cost-benefit analysis: Make the benefits of action feel bigger and the costs of action feel smaller. The reward for doing a task needs to feel larger than the immediate pain of tackling it.

Here are some tricks you can use to make the benefits of action feel bigger and more real:

• Visualize how great it will be to get it done: sometimes just a vivid mental picture of getting a task done can be enough to get us unstuck. So try imagining the virtuous sense of satisfaction you’ll have once it’s completed — and perhaps also the look of relief on your colleague’s face when he gets from you what he needed.

• Pre-commit, publicly: telling people that you’re going to get something done can help incentivize you to take action, because your brain’s reward system is so highly responsive to your social standing.

• Confront the downside of inaction: force yourself to think about the pros and cons of not doing a given task. Considering what will happen if you don’t do it soon might help your gears creak into action.

And here are some ways to make the costs of action feel smaller:

• Identify the first step: Break down big, amorphous tasks into baby steps that don’t feel as effortful. Even better: Identify the very smallest first step, something that’s so easy that even your present-biased brain can see that the benefits outweigh the costs of effort.

• Tie the first step to a treat: We can make the costs of effort feel even smaller if we link them to something we’re actually looking forward to doing. In other words, tie the task that you’re avoiding to something that you’re not avoiding.

• Remove the hidden blockage: Sometimes we find ourselves returning to a task repeatedly, still unwilling to take the first step. At this point, you need to ask that stubborn voice in your head some questions to figure out what’s really holding you back from taking action.

So the next time you find yourself mystified by your inability to get important tasks done, be kind to yourself. Try taking at least one step to make the benefits of action loom larger and one step to make the costs of action feel smaller. Your languishing to-do list will thank you.

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