Deje de creer que tiene que ser perfecto

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Nadie es perfecto y ninguna persona está exenta del fracaso. En este artículo le presentamos cómo aprovechar ese revés para lograr aún mayores éxitos.


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El fracaso no es una rareza experimentada por algunos desafortunados; si somos honestos, es un estado constante –aunque raramente letal.

De hecho, es muy probable que usted ya haya fracasado, o que lo hará pronto (quizá ha lanzado un producto que no se vendió, fue ignorado para un ascenso, echó a perder una presentación, o cualquiera entre un millón de otras posibilidades).

He aquí cómo aprovechar ese revés para lograr aún mayores éxitos:

  • Reconozca que la innovación requiere fracasos. En un mundo donde la ventaja competitiva es cada vez más corta, las compañías exitosas tienen que asimilar la innovación en sus procedimientos estándar. Pero la innovación de cualquier clase implica riesgo e intentar cosas nuevas –y eso implica fracasos. Una tasa de éxito del 100% significa que usted no está haciendo nada nuevo en absoluto. La meta, dice Eric Ries, famoso por “The Lean Startup”, es crear un producto mínimo y viable, que usted espera desarrollar completamente a lo largo del tiempo. En alguna forma, es un reenfoque: no es tanto que usted esté creando algo (como un producto o servicio) que falló, sino que usted está constantemente mejorando una serie de borradores.
  • Aprópiese de la narrativa de sus fracasos. Cuando escribí un artículo hace mucho acerca de alguien involucrado en los mercados financieros de Estados Unidos y mencioné su procesamiento –y posterior exoneración- durante la crisis, recibí una carta en tono enojado de su esposa: ¿por qué tenía que incluir eso? Por supuesto, ya que él había escrito acerca de la experiencia en su propio libro (proveyendo la más racional y atrapante parte de la narrativa), no se me había ocurrido que aun querían mantenerlo en silencio. Pero los hábitos, incluyendo la necesidad de parecer perfecto, son difíciles de romper.
  • Entienda que el fracaso es un proceso en marcha. Es importante reconocer que el fracaso no es un fenómeno de “una vez y para siempre,” donde usted escala la montaña y se mantiene en la cima. Por el contrario, es un proceso en movimiento. En el mismo día esta primavera, me rechazaron en dos diferentes becas a las que había aplicado. Esto no significa que no soy exitosa; por otras medidas –escribir libros, dar conferencias, consultorías y enseñar en escuelas de negocios- me está yendo bien. Las metas estiradas son justamente eso: cosas más allá de nuestra zona de dominio, que pueden funcionar, o no. El objetivo, como muestran las investigaciones, debería ser “cometer errores nuevos y diferentes.” Si queremos hacer más seguro el que otros intenten, tenemos que estar dispuestos a hablar del pasado en tiempo presente –no solo algo que nos pasó una vez, hace mucho tiempo.

Todos amamos las irresistibles historias de éxito acerca de emprendedores “fallidos” como Kevin Systrom, que tomó su fracasada app de check-in, llamada Burbn y la convirtió en el eje central de la billonaria Instagram; o Ben Silbermann, de Pinterest, que comenzó su vida como un sufriente sitio de compras móvil llamado Tote. El fracaso hace posible el éxito, pero no por la posibilidad eventual de salidas lucrativas.

En lugar de ello, abre el dialogo para mostrar que no tenemos por qué se perfectos; de hecho, no podemos serlo. Necesitamos hablar abierta y honestamente –dejarnos conocer, para que las fallas y errores sean puestos en el contexto apropiado. No podemos tener miedo de reconocer que, si estamos creciendo, el fracaso no es una anomalía, sucede en cada jornada.

“El objetivo, como muestran las investigaciones, debería ser: cometer errores nuevos y diferentes”.

“Es importante reconocer que el fracaso no es un fenómeno de una vez y para siempre”.

“No podemos tener miedo de reconocer que, si estamos creciendo, el fracaso no es una anomalía, sucede en cada jornada”.

El fracaso no es una rareza experimentada por algunos desafortunados, es muy probable que usted ya haya fracasado, o que lo hará pronto.

He aquí como aprovechar ese revés para lograr aún mayores éxitos:

  • Reconozca que la innovación requiere fracasos: En un mundo donde la ventaja competitiva es cada vez más corta, las compañías exitosas tienen que asimilar la innovación en sus procedimientos estándar.
  • Aprópiese de la narrativa de sus fracasos: Los hábitos, incluyendo la necesidad de parecer perfecto, son difíciles de romper.
  • Entienda que el fracaso es un proceso en marcha: Es importante reconocer que el fracaso no es un fenómeno de “una vez y para siempre,” donde usted escala la montaña y se mantiene en la cima. Por el contrario, es un proceso en movimiento.

El fracaso hace posible el éxito

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Stop Believing That You Have to Be Perfect

Failure isn’t a rarity experienced by the unlucky few; if we’re honest, it’s a constant – albeit rarely lethal – state of affairs.

In fact, it’s likely that you’ve already failed, or will soon (perhaps you launched a product that didn’t sell, were passed over for a promotion, flubbed a presentation, or any of a million other varieties).

Here’s how to leverage that setback into even greater success:

+ Recognize that innovation requires failure. In a world where competitive advantage is increasingly short-lived, successful companies have to bake innovation into their standard processes. But innovation of any sort entails risk and trying new things – and that mandates failure. A 100% success rate implies you’re not doing anything new at all. The goal, says Eric Ries of “The Lean Startup” fame, is to create a minimum viable product that you’ll fully expect to iterate over time. In some ways, it’s a reframing: It’s not so much that you’re creating something (such as a product or service) that failed; it’s that you’re steadily improving a series of drafts.

+ Own your failure narrative. When I wrote an article a while back about someone involved in the U.S. financial markets and mentioned his indictment – and subsequent exoneration – during the crisis, I received an angry note from his wife: Why did you have to include that? Of course, since he’d written about the experience in his own book (providing the most thoughtful and gripping part of the narrative), it hadn’t occurred to me they’d still be trying to keep it quiet. But habits, including the need to appear perfect, are hard to break.

+ Understand that failure is an ongoing process. It’s important to recognize that failure is not a “one and done” phenomenon, where you climb the mountain and stay on top. Rather, it’s an ongoing process. On the same day this spring, I was turned down for two different fellowships I had applied for. That doesn’t mean I’m not successful; by other metrics – writing books, speaking, consulting and teaching for business schools – I’m doing fine. But stretch goals are just that: things outside your wheelhouse that may work out, or not. The goal, as research shows, should be to make “new and different mistakes.” And if we want to make it safer for others to try, we have to be willing to talk about failure in the present tense – not just something that happened to us once, long ago.

We all love irresistible, come-from-behind success stories about “failed” entrepreneurs like Kevin Systrom, who folded his unsuccessful check-in app Burbn and pivoted it into the billion-dollar Instagram, or Ben Silbermann of Pinterest, which began life as a struggling mobile shopping site called Tote. Failure makes success possible, but not because of the eventual possibility for lucrative exits.

Rather, failure opens the dialogue to show that we don’t have to be perfect; in fact, we can’t be. We need to speak honestly and openly – to let ourselves be known, so that failure and mistakes are put in their proper context. We can’t be afraid to acknowledge that, if we’re growing, failure isn’t an anomaly. It happens every day.

(Dorie Clark is a strategy consultant and speaker for clients such as Google, Yale University, Microsoft and the World Bank. She is the author of “Reinventing You: Define Your Brand, Imagine Your Future.”)

© 2014 Harvard Business School Publishing Corp.

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