Deje de ser tan positivo

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Todos hemos escuchado mucho acerca del poder del pensamiento positivo, pero investigaciones de las últimas dos décadas sugieren que el pensamiento positivo realmente no nos ayuda tanto como suponemos. En este artículo le explicamos por qué.

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Todos hemos escuchado mucho acerca del poder del pensamiento positivo. Solo hay un problema: La investigación que mis colegas y yo hemos realizado a lo largo de las últimas dos décadas sugiere que el pensamiento positivo realmente no nos ayuda tanto como suponemos.

De hecho, a través de docenas de estudios peer-reviewed (revisados por pares) que examinan los efectos de la visión positiva del futuro en las personas que persiguen diferentes clases de deseos –desde los relacionados con la salud, como perder peso, dejar de fumar o recuperarse rápidamente de una cirugía, hasta el mejoramiento del desempeño profesional o académico (por ejemplo, gerentes de nivel medio que quieren reducir el estrés relacionado con el trabajo, estudiantes de posgrado que buscan empleo o niños de escuela que buscan obtener buenas calificaciones)- hemos encontrado consistentemente que las personas que fantasean positivamente hacen ya sea el mismo o menos progreso para lograr deseos alcanzables que aquellos que no lo hacen.

Esto tiene mucho sentido, si usted piensa en ello. Soñar acerca de un resultado exitoso en el futuro es placentero, dejándolo con un agradable y tibio sentimiento de satisfacción, pero, en un entorno laboral, eso es contraproducente. Usted está menos motivado para redoblar esfuerzos y hacer el trabajo sólido y perseverante que usualmente se requiere para lograr un deseo alcanzable. En algunos de nuestros estudios encontramos que los pensadores positivos tenían una presión sanguínea sistólica más baja –una referencia clave de qué tan energética está una persona. En otros, ellos eran tan tendientes como los miembros del grupo de control a tomar pasos sencillos hacia la meta, pero significativamente menos tendientes a dar los pasos más incómodos y difíciles, como dedicar una parte importante de su tiempo o dinero.

“OK,” usted podría decir, “olvidemos el pensamiento positivo. Voy a obsesionarme con todos los abrumadores desafíos que enfrento en mi trabajo.” Pero, desafortunadamente, obcecarse con la realidad tampoco ayuda mucho.

Lo que ayuda es el contraste mental, un ejercicio que reúne nuestra fantasía positiva acerca del futuro con la visualización del obstáculo que se encuentra en nuestro camino. La planeación “if-then” (Si algo sucede, entonces…) que le permite encarar el obstáculo cuando este surge, es aun más benéfica.

En nuestra investigación hemos desarrollado una herramienta de contraste mental llamada DROP –Deseo, Resultado, Obstáculo, Plan. He aquí cómo funciona: encuentre un lugar tranquilo donde no lo interrumpan, apague sus aparatos y cierre los ojos. Nombre un deseo que considere alcanzable o realista para usted –digamos, conseguir un nuevo cliente. Ahora imagine por algunos minutos lo que sucedería si ese deseo se vuelve realidad, dejando que las imágenes fluyan con libertad a través de su mente. Ahora cambie las cosas. Identifique el obstáculo principal dentro de usted que se interpone en el camino e imagínelo por algunos minutos. Ahora avance al plan: si se enfrenta al obstáculo X, entonces usted realizará la acción efectiva Y en respuesta.

DROP es simple, fácil y gratuito – tanto que usted podría no pensar que funcionará. Después de todo, el cambio de comportamiento usualmente requiere costosos programas de entrenamiento y asesoría ¿cierto? Nuestros resultados sugieren que no. En un estudio con proveedores de servicios médicos, encontramos que aquellos que utilizaron el DROP estaban significativamente más comprometidos con su trabajo y menos estresados que los miembros del grupo de control. En estudios con alumnos universitarios enrolados en un programa vocacional de negocios, encontramos que les ayudaba a manejar mejor su tiempo.

¿Por qué funciona? Porque el proceso le ayuda a las personas a entender que sus deseos son alcanzables, brindándoles energía y dirección, elevando su compromiso e impulsándolas a actuar; o, por el contrario, a darse cuenta de que sus deseos no son realistas, llevándolos a liberarse de ellos y liberándolos para perseguir otras metas más prometedoras.

“Soñar acerca de un resultado exitoso en el futuro es placentero, dejándolo con un agradable y tibio sentimiento de satisfacción, pero, en un entorno laboral, eso es contraproducente”.

“Lo que se necesita es el contraste mental, un ejercicio que reúne nuestra fantasía positiva acerca del futuro con la visualización del obstáculo que se encuentra en nuestro camino”.

“Utilice la herramienta de contraste mental llamada DROP –Deseo, Resultado, Obstáculo, Plan. Es gratuita”.

Investigación de las últimas dos décadas sugiere que el pensamiento positivo realmente no nos ayuda tanto como suponemos.

Soñar acerca de un resultado exitoso en el futuro es placentero, deja un agradable y tibio sentimiento de satisfacción, pero, en un entorno laboral, eso es contraproducente. Usted está menos motivado para redoblar esfuerzos y hacer el trabajo sólido y perseverante que usualmente se requiere para lograr un deseo alcanzable.

Se ha desarrollado una herramienta de contraste mental llamada DROP –Deseo, Resultado, Obstáculo, Plan.

He aquí cómo funciona:

  1. Encuentre un lugar tranquilo donde no lo interrumpan, apague sus aparatos y cierre los ojos.
  2. Nombre un deseo que considere alcanzable o realista para usted .
  3. Ahora imagine por algunos minutos lo que sucedería si ese deseo se vuelve realidad, dejando que las imágenes fluyan con libertad a través de su mente.
  4. Ahora cambie las cosas. Identifique el obstáculo principal dentro de usted que se interpone en el camino e imagínelo por algunos minutos.
  5. Ahora avance al plan: si se enfrenta al obstáculo X, entonces usted realizará la acción efectiva Y en respuesta.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Stop Being So Positive

We’ve all heard a great deal about the power of positive thinking. There’s just one problem, however. Research my colleagues and I have performed over the past two decades suggests that positive thinking doesn’t actually help us as much as we suppose.

In fact, across dozens of peer-reviewed studies examining the effects of positive visions of the future on people pursuing various kinds of wishes – from health-related, such as losing weight, quitting smoking, or recovering quickly from surgery, to the improvement of professional or academic performance (for example, mid-level managers wishing to reduce job-related stress, graduate students looking for a job, or school children seeking to get good grades) – we’ve consistently found that people who positively fantasize make either the same or less progress in achieving attainable wishes than those who don’t.

This makes perfect sense, if you think about it. Dreaming about a successful outcome in the future is pleasurable, leaving you with a nice, warm feeling of satisfaction. But in a workplace setting, that’s counterproductive. You’re less motivated to buck up and make the strong, persistent effort that is usually required to realize a feasible wish. In some of our studies, we found that positive thinkers had measurably lowered systolic blood pressure – a key measure of how energized someone is. In others, they were as likely as participants in a control group to take easy steps toward a goal, but significantly less likely to take more cumbersome and difficult steps, such as donating meaningful amounts of their time or money.

“OK,” you might say, “forget positive thinking. I’m going to dwell on all the daunting challenges I face in my job.” But, unfortunately, dwelling on reality doesn’t help much either.

What does help is mental contrasting, an exercise that brings together our positive fantasy about the future with a visualization of the obstacle standing in the way. Even more beneficial is if-then planning that allows you to address the obstacle when it arises.

In our research, we’ve developed a mental contrasting tool called WOOP – Wish, Outcome, Obstacle, Plan. Here’s how it works: Find a quiet place where you won’t be disturbed, switch off your devices, and close your eyes. Name a wish that is attainable or realistic for you – say, landing a new client. Then imagine for a few minutes what would happen if that wish came true, letting the images flow freely through your mind. Then change things up. Identify the main obstacle inside you that stands in the way, and imagine it for a few minutes. Now on to your plan: If faced with X obstacle, then you will take Y effective action in response.

WOOP is simple, easy, and inexpensive – so much so that you might not think it would work. After all, behavior change usually requires expensive coaching or training programs, right? Our results suggest not. In a study of health care providers, we found that those who used WOOP were significantly more engaged with their work and less stressed than members of a control group. In studies of college students enrolled in a vocational business program, we found that it helped them manage their time better.

Why does it work? Because the process either helps people understand their wishes are attainable, giving them energy and direction, heightening their engagement and prompting them to act; or it helps them realize their wishes are unrealistic, leading them to disengage and freeing them up to pursue other, more promising goals.

(Gabriele Oettingen is a professor of psychology at New York University and the University of Hamburg and the author of “Rethinking Positive Thinking: Inside the New Science of Motivation.”)

© 2014 Harvard Business School Publishing Corp.

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