¿El ocio y la diversión son enemigas de la productividad?

El trabajo es primero, y el ocio después. Suena intuitivo, pero ¿es correcta esta intuición? Mi laboratorio realizó recientemente una serie de experimentos para probar cómo se siente realmente poner el “ocio primero” — y descubrimos que es mucho menos preocupante de lo que parece.

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El trabajo es primero, y el ocio después. Suena intuitivo, pero ¿es correcta esta intuición? Mi laboratorio realizó recientemente una serie de experimentos para probar cómo se siente realmente poner el “ocio primero” — y descubrimos que es mucho menos preocupante de lo que parece.

En un experimento, invitamos a paseantes del Museo de Ciencia e Industria en Chicago a completar dos actividades. Una era una batería de exámenes cognitivos; la otra un juego de iPad. Asignamos aleatoriamente algunos participantes a jugar el juego después de terminar los exámenes; otros hicieron lo opuesto. Aunque los participantes pensaban que el orden de las actividades importaría mucho -los participantes en la condición de “jugar primero” predijeron niveles de disfrute significativamente menores que los de la condición de “jugar después”- en realidad el orden no importó. Los niveles de disfrute real fueron igualmente elevados en ambos casos.

En un experimento de seguimiento, construimos un “spa” improvisado para 259 estudiantes de la Universidad de Chicago. Los estudiantes podían elegir visitarla justo después de su examen de medio periodo o justo antes. Aunque los estudiantes que visitaron el spa antes de los exámenes predijeron que la experiencia sería menos disfrutable debido a la cercanía de las pruebas, de hecho, la disfrutaron tanto como aquellos que lo visitaron después de los exámenes.

Esos hallazgos sugieren que quizá estamos trabajando de más por recompensas futuras que podrían ser igualmente placenteras en el presente. Es un problema porque, entre otros beneficios, el ocio mejora nuestro trabajo. Las personas suelen trabajar mejor y estar más satisfechas con sus empleos después de regresar de recesos de descanso. Si las personas intuitivamente ponen el ocio al último, podrían terminar sintiéndose agotadas.

Combatir esta intuición no será fácil. He aquí tres formas para mejorar su disfrute:

  1. Pregúntese por qué duda de hacer algo divertido. Algunas actividades de ocio pueden afectar nuestra habilidad de trabajar más adelante -nadie está recomendando beber cervezas de celebración justo antes de su carrera de 5 km. Sin embargo, si usted piensa que “arruinará mi diversión, y la recompensa será mejor si espero,” podría estar equivocado.
  2. Visualice la experiencia divertida con mayor detalle. Nuestros estudios muestran que al analizar en detalle una futura experiencia de ocio las personas pueden valorarla de mejor forma. Cierre los ojos y traiga la experiencia a la vida.
  3. Apueste poniendo “primero el ocio” cuando haya poco en juego. Nuestras intuiciones en contra del “ocio primero” provocan que evitemos averiguar cómo se siente en realidad. Así que diviértase dejando algo de trabajo por hacer: la estrategia más efectiva para liberarnos de los prejuicios es vivir la experiencia nosotros mismos.

Divertirse podría parecer trabajo duro. No lo es. Usted puede esperar por “el momento correcto” para disfrutar algo o sólo disfrútelo ahora. El punto es que lo disfrutará de ambos modos.

“Es un problema porque, entre otros beneficios, el ocio mejora nuestro trabajo”.

“ Si las personas intuitivamente ponen el ocio al último, podrían terminar sintiéndose agotadas”.

“Usted puede esperar por “el momento correcto” para disfrutar algo o sólo disfrútelo ahora”.

El trabajo es primero, y el ocio después. Suena intuitivo, pero ¿es correcta esta intuición? Combatir esta intuición no será fácil. He aquí tres formas para mejorar su disfrute:

  1. Pregúntese por qué duda de hacer algo divertido: si usted piensa que “arruinará mi diversión, y la recompensa será mejor si espero,” podría estar equivocado.
  2. Visualice la experiencia divertida con mayor detalle. Nuestros estudios muestran que al analizar en detalle una futura experiencia de ocio las personas pueden valorarla de mejor forma.
  3. Apueste poniendo “primero el ocio” cuando haya poco en juego. Nuestras intuiciones en contra del “ocio primero” provocan que evitemos averiguar cómo se siente en realidad.

Divertirse podría parecer trabajo duro. No lo es.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Stop Putting Off Fun for After You Finish All Your Work

Work comes first, leisure comes second. It sounds intuitive, but is this intuition correct? My lab recently conducted a series of experiments to test what “leisure first” really feels like — and we found that it’s not nearly as worrisome as it seems.

In one experiment, we invited passers-by at the Museum of Science and Industry in Chicago to complete two activities. One was a battery of cognitive tests; the other an iPad game. We randomly assigned some participants to play the game after they had completed the tests; others did the opposite. While participants thought activity order would matter a great deal — participants in the “play first” condition predicted significantly lower enjoyment ratings than participants in the “play after” condition — in reality order didn’t matter at all. Actual enjoyment ratings were equally high in both cases.

In a follow-up experiment, we built a makeshift “spa” for 259 University of Chicago students. Students could choose to visit it right after their midterm exam period or right before. While the students who visited the spa before midterms predicted that the experience would be less enjoyable due to looming midterms exams, they actually enjoyed themselves just as much as those who visited the spa after their midterms.

Our findings suggest that we may be overworking for future rewards that could be just as pleasurable in the present. This is a problem, because, among other benefits, leisure improves our work. People often work better and are more satisfied with their jobs after returning from restful breaks. If people intuitively put leisure last they may end up feeling burned out.

Fighting this intuition won’t be easy. Here are three ways to get better at enjoying yourself:

1. ASK YOURSELF WHY YOU’RE HESITANT TO DO SOMETHING FUN. Some leisure activities can undermine our ability to work afterward — nobody is recommending having celebratory beers just before your 5-kilometer run. But if you find yourself thinking, “It’ll ruin my fun, and the payoff will be better if I wait,” you might be wrong.

2. VISUALIZE THE FUN EXPERIENCE IN GREATER DETAIL. Our studies show that by breaking down a future leisure experience into its details people are better able to value it. Close your eyes and bring the experience to life.

3. ENGAGE IN ‘LEISURE FIRST’ WHEN THE STAKES ARE LOW. Our intuitions against “leisure first” make us avoid finding out what it actually feels like. So go have some fun with some work left undone: The most effective strategy for shedding our biases is to go through an experience ourselves.

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