Hay poder en la renovación

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E l estrés generalmente es negativo y puede atarnos. La pregunta es cuándo y por qué lo hace, y qué hacer al respecto. Aquí encontrará las respuestas.


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Imagine cómo es ser Mary Barra, la Presidenta Ejecutiva de General Motors. En su breve periodo GM habrá retirado casi 28 millones de automóviles a nivel mundial. Su firma está asediada por acusaciones de tener una cultura del descuido y una burocracia disfuncional.

Seguramente estos problemas atiborran sus pensamientos. Sin duda su cuerpo está generando cortisol y epinefrina a tasas sorprendentes. Ambos neuroquímicos pueden causar una gran cantidad de enfermedades físicas, como alta presión sanguínea, además de achaques cognitivos y depresión. Entre más está expuesto el cuerpo a dichos químicos, mayor el costo.

Por supuesto, el estrés puede ser en ocasiones una fuerza positiva, enfocando la atención de la persona, detonando su determinación y energizando la acción. Sin embargo, también puede atarnos. La pregunta es cuándo y por qué lo hace, y qué hacer al respecto.

El cuestionamiento más importante para los ejecutivos que se encuentran bajo estrés es cómo contrarrestar sus efectos corrosivos. A lo largo de los últimos 3 años conduje entrevistas con 127 ejecutivos de 18 países, con el objetivo de explorar sus fuentes para renovarse ante la tensión incesante.

Para renovarse, los ejecutivos realizan algunos pasos, que corresponden aproximadamente a cuatro categorías. La salud, incluyendo ejercicio, sueño y dieta, es la forma más común de renovación. Lo que llamo “mudanza” es la siguiente más común; la mudanza es cualquier cosa que le aleja de los problemas del trabajo: Conciertos, eventos deportivos, teatro, películas, televisión y alta cocina fueron mencionados, al igual que detenerse en el spa o en la taberna. El tiempo de familia también entra aquí.

La tercera categoría son las actividades intelectuales, como rompecabezas, juegos, el estudio de la historia de la botánica, leer, observar aves y pasatiempos como la construcción de modelos a escala. La cuarta es la introspección: meditación trascendental, oración, técnicas de respiración, separar tiempo para la reflexión, terapia y participar en grupos de apoyo.

Estos ejecutivos están en el camino correcto. Investigaciones anteriores han mostrado que los efectos dañinos del estrés pueden ser al menos parcialmente contrarrestados al pasar solo 20 o 30 minutos al día en actividades de renovación.

Esta es claramente un área donde las organizaciones pueden ayudar a sus ejecutivos. Las compañías deberían estar haciendo esfuerzos deliberados para concientizar acerca de los beneficios de la renovación y deberían estar ayudando a los ejecutivos a establecer regímenes de dichas actividades.

Sin embargo, en su mayor parte, esto no está sucediendo. Aunque 79% de los ejecutivos encuestados dicen reconocer la importancia de la renovación, solo el 35% señalan que sus firmas tienen programas para alentar estas actividades.

¿Por qué los ejecutivos que entienden y han experimentado el valor de la renovación se quedan con ese conocimiento para sí mismos? Mis entrevistas con líderes corporativos sugieren que la razón podría estar relacionada con el poder de la cultura corporativa del soldiering on (continuar como soldados). Los ejecutivos podrían preocuparse de que sus colegas se burlen si superan acerca de la colección de estampas o las sesiones diarias de meditación. Estas actividades vitales podrían ser percibidas como señales de debilidad

Por ello una de las cosas más importantes que una organización puede hacer para ayudar a que los ejecutivos reduzcan el estrés es desengañar a las personas de la idea de que el estoicismo equivale a la fuerza. Necesitan educar a los gerentes, no solo acerca de los peligros del estrés, sino también sobre la necesidad de actividades para reducirlo. Deberían dejar en claro que la clase de fortaleza que la organización necesita no es la de dientes apretados y sentimientos disfrazados, sino la que surge de reducir la tensión –en otras palabras, que hay poder en la renovación.

“El cuestionamiento más importante para los ejecutivos que se encuentran bajo estrés es cómo contrarrestar sus efectos corrosivos”.

“Investigacioneshan mostrado que los efectos dañinos del estrés pueden ser al menos parcialmente contrarrestados al pasar solo 20 o 30 minutos al día en actividades de renovación”.

“Es necesario educar a los gerentes, no solo acerca de los peligros del estrés, sino también sobre la necesidad de actividades para reducirlo”.

El estrés puede atarnos. La pregunta es cuándo y por qué lo hace, y qué hacer al respecto. Renovarse ante la tensión incesante es necesario.

Para renovarse, los ejecutivos realizan algunos pasos, que corresponden aproximadamente a cuatro categorías.

  • La salud, incluyendo ejercicio, sueño y dieta.
  • La llamada “mudanza” es la siguiente más común; la mudanza es cualquier cosa que le aleja de los problemas del trabajo.
  • La tercera categoría son las actividades intelectuales.
  • La cuarta es la introspección.

Investigaciones anteriores han mostrado que los efectos dañinos del estrés pueden ser al menos parcialmente contrarrestados al pasar solo 20 o 30 minutos al día en actividades de renovación.

Una de las cosas más importantes que una organización puede hacer para ayudar a que los ejecutivos reduzcan el estrés es desengañar a las personas de la idea de que el estoicismo equivale a la fuerza.

Necesitan educar a los gerentes, no solo acerca de los peligros del estrés, sino también sobre la necesidad de actividades para reducirlo.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

There Is Power in Renewal

Imagine what it’s like to be General Motors CEO Mary Barra. In her brief tenure, GM will have recalled almost 28 million automobiles worldwide. Her firm is besieged by allegations of having a culture of carelessness and a dysfunctional bureaucracy.

Surely these problems crowd her thoughts. Her body is no doubt dumping cortisol and epinephrine at astonishing rates. Both of these neurochemicals can cause a host of physical ailments, such as high blood pressure, as well as cognitive ailments and depression. The longer the body is exposed to these chemicals, the greater their toll.

Of course, stress can sometimes be a positive force, focusing a person’s attention, boosting determination, and energizing action. But it can also hobble us. The question is when and why it does so, and what to do about it.

The most important question for executives under stress is how to counter its corrosive effects. Over the past three years I conducted interviews with 127 executives from 18 countries to explore senior executives’ sources of renewal in the face of relentless tension.

To renew themselves, executives take a number of steps, which fall roughly into four categories. Health, including exercise, sleep and diet, is the most common type of renewal. What I call “removal” is the next most common; removal is anything that whisks you away from work’s struggles. Concerts, sporting events, theater, movies, TV and fine dining were mentioned, as were stopping by the spa or the tavern. Family time fits here too.

The third category is intellectual activities, such as puzzles, games, the study of history or botany, reading, bird-watching and hobbies like model building. The fourth is introspection: Transcendental Meditation, prayer, breathing techniques, setting aside time for reflection, therapy and participation in support groups.

These executives are on the right track. Past research has shown that the harmful effects of stress can be at least partially counteracted by spending just 20 to 30 minutes per day engaging in renewal activities.

This is clearly an area where organizations can help their executives. Companies should be making deliberate efforts to raise awareness of the benefits of renewal and should be helping executives establish regimens of such activities.

Yet for the most part, this isn’t happening. While 79% of the surveyed executives say they recognize the importance of renewal, only 35% say their firms have programs to encourage such activities.

Why do executives who understand and have experienced the value of renewal keep their knowledge to themselves? My interviews with corporate leaders suggest that the reason may have to do with the power of the corporate culture of soldiering on. Executives may worry that colleagues would snicker if they knew about the stamp collection or the daily meditation sessions. These vital activities might be perceived as signs of weakness.

So one of the most important things an organization can do to help executives reduce stress is to disabuse people of the idea that stoicism equals strength. They need to educate managers not only about the dangers of stress but also about the need for activities that reduce it. They should make it clear that the kind of strength the organization needs isn’t the strength of clenched teeth and masked feelings, but the strength that comes from reduced tension – in other words, that there is power in renewal.

(James R. Bailey is a professor at George Washington University’s School of Business. He is a co-author of “Managerial and Organizational Wisdom.”)

© 2014 Harvard Business School Publishing Corp.

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