La importancia de la paciencia en el desarrollo de su carrera

En términos de cumplir las metas de largo plazo para el éxito laboral, la paciencia puede ser un activo. Quería hacerme una idea de qué tan común fue para los ejecutivos de alto nivel el experimentar un retraso en su carrera, así que encuesté a un grupo de 45 ejecutivos y ejecutivas.

TIEMPO DE LECTURA

texto alt

¿Cómo se calcula?

Descargar Contenido

En la actualidad, la mayoría de los consejeros de carrera nos alientan a avanzar apasionada e intencionadamente, con audacia -y sobre todo, con rapidez. Los instructores de carrera no ganan mucho dinero alentando las personas a “adelantarse lentamente”. Sin embargo, en términos de cumplir las metas de largo plazo para el éxito laboral, la paciencia puede ser un activo.

Quería hacerme una idea de qué tan común fue para los ejecutivos de alto nivel el experimentar un retraso en su carrera, así que encuesté a un grupo de 45 ejecutivos y ejecutivas. El grupo estaba dividido casi a la mitad entre mujeres y hombres, y la mayoría eran ejecutivos en jefe o directores ejecutivos de su organización. El promedio de edad de las mujeres era de 50; para los hombres, la edad promedio era de 42.

Virtualmente todas las mujeres dijeron que habían experimentado un periodo de tiempo en el que su carrera se alentó, cambió de dirección o quedó en pausa, con una duración de cuatro años en promedio. Abrumadoramente mencionaron las responsabilidades familiares como la causa de la disminución, y muchas dijeron que bajaron el ritmo intencionalmente. Sin embargo, a pesar de esto, casi todas estas mujeres alcanzaron un trabajo de alto nivel en su empresa entre la mitad de sus 40s y el inicio de sus 50s.

La paciencia es eventualmente recompensada. Por ejemplo, un estudio longitudinal de mujeres en la fuerza laboral ha encontrado que, aunque las mujeres con niños avanzan más lento que las mujeres sin hijos, la brecha se reduce con el tiempo para aquellas mujeres que se mantienen en la fuerza laboral, desapareciendo cuando alcanzan los 50 años de edad. Esto coincide con lo que yo encontré: aunque a los padres les tomó más tiempo llegar adonde querían estar, finalmente lo lograron.

De hecho, muchas personas en mi encuesta informal dijeron que les gustó tener una trayectoria de carrera más plana y que habían aprendido importantes lecciones a partir de ello. Una gran razón: prevenir el agotamiento. Esta fue ciertamente mi propia experiencia -en mis 30s, tenía cuatro hijos pequeños y trabajaba de tiempo completo en una oficina. Pasó por lo menos una década antes de que mi vida profesional reanudara el avance constante que observaba en la mayoría de mis colegas hombres y las mujeres que no tenían hijos. Creo que mi disposición para disfrutar al mismo tiempo mi familia y mi vida profesional fue fundamental en mi éxito de largo plazo. Es posible que me hubiera tronado de haber trabajado con más intensidad de lo que lo hice.

Otros reportaron que tomarse su tiempo les permitió desarrollar las habilidades que necesitaban para ser líderes más efectivos en el largo plazo. Por ejemplo, Deana, una abogada en camino a convertirse en socia de una firma de Nueva York, tomó la decisión estratégica de tomar un puesto de directora ejecutiva de una organización local sin fines de lucro cuando sus hijos eran muy jóvenes. Después de ganar experiencia de alta gerencia en ese entorno de menos presión, regresó a la firma legal, donde fue rápidamente ascendida a socia y finalmente se unió al equipo directivo. Ella cree que su período en la organización sin fin de lucro fue muy valioso para su carrera. Cuando ella entró nuevamente en el mundo del litigio corporativo, había evolucionado para convertirse en una líder pulida y confiada con experiencia ejecutiva.

Mientras las jóvenes mujeres y hombres de la actualidad luchan con sus elecciones durante sus 20s y 30s, deberían recordar que las carreras son, como enfatizó uno de los encuestados, un maratón y no un sprint.

“En la actualidad, la mayoría de los consejeros de carrera nos alientan a avanzar apasionada e intencionadamente, con audacia -y sobre todo, con rapidez”.

“Abrumadoramente mencionaron las responsabilidades familiares como la causa de la disminución, y muchas dijeron que bajaron el ritmo intencionalmente”.

“La paciencia es eventualmente recompensada”.

En términos de cumplir las metas de largo plazo para el éxito laboral, la paciencia puede ser un activo.

El grupo estaba dividido casi a la mitad entre mujeres y hombres, y la mayoría eran ejecutivos en jefe o directores ejecutivos de su organización. El promedio de edad de las mujeres era de 50; para los hombres, la edad promedio era de 42.

La paciencia es eventualmente recompensada. Por ejemplo, un estudio longitudinal de mujeres en la fuerza laboral ha encontrado que, aunque las mujeres con niños avanzan más lento que las mujeres sin hijos, la brecha se reduce con el tiempo para aquellas mujeres que se mantienen en la fuerza laboral, desapareciendo cuando alcanzan los 50 años. Esto coincide con lo que yo encontré: aunque a los padres les tomó más tiempo llegar adonde querían estar, finalmente lo lograron.

Creo que mi disposición para disfrutar al mismo tiempo mi familia y mi vida profesional fue fundamental en mi éxito de largo plazo.

Mientras las jóvenes mujeres y hombres de la actualidad luchan con sus elecciones durante sus 20s y 30s, deberían recordar que las carreras son, como enfatizó uno de los encuestados, un maratón y no un sprint.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Taking Longer to Reach the Top Has Its Benefits

Most career advice today encourages us to move forward passionately, intentionally, boldly — and above all, quickly. Career coaches don’t make a lot of money from encouraging people to “get ahead slowly.” However, in terms of fulfilling our long-term goals for career success, patience can be an asset.

I wanted to get a sense of how common it was for senior executives to experience a career delay, so I surveyed a group of 45 male and female executives. The group was divided almost equally between women and men, and most were chief executives or managing directors of their organizations. The women’s average age was 50; for men, the average age was 42.

Virtually all of the women said they had experienced a period of time when their career slowed down, shifted direction or got put on hold, with the average duration being four years. They overwhelmingly mentioned family responsibilities as the cause of the slowdown, and several said they slowed down intentionally. But despite the slowdown, almost all of these women attained a high-level job in their enterprise between their mid-40s and early 50s.

Patience is ultimately rewarded. For example, a longitudinal study of mothers in the workforce has found that although women with children advance more slowly than women without children, the gap declines over time for those women who remain in the workforce, disappearing by age 50. This accords with what I found: While it took the parents longer to get to where they wanted to be, they did get there eventually.

And in fact, many people in my informal survey said that they liked having a flatter career trajectory and that they learned important lessons from it. One major reason: burnout prevention. This was certainly my own experience — in my 30s, I had four young children and worked full-time in an office. At least a decade passed before my professional life resumed the steady advance that I observed among most of my male colleagues and female peers who had no children. I believe my willingness to enjoy my family and my professional life concurrently was instrumental in my long-term success. It’s possible that I would have burned out if I had worked any more intensely than I did.

Others reported that taking their time allowed them to develop the skills they needed to be more effective leaders in the long run. For example, Deana, an attorney on the partnership track at a New York law firm, made a strategic decision to take a position as executive director of a local nonprofit when her children were very young. After gaining top management experience in that lower-pressure environment, she moved back to a law firm, where she was soon promoted to partner and ultimately joined the top management team. She believes that her stint at the nonprofit was highly valuable to her career. When she re-entered the corporate legal world, she had evolved into a polished and confident leader with executive experience.

As young women and men today struggle with their choices during their 20s and 30s, they should remember that careers are, as one survey responder emphasized, a marathon and not a sprint.

¿Qué te ha parecido?

Si encontró algún error gramatical en este artículo, por favor notifíquelo a nuestros editores seleccionando el texto y presionando:“Ctrl + Enter”.