La importancia del tiempo libre de dispositivos digitales

Cuando tanto el tiempo de trabajo como el de descanso involucran ver pantallas, percibo surgir una lucha diferente: la lucha para encontrar un equilibrio saludable entre la tecnología y el mundo físico, o equilibrio tecnología-cuerpo”

TIEMPO DE LECTURA

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¿Cómo se calcula?

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La idea del “equilibrio entre trabajo y vida” es una invención de mediados del siglo XIX. Desde que el “trabajo” se volvió algo separado de la “vida” en la Europa de la era industrial (al menos para una cierta clase de hombres), hemos estado tratando de equilibrar los dos.

Hoy, cuando tanto el tiempo de trabajo como el de descanso involucran ver pantallas, percibo surgir una lucha diferente: la lucha para encontrar un equilibrio saludable entre la tecnología y el mundo físico, o equilibrio tecnología-cuerpo”.

Estamos tan apegados a nuestros dispositivos, que muchas veces llevamos nuestros teléfonos con nosotros en todo momento. Portamos nuestros teléfonos a todos lados, como si fueran un estuche de epinefrina y como si todos tuviéramos alergias fatales.

Es momento de dirigir la atención a cómo podría verse nuestro equilibrio entre tecnología y cuerpo, de forma que decidí lanzar un experimento informal para explorarlo. Dividí mis experimentos en tres categorías, basadas en tres necesidades corporales básicas:

Dormir

Para mí y para muchos, el tiempo en la cama antes de dormir significa revisar distraídamente Instagram o Twitter incluso durante una hora. Así que una noche decidí imponer un tiempo límite de cinco minutos. Pasaron en lo que se sintió como un segundo.

Seguro, mi equilibrio entre vida y trabajo está bien en esos momentos, ya que usualmente no estoy escribiendo correos electrónicos laborales en la cama. Sin embargo, ¿qué pasa con mi equilibrio entre tecnología y cuerpo? Mi cuello está torcido mientras observo el teléfono, mis muñecas se cansan de desplazar el contenido en la pantalla y mi atención está plenamente dedicada al brillante dispositivo, en lugar de relajarse para dormir.

Yo decidí que se necesitaba un experimento más drástico. Probé despertarme usando un reloj de alarma al estilo antiguo y dejé mi teléfono en el cargador, a una corta caminata de distancia de mi cama. No miré el teléfono antes de acostarme y, en lugar de ello, me permití pensar en la oscuridad y dejar que mis ojos se cansaran por sí mismos.

Comer

Muchos de nosotros inhalamos nuestra comida mientras nos sentamos frente a la computadora escribiendo correos electrónicos, pensando en 1 millón de cosas a la vez.

¿Qué pasaría si usted eligiera comer a solas, una vez a la semana, sin su teléfono o computadora cerca? Podría sentirse inquietante, pero usted notará su cuerpo, y podría descubrir que incluso es capaz de comer en forma más lenta, masticar con más cuidado y disfrutar mucho más su comida.

Moverse

Para desafiarme, decidí hacer una caminata durante el día laboral y de forma muy deliberada dejé mi teléfono. Fue incómodo dar esta caminata, particularmente ya que la realicé en un día donde me sentía estresada y ocupada en el trabajo. Sin embargo, el descansar de los motivos de estrés en mi teléfono y computadora me dio una idea de espacio y libertad, incluso aunque hubo momentos notorios de pánico.

Como puede ver, este experimento ciertamente no fue una estricta “desintoxicación digital.” Sin embargo, pienso que un equilibrio entre tecnología y cuerpo no debería ser extremo. Como el equilibrio entre trabajo y vida, encontrar el balance entre cuerpo y tecnología es un experimento constante, y es distinto para todos.

“Percibo surgir una lucha diferente: la lucha para encontrar un equilibrio saludable entre la tecnología y el mundo físico, o equilibrio tecnología-cuerpo”.

“Podría sentirse inquietante, pero usted notará su cuerpo, y podría descubrir que incluso es capaz de comer en forma más lenta, masticar con más cuidado y disfrutar mucho más su comida”.

“Como el equilibrio entre trabajo y vida, encontrar el balance entre cuerpo y tecnología es un experimento constante, y es distinto para todos”.

Hoy, cuando tanto el tiempo de trabajo como el de descanso involucran ver pantallas, percibo surgir una lucha diferente: la lucha para encontrar un equilibrio saludable entre la tecnología y el mundo físico, o equilibrio tecnología-cuerpo”.

Estamos tan apegados a nuestros dispositivos, que muchas veces llevamos nuestros teléfonos con nosotros en todo momento. Es momento de dirigir la atención a cómo podría verse nuestro equilibrio entre tecnología y cuerpo, de forma que decidí lanzar un experimento informal para explorarlo. Dividí mis experimentos en tres categorías, basadas en tres necesidades corporales básicas:

Dormir: el tiempo en la cama antes de dormir significa revisar distraídamente Instagram o Twitter incluso durante una hora, ¿qué pasa con mi equilibrio entre tecnología y cuerpo? Mi cuello está torcido mientras observo el teléfono, mis muñecas se cansan de desplazar el contenido en la pantalla y mi atención está plenamente dedicada al brillante dispositivo, en lugar de relajarse para dormir.

Comer: Muchos de nosotros inhalamos nuestra comida mientras nos sentamos frente a la computadora escribiendo correos electrónicos, pensando en 1 millón de cosas a la vez. ¿Qué pasaría si usted eligiera comer a solas, una vez a la semana, sin su teléfono o computadora cerca?

Moverse: el descansar de los motivos de estrés en mi teléfono y computadora me dio una idea de espacio y libertad, incluso aunque hubo momentos notorios de pánico. Un equilibrio entre tecnología y cuerpo no debería ser extremo. Como el equilibrio entre trabajo y vida, encontrar el balance entre cuerpo y tecnología es un experimento constante, y es distinto para todos.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Device-Free Time Is as Important as Work-Life Balance

The idea of “work-life balance” is an invention of the mid-19th century. Ever since “work” became separate from “life” in Europe in the Industrial Era (at least for a certain class of men), we’ve been struggling to juggle the two.

Today, when both work and leisure time involve staring at screens, I see a different struggle arising: a struggle to find a healthy balance between technology and the physical world, or “tech-body balance.”

So attached are we to our devices that we often have our phones with us at all times. We carry our phones around everywhere as if they are EpiPens and we all have fatal allergies.

It’s time to shift our attention to what tech-body balance could look like, so I decided to launch an informal experiment to explore it. I divided my experiments into three categories, based on three basic bodily needs:

SLEEPING

For me and for many, the time in bed before sleep means mindlessly scrolling through Instagram or Twitter for as much as an hour. So one night, I decided to impose a time limit of five minutes. They went by in what felt like one second.

Sure, my work-life balance is fine in those moments, as I’m not usually writing work emails in bed. But what about my tech-body balance? My neck is strained while looking at my phone, my wrists tire from scrolling and my attention is fully dedicated to my brightly lit device, rather than winding down for sleep.

I decided a more drastic experiment was needed. I tried using a real, old-fashioned alarm clock to wake myself up and left my phone in the charger, a short walk from my bed. I didn’t look at my phone before bed and, instead, let myself think in the dark, and let my eyes tire on their own.

EATING

Many of us inhale our food while sitting at my computer writing emails, thinking about a million things at once.

What if you chose, once a week, to eat one meal alone without your phone or a computer nearby? It might feel unsettling, but you will feel your body, and you may find you are even able to eat more slowly, chew more carefully and enjoy your food a lot more.

MOVING

To challenge myself, I decided to take a walk during the work day and very deliberately left my phone behind. It was uncomfortable to take this walk, particularly as I did it during a day when I felt stressed and busy at work. But the break from the stressors of my phone and computer gave me a sense of spaciousness and freedom, even though there were distinct moments of panic.

As you can tell, this experiment was certainly not a strict “digital detox.” But I think that tech-body balance shouldn’t be extreme. Like work-life balance, finding tech-body balance is a constant experiment, and one that is different for everyone.

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