Las dinámicas familiares con las que crecimos le dan forma a cómo trabajamos

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La investigación ha mostrado que nuestras experiencias familiares tempranas suelen re-emerger en nuestras interacciones con otros durante la vida adulta. ¿Qué debería hacer usted si sospecha que hay temas de la infancia que están afectando su comportamiento como ejecutivo, o si le han dicho que tiene un problema para tratar con la gente?

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¿Su CEO (presidente ejecutivo) le recuerda a su agresivo hermano mayor? ¿O a la madre que siempre volvía a doblar su ropa por qué usted no lo había hecho lo suficientemente bien? ¿O al padre emocionalmente distante que nunca lo alabó? Tenga cuidado: es probable que su CEO esté recreando las mismas dinámicas que le dieron forma a su vida familiar temprana. El equipo ejecutivo entero, y su misión, podrían sufrir a menos que el CEO lo reconozca y de pasos conscientes para cambiar su comportamiento subconsciente.

La investigación ha mostrado que nuestras experiencias familiares tempranas suelen re-emerger en nuestras interacciones con otros durante la vida adulta, incluyendo aquellas en el mundo de los negocios. Las familias, después de todo, son nuestra primera “empresa,” y nuestros padres y hermanos son el primer “equipo gerencial.” Ello influye en si es que los líderes tienen relaciones cercanas o distantes con las personas que están a su cargo, si se comunican de forma directa o indirecta, si microgerencian o empoderan, si alientan debates o los callan.

Como usted podría imaginarse, esto puede provocar recelos y equipos de alta gerencia con bajo desempeño.

Tratar estos temas de la infancia nunca es fácil, por diversas razones. Para empezar, la mayoría los ejecutivos ni siquiera se dan cuenta de que tienen problemas, porque estos procesos y dinámicas son mayormente subconscientes, incluso aunque se hayan convertido en poderosas influencias. Aquellos que vagamente reconocen sus problemas podrían verlos como rasgos de personalidad que no pueden cambiar y desestimarlos diciendo “así es como soy”. Otros niegan sus problemas porque tienen miedo de verse débiles respecto a sus compañeros ejecutivos o porque carecen de la autoconciencia para examinar su propio pasado.

Sin embargo, elevar la conciencia respecto a los estilos de comunicación y de relaciones, que típicamente están enraizados en las experiencias familiares tempranas, puede ser increíblemente útil para los ejecutivos, para las personas a las que dirigen y para sus compañías.

Entonces ¿qué debería hacer usted si sospecha que hay temas de la infancia que están afectando su comportamiento como ejecutivo, o si le han dicho que tiene un problema para tratar con la gente?

  1. Déle sentido a los eventos familiares tempranos que le dieron forma: Pregúntese: ¿los miembros de la familia hablaban abiertamente, o pocas veces decían lo que pensaban? ¿Las emociones se compartían abiertamente o raramente se divulgaban? ¿Cuál era su rol en su familia?
  2. Auto diagnostique cómo se comporta con su equipo en la actualidad: Piense acerca de cuáles de sus comportamientos le sirven bien y cuáles deberían ser descartados y reemplazados con comportamientos más efectivos.
  3. Haga que los cambios sucedan: Piense acerca de los nuevos comportamientos que necesita adoptar con su equipo de alto nivel, pero no los intelectualice profundamente. En lugar de ello, comience a hacerlos — en efecto, “actúelos.” Ese simple enfoque de vivir el nuevo comportamiento lo hará sentirse más cómodo con nuevas formas de pensar e interactuar.

Obtener una perspectiva respecto a dichas dinámicas de la infancia requiere que los ejecutivos exploren sus roles, temas, estilos y experiencias familiares. Cambiar esas influencias no sucede sin atención y enfoque. Sin embargo, una vez que estas dinámicas son puestas ante la luz, los líderes pueden hacer grandes mejorías tanto en la forma en que tratan con los demás como la manera en que tratan consigo mismos.

“Las familias, después de todo, son nuestra primera “empresa,” y nuestros padres y hermanos son el primer “equipo gerencial””.

Elevar la conciencia respecto a los estilos de comunicación y de relaciones, puede ser increíblemente útil para los ejecutivos, para las personas a las que dirigen y para sus compañías”.

Una vez que estas dinámicas son puestas ante la luz, los líderes pueden hacer grandes mejorías tanto en la forma en que tratan con los demás como la manera en que tratan consigo mismos”.

La investigación ha mostrado que nuestras experiencias familiares tempranas suelen re-emerger en nuestras interacciones con otros durante la vida adulta, incluyendo aquellas en el mundo de los negocios. Ello influye en si es que los líderes tienen relaciones cercanas o distantes con las personas que están a su cargo, si se comunican de forma directa o indirecta, si microgerencian o empoderan, si alientan debates o los callan.

Como usted podría imaginarse, esto puede provocar recelos y equipos de alta gerencia con bajo desempeño. ¿Qué debería hacer usted si sospecha que hay temas de la infancia que están afectando su comportamiento como ejecutivo, o si le han dicho que tiene un problema para tratar con la gente?

  • Dele sentido a los eventos familiares tempranos que le dieron forma.
  • Auto diagnostique cómo se comporta con su equipo en la actualidad.
  • Haga que los cambios sucedan.

Obtener una perspectiva respecto a dichas dinámicas de la infancia requiere que los ejecutivos exploren sus roles, temas, estilos y experiencias familiares.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

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The Family Dynamics We Grew Up With Shape How We Work

Does your CEO remind you of your bullying older brother? Or the mother who always refolded your clothes because you didn’t do a good enough job? Or the emotionally distant father who never praised you? Watch out: Chances are your CEO is recreating the very same dynamics that shaped his early family life. The entire executive team, and its mission, may suffer unless the CEO recognizes it and takes conscious steps to change his subconscious behavior.

Research has shown that our early family experiences often re-emerge in our adult life interactions with others, including those in the business world. Families, after all, are our first “enterprise,” and our parents and siblings are our first “management team.” It influences whether leaders have close or distant relationships with the people who report to them, communicate directly or indirectly, micromanage or empower, encourage debates or shut them down.

As you might imagine, this can make for bad feelings and underperforming senior management teams.

Addressing these childhood issues is never easy, for several reasons. To begin with, most executives are not even aware they have problems because these processes and dynamics are largely subconscious, even though they have become powerful influences. Those who vaguely recognize their issues may see them as unchangeable personality traits and dismiss them with “that’s just the way I am.” Others deny their problems because they are afraid of looking weak among fellow executives or because they lack the self-awareness to self-examine their past.

However, raising awareness of communication and relationship styles that typically are rooted in early family experiences can be incredibly helpful for executives, the people they manage and their companies.

So what should you do if you suspect that childhood issues are affecting your behavior as an executive, or if you’ve been told you have a problem dealing with people?

1. MAKE SENSE OF THE EARLY FAMILY EVENTS THAT SHAPED YOU: Ask yourself: Did family members speak openly or rarely speak their mind? Were emotions openly shared or rarely disclosed? What was your role in your family?

2. SELF-DIAGNOSE HOW YOU BEHAVE WITH YOUR TEAM TODAY: Think about which of these behaviors serve you well and which should be discarded and replaced with more effective behaviors.

3. MAKE CHANGES HAPPEN:Think about the new behaviors you need to adopt with your top team, but don’t deeply intellectualize them. Instead, start to do them — in effect, “act” them. This simple approach of living the new behavior will make you feel more at ease with new ways of thinking and interacting.

Gaining insight into such childhood dynamics requires executives to explore their family roles, themes, styles and experiences. Changing these influences doesn’t happen without attention and focus. However, once these dynamics are brought into the light, leaders can make big improvements both in the way they deal with others and in the way they deal with themselves.

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