Las finanzas pueden ser una profesión noble (Sí, en serio)

Conforme los graduados que eligen dedicarse a las finanzas le explican su elección de carrera a la familia y amigos, confrontarán la idea de que están desperdiciando su talento en una industria que no hace nada digno.

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Conforme los graduados que eligen dedicarse a las finanzas le explican su elección de carrera a la familia y amigos, confrontarán la idea de que están desperdiciando su talento en una industria que no hace nada digno. Esto refleja un prejuicio histórico en contra de las finanzas, al igual que las actuales ansiedades y preocupaciones sobre la desigualdad de ingresos. Sin embargo, este sentimiento anti-finanzas no está basado en la realidad de la profesión y oscurece la promesa y el peligro de una carrera en las finanzas.

Los servicios financieros son una de las fuentes de empleo más robustas en los Estados Unidos, con un elevado promedio salarial, y atraen a jóvenes talentosos más allá del angosto espacio de las escuelas de la Ivy League. Conozco muchas personas que consideran que las finanzas son intelectualmente ricas y una fuente de aprendizaje para toda la vida. Muchas veces inician una carrera en las finanzas porque saben que muchas otras personas brillantes se dedican a esa profesión.

También es un negocio verdaderamente fascinante. ¿Por qué Amazon.com vale casi medio trillón de dólares, cuando apenas ha generado algo de ganancias? ¿Cuál es el impacto de la impresión en 3D para el futuro de la manufactura? Éstas son preguntas relevantes y que no se prestan a un análisis simple.

La crisis financiera global nos ha enseñado acerca del caos que pueden provocar las finanzas -y la importancia de esta industria para nuestras vidas. Por mucho que nos quejemos del poder de las finanzas en la sociedad, la realidad es ineludible: Estas juegan un enorme rol en todas nuestras vidas.

Sin embargo, incluso aquellos que disfrutan pensando sobre las finanzas pueden ver que el ejercicio de ellas está roto. No debería ser sorprendente que las finanzas incluyan a más de su parte proporcional de personajes desagradables con un inflado sentido de la auto importancia y la invulnerabilidad.

La ironía esta situación es que la disciplina de las finanzas advierte justo contra este patrón. Las finanzas nos enseñan humildad: El riesgo es omnipresente, difícil de medir y difícil de poner en precios. Como resultado, la verdadera habilidad es difícil de aislar. Sólo quizá, en el largo plazo, podríamos llegar a entender lo que la habilidad es -y quiénes son verdaderamente habilidosos.

Para que la profesión recupere su reputación, necesita anclarse una vez más en estas nobles ideas. Los seguros, el apalancamiento, el manejo de riesgos y la creación de valor se ocupan de la misma pregunta filosófica que a muchos nos concierne en nuestras vidas: ¿Qué es lo más valioso para nosotros y cómo podemos crearlo y medirlo?

Aquellos que entran a las finanzas deberían tenerlo claro. Lucharán con problemas profundamente interesantes al lado de personas muy brillantes. Les estamos confiando preguntas trascendentales: ¿Cómo deberíamos ahorrar y manejar el riesgo? Y ¿cómo deberíamos, como economía, colocar el capital? Tenga la cabeza en alto -pero sea consciente de que la rehabilitación de una industria quebrada es su responsabilidad.

“Muchas veces inician una carrera en las finanzas porque saben que muchas otras personas brillantes se dedican a esa profesión”.

“Las finanzas nos enseñan humildad: El riesgo es omnipresente, difícil de medir y difícil de poner en precios”.

“Tenga la cabeza en alto -pero sea consciente de que la rehabilitación de una industria quebrada es su responsabilidad”.

Los servicios financieros son una de las fuentes de empleo más robustas en los Estados Unidos, con un elevado promedio salarial, y atraen a jóvenes talentosos más allá del angosto espacio de las escuelas de la Ivy League.

La crisis financiera global nos ha enseñado acerca del caos que pueden provocar las finanzas -y la importancia de esta industria para nuestras vidas. Por mucho que nos quejemos del poder de las finanzas en la sociedad, la realidad es ineludible: Estas juegan un enorme rol en todas nuestras vidas.

No debería ser sorprendente que las finanzas incluyan a más de su parte proporcional de personajes desagradables con un inflado sentido de la auto importancia y la invulnerabilidad.

Aquellos que entran a las finanzas deberían tenerlo claro. Lucharán con problemas profundamente interesantes al lado de personas muy brillantes.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Finance Can Be a Noble Profession (Yes, Really)

As graduates choosing to go into finance explain their career choices to family and friends, they will confront the idea that they are wasting their talent in an industry that doesn’t do anything worthwhile. This reflects a historic bias against finance, as well as current anxieties and concerns over income inequality. But this anti-finance sentiment is detached from the reality of the profession and obscures the promise and peril of a career in finance.

Financial services is one of the most robust sources of employment in the U.S., with high average wages, and it attracts talented young people from beyond the narrow set of Ivy League schools. I know many people who find finance intellectually rich and a source of lifelong learning. They often start a finance career because they know that many other bright people go into the profession.

It is also a truly fascinating business. Why is Amazon.com worth close to half a trillion dollars when it has barely generated any profits? What is the impact of 3-D printing on the future of manufacturing? These are rich questions that do not yield to simple analysis.

The global financial crisis has taught us about the havoc that finance can wreak — and how central the industry is to our lives. As much as we begrudge finance’s power in society, the reality is inescapable: Finance plays an enormous role in all of our lives.

Yet, even those of us who enjoy thinking about finance can see that the practice is broken. It should come as no surprise that finance features more than its fair share of unsavory characters with an inflated sense of self-importance and invulnerability.

The irony of this situation is that the discipline of finance warns against precisely this pattern. Finance teaches us humility: Risk is omnipresent, difficult to measure and hard to price. As a result, true skill is hard to isolate. Only over long horizons, if at all, we might come to understand what skill is — and who the truly skillful are.

For the profession to recover its reputation, it needs to anchor itself once again in those noble ideas. Insurance, leverage, risk management and value creation are all concerned with exactly the same philosophical question that many of us are concerned with in our lives: What is most valuable to us and how can we create and measure it?

Those entering finance should take heart. You will wrestle with deeply interesting problems alongside very bright people. We are trusting you with consequential questions: How should we save and manage risk? And how should we, as an economy, allocate capital? Hold your head high — but realize that the rehabilitation of a broken industry is your responsibility.

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