Para recuperarse del fracaso, pruebe algo de autocompasión

¿Cómo se trata a usted mismo cuando comete un gran error o experimenta un contratiempo? ¿Qué se requiere para rescatarse a usted mismo y comenzar a atender la situación de manera efectiva? Autocompasión.

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Si un buen amigo le cuenta acerca de un sufrimiento que está enfrentando o un error que ha cometido, ¿cómo responde típicamente? Seguramente ofrece amabilidad y confort, quizá hablando en un tono cálido y tranquilizante -quizá ofreciendo un abrazo para mostrar cuánto se interesa.

Ahora, reflexione por un momento sobre cómo se trata a usted mismo cuando comete un gran error o experimenta un contratiempo. Seguramente es mucho más estricto consigo mismo -tanto que recurre a la autocrítica, se esconde en la vergüenza o mastica durante un largo tiempo sus defectos percibidos o su mala suerte. Cuando las cosas van mal nuestras vidas, tendemos a convertirnos en nuestros peores enemigos.

¿Qué se requiere para rescatarse a usted mismo y comenzar a atender la situación de manera efectiva? Autocompasión. Necesita tratarse con la misma amabilidad de apoyo que le brindaría un amigo.

La autocompasión está consistentemente correlacionada con un amplio rango de medidas de bienestar emocional, como el optimismo, la satisfacción de vida, la autonomía y la sabiduría, al igual que con niveles reducidos de ansiedad, depresión, estrés y vergüenza.

Para lograr estos beneficios, la autocompasión debe incluir tres componentes:

  • Plenitud de conciencia: Para ser amables con nosotros mismos, necesitamos darnos cuenta de que estamos luchando, mientras esto sucede. Ayuda el nombrar las emociones que estamos sintiendo en situaciones complicadas y el posicionarnos en el aquí y el ahora (sensaciones, sonidos, imágenes).
  • Humanidad común: La mayoría de nosotros tendemos a escondernos en la vergüenza cuando las cosas van realmente mal en nuestras vidas. El antídoto es reconocer nuestra humanidad común -entender que muchos otros se sentirían de la misma forma situaciones similares, y que no somos los únicos que sufren en la vida.
  • Auto-amabilidad: Esta puede tomar muchas formas, como una mano gentil sobre el corazón, validando cómo nos sentimos, hablar con nosotros mismos de una forma alentadora o un simple acto de amabilidad, como el beber una copa de té.

Incluso aunque la autocompasión no es la opción estándar para la mayoría de nosotros cuando las cosas van mal, cualquier persona puede aprenderla. Comience reconociendo cómo se siente, nombrando la emoción para poder manejarla.

A continuación, reconozca que otros probablemente tendrían sentimientos similares en esta situación. Considere cualquier ejemplo que conozca de otras personas en situaciones similares.

Finalmente, exprese amabilidad hacia usted mismo. ¿Qué le diría a un amigo que estuviera en sus zapatos? También piense acerca de cómo se cuida a sí mismo actualmente. ¿Sale a correr, cuida a su mascota, le llama a un amigo? Si hace eso cuando sufre, eso es autocompasión.

Ser auto compasivo no implica que no debería ser ambicioso o empujarse al éxito. Se trata acerca de cómo se motiva; en lugar de hacerlo con culpa y autocrítica, la autocompasión motiva como un buen instructor, alentando, con amabilidad y apoyo. Es una simple reversa de la Regla de Oro: deberíamos tratarnos a nosotros mismos como tratamos a otros en necesidad -con amabilidad, calidez y respeto.

“Autocompasión. Necesita tratarse con la misma amabilidad de apoyo que le brindaría un amigo”.

“Ser auto compasivo no implica que no debería ser ambicioso o empujarse al éxito. Se trata acerca de cómo se motiva
Deberíamos tratarnos a nosotros mismos como tratamos a otros en necesidad -con amabilidad, calidez y respeto
”.

“Deberíamos tratarnos a nosotros mismos como tratamos a otros en necesidad -con amabilidad, calidez y respeto”.

¿Cómo se trata a usted mismo cuando comete un gran error o experimenta un contratiempo? ¿Qué se requiere para rescatarse a usted mismo y comenzar a atender la situación de manera efectiva? Autocompasión. Necesita tratarse con la misma amabilidad de apoyo que le brindaría un amigo. Para lograr estos beneficios, la autocompasión debe incluir tres componentes:

  • Plenitud de conciencia
  • Humanidad común
  • Auto-amabilidad

Incluso aunque la autocompasión no es la opción estándar para la mayoría de nosotros cuando las cosas van mal, cualquier persona puede aprenderla. Comience reconociendo cómo se siente, nombrando la emoción para poder manejarla.

A continuación, reconozca que otros probablemente tendrían sentimientos similares en esta situación. Considere cualquier ejemplo que conozca de otras personas en situaciones similares.

Finalmente, exprese amabilidad hacia usted mismo.

© 2017 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

To Recover from Failure, Try Some Self-Compassion

If a good friend tells you about an ordeal they’re facing or a mistake they’ve made, how do you typically respond? In all likelihood, you offer kindness and comfort, perhaps speaking in a warm and soothing tone — maybe offering a hug to show how much you care.

Now reflect for a moment on how you treat yourself when you make a big mistake or experience a setback. It’s likely that you’re much tougher on yourself — that you spring to self-criticism, hide in embarrassment or shame, or ruminate for a long time on your perceived shortcomings or bad luck. When things go wrong in our lives, we tend to become our own worst enemies.

What does it take to rescue yourself and begin to address the situation effectively? Self-compassion. You need to treat yourself with the same kindness and support that you’d provide for a friend.

Self-compassion is consistently correlated with a wide range of measures of emotional well-being, such as optimism, life satisfaction, autonomy and wisdom, as well as with reduced levels of anxiety, depression, stress and shame.

To achieve these benefits, self-compassion must include three components:

— MINDFULNESS: To be kind to ourselves, we need to know that we’re struggling while we’re struggling. It helps to name the emotions we’re feeling in tricky situations and to ground ourselves in the here and now (sensations, sounds, sights).

— COMMON HUMANITY: Most of us tend to hide in shame when things go really wrong in our lives. The antidote is recognizing our common humanity — understanding that many others would feel the same way in similar situations and that we’re not the only ones who suffer in life.

— SELF-KINDNESS: This can take many forms, such as a gentle hand over the heart, validating how we feel, talking to ourselves in an encouraging manner or a simple act of kindness such as drinking a cup of tea.

Even though self-compassion is not the default option for most of us when things go wrong, anyone can learn to do it. Begin by acknowledging how you feel, naming the emotion in order to manage it.

Next, acknowledge that others would probably have similar feelings in this situation. Consider any examples you know of others in similar situations.

Finally, express kindness to yourself. What would you say to a friend in your shoes? Also, think about how you care for yourself already. Do you go for a run, pet your dog, call a friend? If you do that when you’re suffering, that’s self-compassion.

Being self-compassionate doesn’t imply that you shouldn’t be ambitious or push yourself to succeed. It’s about how you motivate yourself; instead of doing it with blame and self-criticism, self-compassion motivates like a good coach, with encouragement, kindness and support. It’s a simple reversal of the Golden Rule: We should treat ourselves as we treat others in need — with kindness, warmth and respect.

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