Por qué debería hacer tiempo para la autorreflexión (incluso si odia hacerlo)

La reflexión más útil involucra la consideración y análisis consciente de creencias y acciones con el propósito de aprender. Si usted tiene problemas para reflexionar, puede volverse más reflexivo al practicar algunos simples pasos.

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Cuando las personas descubren que soy una instructora ejecutiva, suelen preguntarme quiénes son mis clientes más difíciles. ¿Líderes inexperimentados? ¿Líderes de alto nivel que creen saberlo todo? ¿Líderes que agreden y menosprecian a otros?

La respuesta es: ninguno de los anteriores. Los líderes más difíciles para instruir son aquellos que no reflexionan — particularmente los líderes que no reflexionan sobre sí mismos.

En esencia, la reflexión se trata de un pensamiento cuidadoso. Sin embargo, la clase de reflexión que es verdaderamente valiosa para los líderes tiene mayores matices. La reflexión más útil involucra la consideración y análisis consciente de creencias y acciones con el propósito de aprender. La reflexión le da al cerebro una oportunidad de hacer pausa en medio del caos, desenredar y ordenar observaciones y experiencias, considerar múltiples interpretaciones posibles y crear significado. Éste significado se convierte en aprendizaje, que a su vez puede informar futuras mentalidades y acciones.

La investigación en centros telefónicos de atención al cliente demostró que, después de 10 días, los empleados que pasaban 15 minutos reflexionando al final de cada día, se desempeñaban un 23% mejor que quienes no lo hicieron. Un estudio con viajeros del Reino Unido encontró un resultado similar en donde aquellos alentados a usar su tiempo de traslado para pensar y planear su día estuvieron más felices, productivos y menos agotados que quienes no lo hicieron.

Entonces, si la reflexión es tan útil, ¿por qué tantos líderes no la hacen? Los líderes suelen no entender el proceso, no apreciar el proceso, no apreciar los resultados o simplemente se impacientan.

Si usted tiene problemas para reflexionar, puede volverse más reflexivo al practicar algunos simples pasos.

  • Identifique algunas preguntas importantes: pero no las responda de inmediato. ¿qué está evitando? ¿cómo está ayudando a sus colegas a alcanzar sus metas? ¿cómo podría haber sido más efectivo en una junta reciente?
  • Seleccione un proceso de reflexión que se ajuste sus preferencias: mientras reflexione, su enfoque depende de usted. Puede sentarse, caminar, andar en bicicleta o estar parado, sólo o con un compañero, escribiendo, hablando o pensando.
  • Agende tiempo: la mayoría de los líderes se mueven por sus calendarios. Por ello, agende su tiempo de reflexión, comprométase a cumplirlo y si nota que trata de evitarlo, reflexione sobre ello.
  • Comience en pequeño: si una hora de reflexión parece demasiado, pruebe con 10 minutos. Prepárese para hacer avances, incluso si se sienten pequeños.
  • Hágalo: regrese a su lista de preguntas y explórelas. Permanezca quieto. Piense. Considere múltiples perspectivas. Observe lo opuesto de lo que inicialmente cree. Haga lluvia de ideas.
  • Pida ayuda: para la mayoría de los líderes, una falta de deseo, tiempo, experiencia o habilidad puede interponerse en el camino de la reflexión. Considere trabajar con un colega, terapista o instructor para ayudarlo a dedicar tiempo, escuchar cuidadosamente, ser un compañero de pensamiento y hacerlo responsable.

Como dijo Peter Drucker: “Continúe la acción efectiva con reflexión tranquila. De la reflexión tranquila surgirá incluso más acción efectiva.”

“Mientras reflexione, su enfoque depende de usted. Puede sentarse, caminar, andar en bicicleta o estar parado, sólo o con un compañero, escribiendo, hablando o pensando”.

“Si una hora de reflexión parece demasiado, pruebe con 10 minutos. Prepárese para hacer avances, incluso si se sienten pequeños”.

“Continúe la acción efectiva con reflexión tranquila. De la reflexión tranquila surgirá incluso más acción efectiva”.

La reflexión más útil involucra la consideración y análisis consciente de creencias y acciones con el propósito de aprender. La reflexión le da al cerebro una oportunidad de hacer pausa en medio del caos, desenredar y ordenar observaciones y experiencias, considerar múltiples interpretaciones posibles y crear significado. Si usted tiene problemas para reflexionar, puede volverse más reflexivo al practicar algunos simples pasos.

  • Identifique algunas preguntas importantes
  • Seleccione un proceso de reflexión que se ajuste sus preferencias
  • Agende tiempo
  • Comience en pequeño
  • Hágalo
  • Pida ayuda

© 2017 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Why You Should Make Time for Self-Reflection (Even If You Hate Doing It)

When people find out I’m an executive coach, they often ask who my toughest clients are. Inexperienced leaders? Senior leaders who think they know everything? Leaders who bully and belittle others?

The answer is none of the above. The hardest leaders to coach are those who won’t reflect — particularly leaders who won’t reflect on themselves.

At its simplest, reflection is about careful thought. But the kind of reflection that is really valuable to leaders is more nuanced than that. The most useful reflection involves the conscious consideration and analysis of beliefs and actions for the purpose of learning. Reflection gives the brain an opportunity to pause amid the chaos, untangle and sort through observations and experiences, consider multiple possible interpretations and create meaning. This meaning becomes learning, which can then inform future mindsets and actions.

Research in call centers demonstrated that employees who spent 15 minutes at the end of the day reflecting on lessons learned performed 23% better after 10 days than those who did not reflect. A study of U.K. commuters found a similar result when those who were prompted to use their commute to think about and plan for their day were happier, more productive and less burned out than people who didn’t.

So, if reflection is so helpful, why don’t many leaders do it? Leaders often don’t understand the process, don’t like the process, don’t like the results or just get impatient.

If you have had trouble making yourself reflect, you can become more reflective by practicing a few simple steps.

— IDENTIFY SOME IMPORTANT QUESTIONS: But don’t answer them yet. What are you avoiding? How are you helping your colleagues achieve their goals? How could you have been more effective in a recent meeting?

— SELECT A REFLECTION PROCESS THAT MATCHES YOUR PREFERENCES: As long as you’re reflecting, your approach is up to you. You can sit, walk, bike or stand, alone or with a partner, writing, talking or thinking.

— SCHEDULE TIME: Most leaders are driven by their calendars. So, schedule your reflection time and then commit to keeping it. And if you find yourself trying to skip it, reflect on that!

— START SMALL: If an hour of reflection seems like too much, try 10 minutes. Set yourself up to make progress, even if it feels small.

— DO IT: Go back to your list of questions and explore them. Be still. Think. Consider multiple perspectives. Look at the opposite of what you initially believe. Brainstorm.

— ASK FOR HELP: For most leaders, a lack of desire, time, experience or skill can get in the way of reflection. Consider working with a colleague, therapist or coach to help you make the time, listen carefully, be a thought partner and hold you accountable.

As Peter Drucker said: “Follow effective action with quiet reflection. From the quiet reflection, will come even more effective action.”

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