¿Qué hace usted bien, que los demás no?

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Solemos enfatizar la importancia de identificar y aprovechar nuestras fortalezas. En este artículo le ejemplificamos por qué.


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En 2013, Jayne Juvan se convirtió en una de las socias más jóvenes en la firma legal con base en Cleveland, Roetzel & Andres — gracias a Twitter.

Cuando Juvan comenzó a emplear las redes sociales, hace una década, muy pocos abogados empleaban dichas herramientas, porque no venían en ellas una oportunidad. Sin embargo, tras solo unos meses de bloguear, Crain’s Cleveland Business entrevistó a Juvan sobre el uso de redes sociales para abogados. Desde entonces ella comenzó a atraer clientes a través de las redes.

Juvan recibió algunas críticas de sus compañeros abogados, pero no retrocedió. Bien hecho. En 2007 y 2008, la economía colapsó. Ella evitó los despidos, en parte debido a sus esfuerzos en redes sociales. En 2013, cuando estaba siendo considerada para el ascenso a socia, el hecho de que prominentes profesionales la seguían en Twitter, impulsó su candidatura en forma muy importante.

Dos años después de convertirse en socia, a la edad de 34, sus reportes de factura la colocaron en el pequeño porcentaje de mujeres con negocios de más de 500,000 dólares al año. Una vez que Juvan adquirió la competencia que necesitaba para practicar la ley, las redes sociales se convirtieron en una fuerza distintiva, impulsándola hacia las filas de los socios en la firma legal.

Solemos enfatizar la importancia de identificar y aprovechar nuestras fortalezas. Uno de mis consejos favoritos en este tema es la explicación de Marcus Buckingham respecto a que las “fortalezas piden nuestra atención en la forma más elemental, (y) usarlas lo hace sentir fuerte, revigorizado, inquisitivo, exitoso.” Lo más notable sobre la fortaleza de Juvan es que no solo es buena en las redes sociales, sino que es buena en algo dónde los otros abogados típicamente no lo son. Es más que una fortaleza –es una fortaleza distintiva.

Una fortaleza es algo que usted hace bien y los demás no. Considere a Horace Dediu, uno de los principales analistas de Apple.

Nacido en Rumania y educado en los Estados Unidos, Dediu estudió ingeniería en la universidad, recibió un MBA pero mantuvo una pasión por la tecnología. Después de observar el mercado tecnológico de los 1990’s como desarrollador y gerente, llegó a la conclusión de que los teléfonos alterarían el mercado de las computadoras personales y eligió trabajar con la finlandesa Nokia. Sin embargo, en lugar de que las compañías telefónicas alteraran a las computacionales, emergió una nueva serie de plataformas, cambiando la dirección de las telecomunicaciones. Después de casi una década en Nokia, Dediu usó el conocimiento que había ganado dentro de un sector afectado para comenzar un análisis de los disruptores. Añada su voluntad para pensar e iterar a voz de cuello, algo que los muy regulados analistas de Wall Street no pueden hacer, y tiene una fortaleza distintiva. Dediu se ha convertido en un eminente analista de Apple, conocido por las acertadas predicciones de sus finanzas.

Algunas veces usted encuentra su fortaleza distintiva a partir de la desesperación. Esto es lo que le sucedió a Lt. Joe “Duck Duck” Geeseman. Él había planeado enseñar neurociencia a nivel universitario, pero cuando se graduó, el mercado estaba derrumbado, así que entonces comenzó a buscar necesidades no atendidas fuera de la academia. Aplicó a Facebook y Google (para posiblemente trabajar con algoritmos de datos), y, debido a que su madre era una oficial en el ejército, también aplicó con los militares.

Resulta que la milicia estaba muy interesada en su doctorado en neurociencia (La armada de los Estados Unidos tiene más de 30 psicólogos aeroespaciales en servicio activo). El conocimiento de Lt. Geeseman en neurociencia y psicología le ha servido como una fuerza distintiva al diseñar interfaces para aviones y pilotos.

Las ideas y compañías disruptivas transforman los mercados haciendo algo verdaderamente distinto –ven una necesidad, un espacio vacío que espera llenarse, y se atreven a crear algo para lo que un mercado podría todavía no existir. Sin embargo, al final, las compañías no revolucionan; las personas sí.

“Lo más notable sobre la fortaleza de Juvan es que no solo es buena en las redes sociales, sino que es buena en algo dónde los otros abogados típicamente no lo son”.

“Una fortaleza es algo que usted hace bien y los demás no. Considere a Horace Dediu, uno de los principales analistas de Apple”.

“El conocimiento de Lt. Geeseman en neurociencia y psicología le ha servido como una fuerza distintiva al diseñar interfaces para aviones y pilotos”.

Solemos enfatizar la importancia de identificar y aprovechar nuestras fortalezas. Las “fortalezas piden nuestra atención en la forma más elemental, (y) usarlas lo hace sentir fuerte, revigorizado, inquisitivo, exitoso.” Lo más notable sobre la fortaleza de Juvan es que no solo es buena en las redes sociales, sino que es buena en algo dónde los otros abogados típicamente no lo son. Es más que una fortaleza –es una fortaleza distintiva. Una fortaleza es algo que usted hace bien y los demás no.

Las ideas y compañías disruptivas transforman los mercados haciendo algo verdaderamente distinto –ven una necesidad, un espacio vacío que espera llenarse, y se atreven a crear algo para lo que un mercado podría todavía no existir. Sin embargo, al final, las compañías no revolucionan; las personas sí.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

What Do You Do Well That Others Don’t?

In 2013, Jayne Juvan became one of the youngest partners ever at the Cleveland-based law firm Roetzel & Andres — thanks to Twitter.

When Juvan started using social media a decade ago, very few lawyers used such tools. They didn’t see the opportunity. But after only a few months of blogging, Crain’s Cleveland Business interviewed Juvan on the use of social media for lawyers. She then began to land clients through social media.

Juvan got some political flak from fellow lawyers, but she didn’t back off. Good thing. In 2007 and 2008, the economy collapsed. She sidestepped layoffs, in part because of her social media efforts. In 2013, when she was being considered for promotion to partner, the fact that prominent professionals were following her on Twitter bolstered her case in a major way.

Two years after making partner, at age 34, her billing reports placed her in the small percentage of women with over $500,000 of business a year. Once Juvan had acquired the competency she needed to practice the law, social media became a distinctive strength, propelling her into the partnership ranks at a law firm.

We often emphasize the importance of identifying and playing to our strengths. One of my favorite pieces of advice on this score is Marcus Buckingham’s explanation that “strengths clamor for your attention in the most basic way, [and] using them makes you feel strong–invigorated, inquisitive, successful.” What’s notable about Juvan’s strength is that she’s not only good at social media, she’s good at something other lawyers typically aren’t. This is more than a strength — it’s a distinctive strength.

A distinctive strength is something you do well that others don’t. Consider Horace Dediu, one of the foremost analysts of Apple.

A Romanian-born, U.S.-educated analyst, Dediu studied engineering in college, received an MBA but kept a lifelong passion for technology. After observing the technology market in the 1990s as a developer and manager, he came to believe phones would disrupt the personal computer, and chose to work at Finland’s Nokia. But instead of phone companies disrupting the computer companies, a new set of platforms emerged, changing telecom’s direction. After nearly a decade at Nokia, Dediu used the knowledge he’d gained inside a “disrupted” sector to start analyzing the disruptors. Throw in his willingness to think and iterate out loud, something that highly regulated Wall Street analysts can’t do, and you have a distinctive strength. Dediu has become a pre-eminent analyst of Apple, known for his spot-on predictions of their financials.

Sometimes you land upon your distinctive strength out of desperation. That’s what happened to Lt. Joe “Duck Duck” Geeseman. He had planned on teaching neuroscience at the college level, but when he graduated, the job market was abysmal. So he started looking for unmet needs outside of academia. He applied to Facebook and Google (to possibly work with data algorithms), and because his mother was an army officer, he also applied to the military.

It turns out the military was really interested in his doctorare in neuroscience. (The United States Navy has more than 30 active duty aerospace psychologists). Lt. Geeseman’s expertise in neuroscience and psychology has served as a distinctive strength as he designs aircraft and pilot interfaces.

Disruptive companies and ideas upend markets by doing something truly different — they see a need, an empty space waiting to be filled, and they dare to create something for which a market may not yet exist. But ultimately companies don’t disrupt; people do.

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