Tratando con un colega malicioso en el trabajo

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Cuando un colega es cruel con usted, puede resultar difícil saber cómo responder. En este artículo le presentamos algunas tácticas para afrontar esta situación.

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Algunas personas están tentadas a permitir el comportamiento agresivo con la esperanza de que la persona se detendrá. Otros se defienden.

“Cuando se trata de mal comportamiento en el trabajo, existe un amplio espectro,” con los bravucones declarados en un extremo y la gente que simplemente es grosera en el otro, dice Michele Woodward, entrenadora ejecutiva y anfitriona del reciente webinar (seminario por internet) de Harvard Business Review, titulado “Bravucones, Patanes y Otras Molestias: Cómo Identificar y Desactivar a las Personas Difíciles en el Trabajo.” Usted podría no saber con cual lado del espectro está lidiando hasta que realmente afronta el comportamiento. Si es un bravucón puede ser difícil –si no imposible- hacer que la persona cambie, dice Gary Namie, el fundador del Workplace Bullying Institute y autor de “The Bully at Work” (el Bravucón en el Trabajo). Pero en la mayoría de los casos usted puede –y debe- tomar acción.

He aquí algunas tácticas a considerar cuando se trata con algún colega agresivo:

  • Entienda el porqué. El primer paso es entender que está causando el comportamiento. Una investigación de Nathanael Fast, profesor asistente en la Marshall School of Business de la University of Southern California, prueba una creencia popular: la gente se comporta mal cuando su ego es amenazado. Así que podría ayudar una caricia al ego del agresor. Incluso un pequeño gesto, como enviar un correo electrónico diciendo “Muchas gracias por su ayuda” o alagar a la persona en algo que usted genuinamente le admira, puede ayudar.
  • Observe lo que usted está haciendo. Estas situaciones también requieren introspección. Es muy fácil decir “Oh, esa persona es un patán,” comenta Woodward. Pero quizá usted trabaja en una cultura altamente competitiva o una que no tiene la cortesía como prioridad. Considere si usted podría estar malinterpretando el comportamiento, reaccionando exageradamente o si usted contribuyó involuntariamente al problema. ¿Usted ha causado en alguna forma que la persona se siente amenazada o le vea como desleal?
  • Defiéndase a usted mismo. No tenga miedo de denunciar el mal comportamiento cuando sucede. “Creo firmemente en hacer correcciones inmediatas,” dice Woodward. Si alguien le llama “Dulzura” dígale en ese momento “no me gusta que me llamen así” dice.
  • Busque ayuda. “Todos deberían tener alianzas en el trabajo –compañeros y gente arriba y abajo, que puedan ser sus defensores,” dice Woodward. Hable con estos aliados y vea qué pueden hacer para ayudar, ya sea simplemente confirmar su perspectiva o hablar en su favor. Por supuesto, usted podría necesitar que la situación escale a alguien de mayor nivel o a Recursos Humanos, pero, antes de ello, “usted le debe a la relación el tratar de resolverla informalmente,” dice Woodward.
  • Demuestre el costo para el negocio. Si usted necesita tomar acciones formales, empiece con su jefe (asumiendo que él no sea el agresor), pero usted quizá necesite llevar la situación más arriba en la jerarquía. Cuando usted tenga el oído de alguien, recomienda Namie, enfoque la conversación en cómo el comportamiento de la persona está dañando al negocio.
  • Conozca las limitaciones. Cuando nada de lo anterior funciona, usted tiene que considerar: ¿este es un comportamiento mal educado y hostil o estoy sufriendo bullying? Si usted está en medio de una situación de abuso (no solo una difícil), Namie y Woodward coinciden en que las posibilidades de que ésta cambie son bajas. Si vive una situación abusiva en el trabajo, la solución más conveniente podría ser irse –si eso es posible.

“Usted puede y debe tomar acción en la mayoría de los casos en que un colega es cruel con usted”.

“Estas situaciones también requieren introspección. Es muy fácil decir – Oh, esa persona es un patán. Pero quizá usted trabaja en una cultura altamente competitiva que no tiene la cortesía como prioridad”.

Todos deberían tener alianzas en el trabajo –compañeros y gente arriba y abajo, que puedan ser sus defensores”.

Cuando un colega es cruel con usted, puede resultar difícil saber cómo responder.

Algunas personas están tentadas a permitir el comportamiento agresivo con la esperanza de que la persona se detenga. Otros se defienden.

He aquí algunas tácticas a considerar cuando se trata con algún colega agresivo:

  • Entienda el por qué. El primer paso es entender que está causando el comportamiento.
  • Observe lo que usted está haciendo.
  • Defiéndase a usted mismo.
  • Busque ayuda.
  • Demuestre el costo para el negocio.
  • Conozca las limitaciones.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Dealing With a Mean Colleague at Work

When a colleague is mean to you, it can be hard to know how to respond. Some people are tempted to let aggressive behavior slide in the hopes that the person will stop. Others find themselves fighting back.

“When it comes to bad behavior at work, there’s a broad spectrum,” with outright bullies on one end and people who are simply rude on the other, says Michele Woodward, an executive coach and host of Harvard Business Review’s recent webinar, “Bullies, Jerks, and Other Annoyances: Identify and Defuse the Difficult People at Work.” You may not know which end of the spectrum you’re dealing with until you actually address the behavior. If it’s a bully, it can be difficult – if not impossible – to get the person to change, says Gary Namie, the founder of the Workplace Bullying Institute and author of “The Bully at Work.” But in most cases, you can – and should – take action.

Here are some tactics to consider when dealing with an aggressive colleague:

+ Understand why. The first step is to understand what’s causing the behavior. Research from Nathanael Fast, an assistant professor at the University of Southern California’s Marshall School of Business, proves a commonly held idea: People act out when their ego is threatened. So it may help to stroke the aggressor’s ego. Even a small gesture, such as ending an email with “Thanks so much for your help” or complimenting the person on something you genuinely admire, can help.

+ Look at what you’re doing. These situations also require introspection. “It’s very easy to say, ‘Oh, that person is a jerk,’ ” Woodward says. But perhaps you work in a highly competitive culture or one that doesn’t prioritize politeness. Consider whether you might be misinterpreting the behavior or overreacting to it or whether you’ve unknowingly contributed to the problem. Have you in any way caused the person to feel threatened or to see you as disloyal?

+ Stand up for yourself. Don’t be afraid to call out the bad behavior when it happens. “I believe very strongly in making immediate corrections,” says Woodward. “If someone calls you ‘Honey’ in a meeting, say right then: ‘I don’t like being called that. Please use my name,’ ” she says.

+ Enlist help. “Everybody should have alliances at work – peers and people above and below, who can be your advocates and champions,” says Woodward. Talk to those supporters and see what they can do to help, whether it’s simply confirming your perspective or speaking on your behalf. Of course, you may need to escalate the situation to someone more senior or to HR. But before that, “you owe it to the relationship to try to solve it informally,” says Woodward.

+ Demonstrate the cost to the business. If you do need to take formal action, start with your boss (assuming he isn’t the aggressor). But you may need to take the issue higher up the hierarchy. When you have someone’s ear, Namie recommends, focusing the conversation on how the person’s behavior is hurting the business.

+ Know the limitations. When none of the above works you have to consider: Is this uncivil, mean behavior or am I being bullied? If you are in an abusive situation (not just a tough one), Namie and Woodward agree that chances of change are low. If you’re in an abusive situation at work, the most tenable solution may be to leave – if that’s a possibility.

(Amy Gallo is a contributing editor at Harvard Business Review.)

© 2014 Harvard Business School Publishing Corp.

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