Un discurso no es un ensayo

texto alt

Leerle un ensayo a una audiencia puede aburrirlos hasta las lágrimas. En este artículo le presentamos algunos tips para dar un discurso efectivo y evitar la lectura de un ensayo.

TIEMPO DE LECTURA

texto alt

¿Cómo se calcula?

Descarga este Artículo

Recientemente asistí a una conferencia donde un hombre brillante estaba hablando de un tema sobre el cual él es uno de los mayores expertos a nivel mundial. Desafortunadamente, lo que él presentó no era un discurso, sino un ensayo. Este renombrado académico había desarrollado con maestría la forma escrita, pero equivocadamente pensó que el mismo estilo podía usarse en un pódium, en el contexto de un discurso público de una hora de duración.

Él le brindó a la audiencia un contenido excepcional que era casi imposible de seguir –monótono, plano, leído de un guion y presentado desde atrás de un alto podio.

Los discursos requieren simplificar. El adulto promedio lee 300 palabras por minuto, pero la gente solo puede seguir de cerca un discurso a 150-160 palabras por minuto. Similarmente, los estudios han demostrado que la memoria auditiva es típicamente inferior a la memoria visual, y, aunque muchos de nosotros podemos leer por horas, nuestra habilidad de concentrarnos en un discurso es más limitada. Es importante, por ello, escribir discursos breves y claros.

También es importante marcar y repasar. En un ensayo escrito, los lectores pueden volver a leer las partes confusas o los puntos que se perdieron. Una vez que usted pierde a alguien en un discurso, podría perderlo definitivamente. En su introducción, presente su tesis y después ordene la estructura de su discurso antes de tiempo (“veremos esto en tres formas: X, Y y Z”). Entonces, conforme avanza en su discurso, abra cada nuevo punto con una marca que le permita a los escuchas saber en dónde está con palabras como, “para empezar,” “en segundo lugar” y “finalmente” y cierre cada punto con una marca similar (“como podemos ver, el primer elemento del éxito es X”). Esta falta de sutileza puede ser repetitiva y poco elegante en un documento escrito, pero es esencial para la palabra hablada.

De forma semejante, las sutilezas de la argumentación compleja y el análisis estadístico pueden ser atractivas en un ensayo, pero en un discurso es importante dejar de lado las estadísticas y contar una historia. La neurociencia ha demostrado que el cerebro humano fue diseñado para la narrativa. Aunque siempre aprecio los argumentos que se basan en hechos y lógica válida, es más fácil para mí engancharme con un orador cuando mantiene las estadísticas al mínimo y opta por historias más largas y vívidas. Empiece o termine un argumento con estadísticas, pero nunca caiga en recitar una retahíla de datos o citas. Su audiencia seguirá, recordará e internalizará mejor las historias.

Para darle vida a esas historias, recuerde que, cuando da un discurso, usted es su puntuación. Mientras usted habla, la audiencia no tiene el beneficio de señales visuales de énfasis, cambio de ritmo o transición –comas, punto y coma, guiones y puntos de exclamación. Ellos no pueden ver signos de interrogación o cambios de párrafos. En lugar de ellos, su voz, sus gestos con las manos, su ritmo e incluso en dónde y cómo está parado en el escenario, le dan al discurso rango y textura. Varíe su emoción, tono y volumen para dar énfasis. Use conscientemente los gestos con las manos de acuerdo al punto que está tratando de lograr. Camine entre los puntos principales mientras da el discurso –literalmente, modificando su posición física en el escenario para expresar una nueva parte del argumento.

Permanecer inmóvil, mientras habla en una voz monótona, no solo agota la energía de la audiencia, también les impide entender – es como escribir un texto en una sola oración, sin puntuación o quiebres. Resista la necesidad de leer su discurso directamente de la página. Conviértase en la puntuación que su audiencia anhela.

“El adulto promedio lee 300 palabras por minuto, pero la gente solo puede seguir de cerca un discurso a 150-160 palabras por minuto”.

“La neurociencia ha demostrado que el cerebro humano fue diseñado para la narrativa”.

“Resista la necesidad de leer su discurso directamente de la página. Conviértase en la puntuación que su audiencia anhela”.

Los discursos requieren simplificar. Los estudios han demostrado que la memoria auditiva es típicamente inferior a la memoria visual

Para un discurso es importante marcar y repasar. En un ensayo escrito, los lectores pueden volver a leer las partes confusas o los puntos que se perdieron. Una vez que usted pierde a alguien en un discurso, podría perderlo definitivamente.

En un discurso es importante dejar de lado las estadísticas y contar una historia. Cuando da un discurso, usted es su puntuación.

Use conscientemente los gestos con las manos de acuerdo al punto que está tratando de lograr. Camine entre los puntos principales mientras da el discurso –literalmente, modificando su posición física en el escenario para expresar una nueva parte del argumento.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

A Speech Is Not an Essay

Reading an essay to an audience can bore them to tears.

I recently attended a conference where a brilliant man was speaking on a topic about which he was one of the world’s experts. Unfortunately, what he delivered was not a speech but an essay. This renowned academic had mastered the written form but mistakenly presumed that the same style could be used at a podium in the context of an hourlong public address.

He treated the audience to exceptional content that was almost impossible to follow – monotone, flat, read from a script and delivered from behind a tall podium.

Speeches require you to simplify. The average adult reads 300 words per minute, but people can only follow speech closely at around 150-160 words per minute. Similarly, studies have shown auditory memory is typically inferior to visual memory, and while most of us can read for hours, our ability to focus on a speech is more constrained. It’s important, then, to write brief and clear speeches.

It’s also important to signpost and review. In a written essay, readers can revisit confusing passages or missed points. Once you lose someone in a speech, she may be lost for good. In your introduction, state your thesis and then lay out the structure of your speech ahead of time (“we’ll see this in three ways: x, y, and z”). Then, as you work through your speech, open each new point with a signpost to let your listeners know where you are with words such as, “to begin,” “secondly” and “finally,” and close each point with a similar, review-oriented signpost (“so we see, the first element of success is x”). This lack of subtlety can be repetitive and inelegant in a written document, but it is essential to the spoken word.

Similarly, the subtleties of complex argumentation and statistical analysis can be compelling in an essay, but in a speech it’s important to drop the statistics and tell a story. Neuroscience has shown that the human brain was wired for narrative. And while I always appreciate arguments that are fact-based and grounded in sound logic, it’s easier for me to engage with a speaker when she keeps the statistics to a minimum and opts for longer and more vivid stories. Lead or end an argument with statistics. But never fall into reciting strings of numbers or citations. Your audience will better follow, remember and internalize stories.

To bring these stories to life, remember that when delivering a speech you are your punctuation. When you’re speaking, your audience doesn’t have the benefit of visual signifiers of emphasis, change in pace, or transition – commas, semicolons, dashes and exclamation points. They can’t see question marks or paragraph breaks. Instead, your voice, your hand gestures, your pace, and even where and how you’re standing on stage give the speech texture and range. Vary your excitement, tone and volume for emphasis. Use hand gestures consciously and in accordance with the points you’re trying to make. Walk between main points while delivering the speech – literally transitioning your physical position in the room to signify a new part of the argument.

Standing motionless while speaking in a monotone voice doesn’t simply drain your audience’s energy, it deprives them of understanding – like writing a text in one run-on sentence with no punctuation or breaks. Resist the urge to read your speech directly from the page. Become the punctuation your audience craves.

(John Coleman is a co-author of the book, “Passion & Purpose: Stories from the Best and Brightest Young Business Leaders.”)

© 2014 Harvard Business School Publishing Corp.

¿Qué te ha parecido?

Si encontró algún error gramatical en este artículo, por favor notifíquelo a nuestros editores seleccionando el texto y presionando:“Ctrl + Enter”.

Comments are closed.