4 señales de que su enfoque lo está frenando en el trabajo

El enfoque es un rasgo invaluable. Cuando se hunde en la rutina diaria, estos efectos adversos podrían no ser siempre obvios. A continuación, algunas señales comunes de que quizá se está enfocando demasiado.

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El enfoque es un rasgo invaluable. Lo ayuda a mantenerse en una tarea y terminar el trabajo rápidamente. Sin embargo, demasiado enfoque puede ser un problema: agota la energía de su cerebro, lo hace preocuparse menos por las personas e impide que observe lo que ocurre a su alrededor.

Cuando se hunde en la rutina diaria, estos efectos adversos podrían no ser siempre obvios. A continuación, algunas señales comunes de que quizá se está enfocando demasiado:

No tener tanta energía como era usual: Si descubre que se cansa demasiado y muy a menudo, considere que quizá está explotando en exceso la capacidad de su cerebro para enfocarse. Si está experimentando fatiga generalizada, podría probar integrando en su día un periodo para desenfocarse. Una siesta corta puede darle de una a 3 horas de mayor claridad.

No operar a su máximo: El enfoque por sí mismo no es suficiente para desempeñarse al máximo. Para administrar las demandas que enfrenta su cerebro, debería agendar su trabajo de forma que sus niveles de energía lleguen a la cima sólo cuando sea necesario. Este manejo de energía suele requerir la alternancia entre el estado de enfoque y de desenfoque: Usted necesita integrar un tiempo “fuera” en su día, para que su cerebro integre experiencias que contribuyan a la autorrealización. Para hacerlo, tome tiempo para asegurarse de que todas las partes necesarias de su ser estén presentes (sus “yo” enfocado, ambicioso, emocional, lógico y motivado). ¿Qué parte de su trabajo lo hace sentir que está cumpliendo una vocación? ¿Qué le da un sentido de propósito? Pase tiempo desenfocándose para permitirle a su cerebro fusionar ese sentido de identidad al hacer una caminata. Haga algo exploratorio para activar su apertura a las experiencias.

No alcanzar sus metas: Imaginarse sus metas lo ayuda a alcanzarlas, pero cuando se enfoca demasiado apaga los circuitos de imaginación de su cerebro, lo que puede afectar su habilidad de alcanzar lo que busca. El desenfocarse también es esencial para la simulación mental: Si alcanzar su meta requiere de escenarios y técnicas de simulación, deberá “probar” y rechazar diferentes ideas hasta que esté satisfecho; enfocarse demasiado sólo puede ser contraproducente. Tome tiempo cada semana para imaginar cómo podría lograr sus metas, y para simular formas de llegar ahí. Esta clase de planeación de escenarios alejará a su mente de un estado completamente enfocado y preparará a su cerebro para alcanzar sus metas.

Sentirse fácilmente abrumado: Cuando se siente abrumado, podría ser porque ha estado agachándose en modo de enfoque por demasiado tiempo, lo que reduce la propia flexibilidad mental que necesita para completar múltiples tareas a la vez. Para preparar su cerebro para dominar el arte de cambiar entre tareas, necesita normalizar el acto de desenfocarse. Ejercicios de plenitud de conciencia o simples ejercicios físicos de estiramiento a mitad del día pueden ayudarlo a sentirse más relajado y liberar su sujeción sobre el control consciente.

“ Si está experimentando fatiga generalizada, podría probar integrando en su día un periodo para desenfocarse”.

“Una siesta corta puede darle de una a 3 horas de mayor claridad”.

“Tome tiempo cada semana para imaginar cómo podría lograr sus metas, y para simular formas de llegar ahí”.

El enfoque es un rasgo invaluable. Lo ayuda a mantenerse en una tarea y terminar el trabajo rápidamente. Sin embargo, demasiado enfoque puede ser un problema: agota la energía de su cerebro, lo hace preocuparse menos por las personas e impide que observe lo que ocurre a su alrededor.

A continuación, algunas señales comunes de que quizá se está enfocando demasiado:

  • No tener tanta energía como era usual: Si descubre que se cansa demasiado y muy a menudo, considere que quizá está explotando en exceso la capacidad de su cerebro para enfocarse.
  • No operar a su máximo: El enfoque por sí mismo no es suficiente para desempeñarse al máximo. Para administrar las demandas que enfrenta su cerebro, debería agendar su trabajo de forma que sus niveles de energía lleguen a la cima sólo cuando sea necesario.
  • No alcanzar sus metas: Imaginarse sus metas lo ayuda a alcanzarlas, pero cuando se enfoca demasiado apaga los circuitos de imaginación de su cerebro, lo que puede afectar su habilidad de alcanzar lo que busca.
  • Sentirse fácilmente abrumado: Cuando se siente abrumado, podría ser porque ha estado agachándose en modo de enfoque por demasiado tiempo, lo que reduce la propia flexibilidad mental que necesita para completar múltiples tareas a la vez.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

4 Signs That Your Focus Is Holding You Back at Work

Focus is an invaluable trait. It helps you stay on task and get work done quickly. Yet too much focus can be a problem: It drains your brain of energy, makes you care less about people and prevents you from seeing what is happening around you.

When you slip into your daily routine, these adverse effects may not always be obvious. Below are some common signs that you might be focusing too much:

— NOT HAVING AS MUCH ENERGY AS USUAL: If you find that you get too tired too often, consider that you may be overusing your brain’s capacity to focus. If you are experiencing overall fatigue, you might try building a period of time to unfocus into your day. A short nap can give you one to three hours of greater clarity.

— NOT OPERATING AT YOUR PEAK: Focus alone is not sufficient to perform at your best. To manage your brain’s demands, you should time your work so that your energy levels peak only when necessary. This management of energy often requires switching between a focused and unfocused state: You need to build “off” time into your day for your brain to integrate experiences that contribute to self-actualization. To do so, take time to make sure that all necessary parts of you are present (your focused, ambitious, emotional, logical and motivated selves). What part of your work makes you feel that you are responding to a calling? What fills you with a sense of purpose? Spend time unfocusing to allow your brain to coalesce this sense of self by going for a walk. Do something exploratory to activate your openness to experiences.

— NOT REACHING YOUR GOALS: Imagining your goals helps you to reach them, but when you focus too much you turn off your brain’s imagining circuits, which can affect your ability to achieve what you seek. Unfocusing is also essential for mental simulation: If reaching your goal requires scenarios and simulation techniques, you will have to “try on” and reject different ideas until you are satisfied; focusing too much can only be counterproductive. Take time every week to imagine how you could get to your goals, and to simulate ways of getting there. This kind of scenario planning will take your mind off a constantly focused state but also prepare your brain to reach your goals.

— FEELING EASILY OVERWHELMED: When you feel overwhelmed, it may be because you have been hunkering down in a focused mode for too long, which reduces the very mental flexibility that you need to complete multiple tasks at once. To prepare your brain to master the art of switching between tasks, you have to normalize the act of unfocusing. Mindfulness or simple physical stretching exercises in the middle of the day can help you feel more relaxed and loosen your grip on conscious control.

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