¿La carrera de alto nivel de una mujer daña su matrimonio? No si su esposo lava la ropa

Un estudio intento examinar si es que, y cómo, los trabajos de alto estatus de las mujeres podrían impactar en la calidad de sus matrimonios y si los sentimientos de las esposas acerca del estatus laboral de sus maridos llevaban a inestabilidad matrimonial. En este artículo le presentamos los resultados obtenidos por Alyson Byrne y Julian Barling.

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Mientras que las mujeres que ganan el Premio de la Academia a mejor actriz son celebradas por alcanzar el pináculo de los logros en su carrera, muchas de ellas también comparten otra distinción: el divorcio. Conocida como la “maldición del Oscar”, las ganadoras del premio a mejor actriz tienen más probabilidades de divorciarse que sus contrapartes que sólo fueron nominadas o que los ganadores a mejor actor. Patrones como estos nos llevaron a preguntarnos si es que la carrera de alto estatus de una mujer puede afectar la estabilidad marital, y de ser así, por qué.

Aunque los hombres continúan ocupando los niveles más elevados en la mayoría de las organizaciones, las mujeres han tenido progresos considerables al adquirir roles de estatus elevado en las organizaciones. En los Estados Unidos, las mujeres actualmente ocupan por lo menos el 50% de los puestos gerenciales y profesionales. Estos cambios en los lugares de trabajo han afectado los roles hogareños: mientras que las mujeres norteamericanas eran las proveedoras primarias en el 18% de los matrimonios en 1987, el número se elevó a 29% en matrimonios de doble ingreso para el 2014.

A pesar de estos cambios organizacionales y económicos, las normas sociales siguen sugiriendo que, en los matrimonios heterosexuales, los esposos “deberían” tener trabajos de mayor estatus en comparación con sus parejas. Queríamos examinar si es que, y cómo, los trabajos de alto estatus de las mujeres podrían impactar en la calidad de sus matrimonios y si los sentimientos de las esposas acerca del estatus laboral de sus maridos llevaban a inestabilidad matrimonial.

Para explorar esto, encuestamos a 209 mujeres de redes de liderazgo ejecutivo, que tienen roles de alto estatus y matrimonios heterosexuales. Nuestros resultados tomaron en cuenta una serie de variables, como la edad, si es que tenían hijos y los niveles iniciales de estatus cuando conocieron por primera vez a sus parejas. Fuimos capaces de obtener información de 53 de los esposos de las mujeres.

Encontramos que las esposas que consideraban contar con posiciones de mayor estatus que sus maridos tenían de hecho más probabilidades de experimentar sentimientos de resentimiento o vergüenza, en el sentido de considerar que su propio estatus disminuía a causa del menor estatus de sus esposos. Esto a su vez tenía un impacto negativo en su satisfacción marital -e incrementó la probabilidad de que estuvieran pensando acerca del divorcio.

Sin embargo, cuando las esposas sintieron que sus maridos les brindaban altos niveles de apoyo instrumental, como ayudarles con las responsabilidades domésticas o el cuidado de los hijos, el que ellas tuvieran posiciones de mayor estatus que sus esposos no se asoció con inestabilidad marital. Sospechamos que el que los hombres brinden esta clase de apoyo tangible no sólo le permite a las mujeres enfocarse en su carrera, sino que también denota respeto.

Estos hallazgos son relevantes para las organizaciones y para los individuos. Primero, es un útil recordatorio de que muchas mujeres que buscan una carrera y vida familiar exitosa todavía siguen encontrando desafiante el alcanzar ambas.

Segundo, el recibir apoyo instrumental y tangible de parte de los esposos compensa los efectos negativos de la ansiedad de estatus de las esposas. Las organizaciones tienen un rol importante que jugar para brindarle políticas amigables con la familia a todos los empleados, hombres y mujeres.

Finalmente, es crítico para las parejas de carrera dual el tener conversaciones abiertas y honestas acerca de sus ambiciones laborales y sus expectativas en cuanto al apoyo mutuo -sin importar lo incómodas que estas conversaciones puedan ser.

“Las normas sociales siguen sugiriendo que, en los matrimonios heterosexuales, los esposos “deberían” tener trabajos de mayor estatus en comparación con sus parejas”.

“Muchas mujeres que buscan una carrera y vida familiar exitosa todavía siguen encontrando desafiante el alcanzar ambas”.

“Es crítico para las parejas de carrera dual el tener conversaciones abiertas y honestas acerca de sus ambiciones laborales y sus expectativas en cuanto al apoyo mutuo -sin importar lo incómodas que estas conversaciones puedan ser”.

Un estudio intento examinar si es que, y cómo, los trabajos de alto estatus de las mujeres podrían impactar en la calidad de sus matrimonios y si los sentimientos de las esposas acerca del estatus laboral de sus maridos llevaban a inestabilidad matrimonial. En este artículo le presentamos los resultados obtenidos por Alyson Byrne y Julian Barling.

Las esposas que consideraban contar con posiciones de mayor estatus que sus maridos tenían de hecho más probabilidades de experimentar sentimientos de resentimiento o vergüenza, en el sentido de considerar que su propio estatus disminuía a causa del menor estatus de sus esposos. Esto a su vez tenía un impacto negativo en su satisfacción marital -e incrementó la probabilidad de que estuvieran pensando acerca del divorcio.

Sin embargo, cuando las esposas sintieron que sus maridos les brindaban altos niveles de apoyo instrumental, como ayudarles con las responsabilidades domésticas o el cuidado de los hijos, el que ellas tuvieran posiciones de mayor estatus que sus esposos no se asoció con inestabilidad marital. Sospechamos que el que los hombres brinden esta clase de apoyo tangible no sólo le permite a las mujeres enfocarse en su carrera, sino que también denota respeto.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Does a Woman’s High-Status Career Hurt Her Marriage? Not if Her Husband Does the Laundry

While women who win the Academy Award for best actress are celebrated for reaching a pinnacle of career achievement, several of them also share another distinction: divorce. Known as the “Oscar curse,” best actress award recipients are more likely to file for divorce than are their nominated counterparts or best actor winners. Patterns like this led us to ask whether a woman’s high-status career can affect marital stability, and if so, why.

While men continue to occupy the upper echelons of most organizations, women have made considerable progress in acquiring high-status roles in organizations. In the U.S., women now hold at least 50% of management and professional positions. These workplace changes have affected household roles as well: Whereas U.S. women were the primary breadwinners in 18% of marriages in 1987, that number rose to 29% in dual-income marriages by 2014.

Despite these organizational and economic changes, societal norms still suggest that in heterosexual marriages, husbands “should” hold higher job status relative to their wives. We wanted to examine whether and how women’s high-status jobs might impact the quality of their marriages and whether wives’ feelings about their husbands’ job statuses led to marital instability.

To explore this, we surveyed 209 women from executive leadership networks who held high-status roles and were in heterosexual married or common-law relationships. Our results controlled for a number of variables such as age, whether they had children and initial status levels when they first met their partners. We were able to obtain data from 53 of the women’s husbands.

We found that wives who believed that they held higher status positions than their husbands were indeed more likely to experience feelings of resentfulness or embarrassment, the sense that their status was decreased by their husbands’ lower status positions. This in turn had a negative impact on their marital satisfaction — and increased the likelihood that they were thinking about divorce.

However, when wives felt that their husbands provided them with high levels of instrumental support, such as helping with domestic responsibilities or child care, holding higher-status positions than their husbands was not associated with marital instability. We suspect that providing this type of tangible support not only allows wives to focus on their careers but also denotes respect.

These findings are relevant for organizations and for individuals. First, it’s a useful reminder that many women who seek a successful career and family life still find it challenging to achieve both.

Second, receiving instrumental, tangible support from husbands buffers against the negative effects of wives’ status anxiety. Organizations have an important role to play in providing family-friendly policies to all employees, male and female.

Finally, it is critical for dual-career couples to have open and honest conversations about their career ambitions and their expectations about mutual support — however uncomfortable those conversations might be.

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