La confianza en los negocios, los medios, el gobierno y las ONGs, se ha reducido

Un estudio realizado en 28 países muestra que la confianza de las personas en los medios de comunicación, el gobierno y las ONGs, se ha reducido, y que por vez primera se ha visto este fenómeno en las empresas, al igual que una impactante falta de confianza en el liderazgo en general. En este artículo profundizamos sobre el tema.

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Estamos viviendo en una era de reacción en contra de la autoridad. Hasta el momento, el gobierno y los medios de comunicación han cargado con la mayor parte de la ira populista, mientras que los negocios se han mantenido por encima de la contienda. Sin embargo, hay señales de que esto está cambiando.

Durante 17 años, el Edelman Trust Barometer ha encuestado a miles de personas a lo largo de docenas de países, acerca de su nivel de confianza en los negocios, la prensa, el gobierno y las organizaciones no gubernamentales. Ese año fue la primera vez que el estudio encontró una reducción en la confianza respecto a las cuatro instituciones. En casi dos tercios de los 28 países que encuestamos, la población general no confiaba en que estas instituciones “hicieran lo que es correcto” -el nivel de confianza promedio de todas estaba por debajo del 50%.

También descubrimos una impactante falta de confianza en el liderazgo: el 71% de los encuestados dijo que los oficiales del gobierno no son “algo” o “en absoluto” creíbles, y un 66% dijo lo mismo acerca de los CEOs (presidentes ejecutivos). La credibilidad de los CEOs cayó en 12 puntos este año, a un 37% globalmente. En comparación, un 60% de los encuestados confiaron en “en una persona como ellos” -a la par con la confianza en un experto técnico o un académico.

Estos resultados deberían ser profundamente preocupantes para los ejecutivos, ya que históricamente los “negocios” en general han sido percibidos de forma relativa de favorable en las sociedades occidentales. De hecho, en 13 de 28 países, los negocios generan desconfianza y los encuestados estaban ansiosos de una mayor reforma empresarial.

Todo esto es una llamada de alerta para la comunidad empresarial. ¿Los líderes de negocios continuarán enfocándose únicamente en el desempeño financiero de su compañía, considerando esta su responsabilidad primaria, o buscarán involucrarse externamente para fortalecer su permiso para operar?

A pesar de una amplia desconfianza en los negocios, hay altas expectativas de que estos hagan más -una apertura potencial para cambiar la marea de la opinión pública. De acuerdo con nuestros encuestados, las mejores formas en que los negocios pueden desarrollar la confianza en un futuro mejor son pagando salarios justos, ofreciendo mejores beneficios y creando más empleos. Las maneras más rápidas en que pueden erosionar la confianza son sobornando a oficiales del gobierno, pagando compensaciones excesivas a los altos directivos y evadiendo impuestos.

Los líderes inteligentes, como dice el refrán, no dejarán que se desperdicie esta crisis en la confianza. En este nuevo mundo, no pueden operar con un enfoque vertical. En lugar de ello, se necesita un modelo más plano y participativo, uno que no sea sólo “para la gente” sino “con la gente.” Las mejores compañías ya están escuchando profundamente y actuando estratégicamente, con base en los aportes de sus empleados, consumidores y otras partes interesadas.

El reciente colapso de la confianza en el gobierno y la prensa debería servir como una poderosa lección para las empresas acerca de lo que puede suceder cuando las instituciones se desconectan de los intereses y opiniones de las personas a las que sirven. Los ejecutivos han sido advertidos, sus consumidores y la población en general estarán observando de cerca.

“Estos resultados deberían ser profundamente preocupantes para los ejecutivos, ya que históricamente los “negocios” en general han sido percibidos de forma relativa de favorable en las sociedades occidentales”.

“A pesar de una amplia desconfianza en los negocios, hay altas expectativas de que estos hagan más -una apertura potencial para cambiar la marea de la opinión pública”.

“Las mejores compañías ya están escuchando profundamente y actuando estratégicamente, con base en los aportes de sus empleados, consumidores y otras partes interesadas”.

Edelman Trust Barometer, descubrió que en casi dos tercios de los 28 países que encuestamos, la población general no confiaba en que estas instituciones “hicieran lo que es correcto” -el nivel de confianza promedio de todas estaba por debajo del 50%.

También descubrimos una impactante falta de confianza en el liderazgo: el 71% de los encuestados dijo que los oficiales del gobierno no son “algo” o “en absoluto” creíbles, y un 66% dijo lo mismo acerca de los CEOs (presidentes ejecutivos). La credibilidad de los CEOs cayó en 12 puntos este año, a un 37% globalmente. En comparación, un 60% de los encuestados confiaron en “en una persona como ellos” -a la par con la confianza en un experto técnico o un académico.

Los líderes inteligentes, como dice el refrán, no dejarán que se desperdicie esta crisis en la confianza. En este nuevo mundo, no pueden operar con un enfoque vertical. En lugar de ello, se necesita un modelo más plano y participativo, uno que no sea sólo “para la gente” sino “con la gente.” Las mejores compañías ya están escuchando profundamente y actuando estratégicamente, con base en los aportes de sus empleados, consumidores y otras partes interesadas.

© 2017 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

People’s Trust Has Declined in Business, Media, Government, and NGOs

We are living in an era of backlash against authority. So far, government and the media have borne the brunt of populist anger, while businesses have remained above the fray. But there are signs that this is changing.

For 17 years the Edelman Trust Barometer has surveyed tens of thousands of people across dozens of countries about their level of trust in business, media, government and nongovernmental organizations. This year was the first time the study found a decline in trust across all four of these institutions. In almost two-thirds of the 28 countries we surveyed, the general population did not trust the four institutions to “do what is right” — the average level of trust in all four institutions combined was below 50%.

We also discovered a staggering lack of confidence in leadership: 71% of survey respondents said government officials are “not at all” or “somewhat” credible, and 63% said the same about CEOs. The credibility of CEOs fell by 12 points this year, to 37% globally. By comparison, 60% of respondents trusted “a person like yourself” — on a par with trust in a technical expert or an academic.

These results should be deeply troubling for executives, since “business” writ large has historically been viewed relatively favorably in Western societies. Indeed, in 13 out of 28 countries, business was distrusted and respondents were eager for greater business reform.

All of this is a clarion call to the business community. Will business leaders continue to focus solely on their companies’ financial performance, believing that to be their primary responsibility, or will they look to engage externally in order to strengthen their permission to operate?

Despite broad distrust of business, there are high expectations for business to do more — a potential opening to turn the tide of public opinion. According to our respondents, the best ways business can build trust in a better future are to pay fair wages, offer better benefits and create more jobs. The fastest ways businesses can erode trust are to bribe government officials, pay outsize compensation to senior management and avoid taxes.

Smart leaders, as the adage goes, will not let this crisis in confidence go to waste. In this new world they cannot operate with a top-down approach. Rather, a flatter, more participatory model is needed, one that isn’t just “for the people” but “with the people.” The best companies are already deeply listening to and strategically acting on insights from their employees, customers and other stakeholders.

The recent collapse of trust in government and media should serve as a powerful lesson to business of what can happen when institutions become disconnected from the interests and opinions of the people they serve. Executives have been warned — their customers and the population at large will be watching closely.

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