Cómo evitar el arrepentimiento del planeador

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El arrepentimiento del planeador es un problema muy común que merma el compromiso de las personas sobre el plan que se ha propuesto. En este artículo encontrará cómo convertirlo en la “resolución del planeador”.


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No hace mucho, la jefa divisional de una compañía manufacturera internacional tenía un problema. Después de recibir una agresiva meta anual de crecimiento del 12%, se reunió con su equipo y, tras muchas investigaciones, reuniones y debates, construyeron un plan estratégico alrededor de 17 iniciativas clave, que iban desde el reajuste de un centro de producción en Nebraska, hasta la completa integración de un nuevo distribuidor en Nigeria.

Todos en el equipo estaban de acuerdo con el plan y eran optimistas respecto a sus resultados. Sin embargo, tan solo semanas antes del inicio del año fiscal, comenzaron a dudar de sus habilidades para ejecutar tantas iniciativas a la vez y comenzaron a repensar su dirección en general.

¿Qué sucedió? ¿Fue un caso de ansiedad del desempeño? ¿Era el plan realmente defectuoso? ¿Estaba siendo el equipo simplemente perezoso o desleal?

Ninguna de las anteriores. El equipo perdió el compromiso porque sufrieron de un problema muy común, conocido como arrepentimiento del planeador.

Al igual que el arrepentimiento del comprador, que las personas sienten después de adquirir un vehículo o una casa, el arrepentimiento del planeador es el sentimiento natural de remordimiento que a veces sentimos cuando nos convencemos de un plan. Es el mismo fenómeno psicológico que les provoca reticencia a los novios y causa que los negociadores se aparten de los tratos durante el periodo de enfriamiento. Inmediatamente después de decidir un curso de acción, solemos experimentar una especie de euforia, porque el movernos de la contemplación a la acción activa una parte diferente de nuestro cerebro. Pero la felicidad es fugaz. Después de algunos días, nuestros cerebros predeciblemente regresan a la normalidad y la euforia cede paso al arrepentimiento.

La gran diferencia entre el remordimiento del comprador y del planeador es que el desempeño del auto o de la casa no cambia basado en cómo nos sentimos después de que lo compramos. Por el contrario, el desempeño de un plan sí se modifica con base en la actitud de las personas que lo implementan. Si un equipo gerencial está indeciso sobre un plan estratégico, pueden robarse a sí mismos el compromiso psicológico que necesitan para ejecutarlo con efectividad, además del entusiasmo que requieren para subir a bordo a todos los demás.

Sin embargo, resulta que nuestros cerebros están diseñados de tal forma que nos permiten transformar el arrepentimiento del planeador en la resolución del planeador.

Una serie de experimentos de Gergana Nenkov y Peter Gollwitzer mostraron que la deliberación tiene efectos muy diferentes en nuestra mente, dependiendo de si ocurre antes o después de una decisión. El aspecto positivo, todas esas discusiones acerca de los beneficios y costos de seguir diferentes alternativas en las etapas de planeación nos permiten llegar a decisiones más racionales. Pero la deliberación también puede erosionar nuestro compromiso al plan que eventualmente decidimos, al plantar semillas de duda que florecen más adelante en el arrepentimiento del planeador.

Afortunadamente, hay una forma de evitar los efectos negativos de la extensa planeación. Nenkov y Gollwitzer descubrieron que, si toma parte en los mismos debates después de crear el plan inicial, usted puede incluso aumentar su compromiso. Después de que ha decidido un curso de acción, discutir los pros y contras obliga a nuestra mente a defender la decisión.

Créalo o no, nuestra defensa nos ayuda a lograr nuestras metas, al promover nuestro coraje y perseverancia.

“El arrepentimiento del planeador es el sentimiento natural de remordimiento que a veces sentimos cuando nos convencemos de un plan”.

“Si un equipo gerencial está indeciso sobre un plan estratégico, pueden robarse a sí mismos el compromiso psicológico que necesitan para ejecutarlo con efectividad.”.

“Créalo o no, nuestra defensa nos ayuda a lograr nuestras metas, al promover nuestro coraje y perseverancia”.

El arrepentimiento del planeador es el sentimiento natural de remordimiento que a veces sentimos cuando nos convencemos de un plan. Inmediatamente después de decidir un curso de acción, solemos experimentar una especie de euforia, porque el movernos de la contemplación a la acción activa una parte diferente de nuestro cerebro. Después de algunos días, nuestros cerebros predeciblemente regresan a la normalidad y la euforia cede paso al arrepentimiento.

Resulta que nuestros cerebros están diseñados de tal forma que nos permiten transformar el arrepentimiento del planeador en la resolución del planeador.

Nenkov y Gollwitzer descubrieron que, si toma parte en los debates después de crear el plan inicial, usted puede incluso aumentar su compromiso. Después de que ha decidido un curso de acción, discutir los pros y contras obliga a nuestra mente a defender la decisión.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

How to Avoid Planner’s Remorse

Not long ago, the division head of a multinational manufacturing company had a problem. After receiving an aggressive 12% annual growth target, she met with her team, and after a lot of research, meetings and debates, they built a strategic plan around 17 key initiatives ranging from the overhaul of a production facility in Nebraska to fully integrating a new distributor in Nigeria.

Everyone on the team was on board with the plan, and they were optimistic about its outcome. But just weeks before the start of the fiscal year, they began to doubt their abilities to execute so many initiatives at once and started second-guessing their overall direction.

What happened? Was it a case of performance anxiety? Was the plan truly flawed? Was the team just being lazy or disloyal?

None of the above. The team lost commitment because they suffered from a very common problem called planner’s remorse.

Just like the buyer’s remorse people feel after buying a car or a house, planner’s remorse is the natural sense of regret we sometimes feel after buying into a plan. It is the same psychological phenomenon that gives fiancés cold feet and causes negotiators to back out of deals during the cooling-off period. Immediately after deciding to pursue a course of action, we often experience a kind of euphoria because switching gears from contemplation to action activates a different part of our brains. But the bliss is fleeting. After a few days, our brains very predictably return to normal and euphoria gives way to remorse.

The big difference between buyer’s remorse and planner’s remorse is that the performance of a car or a house doesn’t change based on how we feel after we buy it. But the performance of a plan does change based on the attitude of the people implementing it. If a management team is wishy-washy about a strategic plan, they can rob themselves of the psychological commitment they’ll need to execute effectively, as well as the enthusiasm they’ll need to get everyone else on board.

It turns out, however, that our brains are wired in a way that allows us to transform planner’s remorse into planner’s resolve.

A series of experiments by Gergana Nenkov and Peter Gollwitzer showed that deliberation has very different effects on our minds depending on whether it happens before a decision or after a decision. On the positive side, all those discussions about the benefits and costs of pursuing different alternatives in the planning stages help us to arrive at more rational decisions. But deliberation can also erode our commitment to the eventual plan we decided on by planting seeds of doubt that blossom into planner’s remorse later on.

Thankfully, there is a way to avoid the negative effects of extensive planning. Nenkov and Gollwitzer found that if you take part in the same debates after creating the initial plan, you can actually increase your commitment. After you’ve decided on a course of action, discussing pros and cons forces our minds to defend the decision.

Believe it or not, our defensiveness helps us achieve our goals by fostering grit and perseverance.

(Nick Tasler is CEO of Decision Pulse and creator of the Think Strategically & Act Decisively integrated learning system.)

© 2014 Harvard Business School Publishing Corp.

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