Cómo sobrevivir al favoritismo

Todos hemos estado en situaciones donde el jefe tiene un favorito. Es frustrante sentirse poco reconocido mientras alguien más recibe toda la atención. Aunque es grandioso el recibir atención extra y que su trabajo sea reconocido, suele haber un precio a pagar por ser el favorito.

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Todos hemos estado en situaciones donde el jefe tiene un favorito. Es frustrante sentirse poco reconocido mientras alguien más recibe toda la atención. Sin embargo, irónicamente, puede ser igualmente desafiante cuando usted es la “mascota” del jefe.

Aunque es grandioso el recibir atención extra y que su trabajo sea reconocido, suele haber un precio a pagar por ser el favorito. Puede encontrarse en riesgo de cuatro formas.

Primero, sus compañeros de equipo pueden comenzar a tenerle resentimiento por su cercanía con el poder. Podrían verlo como un informante o un entrometido, por lo que dejarían de confiar en usted y reducirían el típico apoyo mutuo que se comparte entre colegas.

A continuación, si usted se vuelve demasiado vinculado a su jefe, su objetividad y habilidad de pensar independientemente pueden desvanecerse. Sus habilidades de creatividad y toma de decisiones comenzarán a sufrir de insularidad, y es el miembro de menor nivel en el dúo -usted- quien tiene más probabilidades de quedar mal si el desempeño se atrasa.

Más aun, tarde o temprano, usted perderá su estatus especial. Los jefes que tienen favoritos casi siempre cambian a nuevos favoritos. No importa qué beneficios esté recibiendo hoy, su jefe no es su amigo.

Finalmente, ser el favorito puede descarrilar sus metas de avance profesional. Esto puede suceder si su jefe le delega demasiados proyectos, dejándole poco tiempo a usted para hacer su propio trabajo. También puede suceder si los colegas tratan de usarlo como conducto para llevarle solicitudes o preocupaciones al jefe.

Usted necesita proteger deliberadamente su reputación, al igual que su trayectoria laboral. He aquí tres tácticas que lo ayudarán a soportar su periodo en el centro de atención:

  • Nunca sobrevenda su influencia: Preserve su rol como jugador de equipo, en lugar de actuar como el mensajero del jefe o compartir información a la que repentinamente tiene acceso. No filtre información del jefe al equipo, y no pase información extraoficial del equipo a su jefe.
  • Preserve — o revigorice — su objetividad: Supere cualquier infatuación laboral que tenga con su jefe, e interactúe con otros ejecutivos, para aprender de su perspectiva y experiencia.
  • Proteja sus opciones de carrera: Investigue cuál pudiera ser su siguiente movimiento y encuentre formas de desarrollar relaciones con otros líderes. Si usted da la apariencia de estar apalabrado, o si lo tratan como una preciada posesión, otros ejecutivos podrían suponer que usted no está disponible para oportunidades al alcance de otras personas a su nivel.

Si se está sintiendo forzado a funcionar demasiado como un secuaz de confianza, y no lo suficiente como una persona plena, quizá sea tiempo de buscar una nueva oportunidad, una donde usted pueda operar con más independencia.

Aplique estos enfoques, y podrá sobrevivir exitosamente la mixta bendición de recibir la atención extra de su jefe.

“Sus compañeros de equipo pueden comenzar a tenerle resentimiento por su cercanía con el poder”.

“Si usted se vuelve demasiado vinculado a su jefe, su objetividad y habilidad de pensar independientemente pueden desvanecerse”.

“Los jefes que tienen favoritos casi siempre cambian a nuevos favoritos”.

Aunque es grandioso el recibir atención extra y que su trabajo sea reconocido, suele haber un precio a pagar por ser el favorito. Usted necesita proteger deliberadamente su reputación, al igual que su trayectoria laboral. He aquí tres tácticas que lo ayudarán a soportar su periodo en el centro de atención:

  • Nunca sobrevenda su influencia: Preserve su rol como jugador de equipo, en lugar de actuar como el mensajero del jefe o compartir información a la que repentinamente tiene acceso.
  • Preserve — o revigorice — su objetividad: Supere cualquier infatuación laboral que tenga con su jefe, e interactúe con otros ejecutivos, para aprender de su perspectiva y experiencia.
  • Proteja sus opciones de carrera: Investigue cuál pudiera ser su siguiente movimiento y encuentre formas de desarrollar relaciones con otros líderes.

Aplique estos enfoques, y podrá sobrevivir exitosamente la mixta bendición de recibir la atención extra de su jefe.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Being the Boss’s Favorite Is Great, Until It’s Not

We’ve all been in situations where the boss has a favorite. It’s frustrating to feel underrecognized while someone else is getting all the attention. Ironically, though, it can be just as challenging when you’re the boss’s “pet.”

While it’s great to get extra attention and have your work recognized, there’s often a price to pay for being the favorite. You can find yourself at risk in four ways.

First, your teammates can start to resent you because of your proximity to power. They may see you as an informant or interloper, stop trusting you and cut back on the typical mutual support shared among colleagues.

Next, if you get too attached to your boss, your objectivity and ability to think independently may fade. Your creativity and decision-making skills will begin to suffer from insularity, and it’s the more junior member of the duo — you — who’s most likely to be found wanting if performance lags.

Plus, sooner or later, you’ll lose your special status. Bosses who play favorites almost always change to new favorites. No matter what perks you’re getting today, your boss is not your friend.

Finally, being the favorite can derail your goals for professional advancement. This can happen if your boss delegates too many projects to you, leaving you with too little time to do your own work. It can also happen if your colleagues try to use you as a conduit to get their requests or concerns to the boss.

You need to be intentional about protecting your reputation as well as your career trajectory. Here are three tactics that will help you endure your stint in the spotlight.

— NEVER OVERSELL YOUR CLOUT: Preserve your role as a team player, instead of acting like the boss’s messenger or sharing confidential information you’re suddenly privy to. Don’t leak information from your boss to the team, and don’t pass along off-the-record information from the team to your boss.

— PRESERVE — OR REINVIGORATE — YOUR OBJECTIVITY: Get over any work crush you have on your boss, and interact with other executives to learn from their insights and savvy.

— PROTECT YOUR CAREER OPTIONS: Research what your next move could be and find ways to develop relationships with other leaders. If you appear to be spoken for, or if you’re treated as a prized possession, other executives may assume you’re not available for opportunities that are available to others at your level.

If you’re feeling forced to function too much as a trusted sidekick and not enough as a whole person, it may be time to consider looking for a new opportunity, one where you can operate more independently.

Apply these approaches, and you can successfully survive the mixed blessing of getting your boss’s extra attention.

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