Los cambios duraderos de los arquitectos transformadores

Descubrimos que los arquitectos transformaron sustentablemente una escuela al desafiar cómo operaba, involucrar a la comunidad y mejorar la enseñanza. Tomaron nueve pasos clave a lo largo de tres años, cada uno de los cuales representó un bloque para construir la pirámide del desempeño escolar, aquí se as presentamos.

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Transformar una escuela es una tarea larga, difícil y muchas veces solitaria. Algunas personas quieren cambios, otras no, y algunas simplemente no están preparadas para esperar los resultados. Cuando los líderes inician este viaje, ¿cómo saber qué hacer, cuándo hacerlo, a quién escuchar y cómo manejar a los críticos?

Nuestro estudio sobre 411 líderes de academias en el Reino Unido descubrió que sólo 62 administraron exitosamente la conversión y transformaron sustentablemente sus escuelas. Mientras que otros líderes crearon escuelas que se veían bien, pero luego declinaron, estos 62 líderes construyeron escuelas que siguieron mejorando incluso mucho después de que ellos se fueron. Los llamamos “arquitectos”, porque rediseñan sistemáticamente la escuela y transforman a las comunidades que sirven.

Descubrimos que los arquitectos transformaron sustentablemente una escuela al desafiar cómo operaba, involucrar a la comunidad y mejorar la enseñanza. Tomaron nueve pasos clave a lo largo de tres años, cada uno de los cuales representó un bloque para construir la pirámide del desempeño escolar.

He aquí lo que hicieron, y cómo lo hicieron

LA PIRÁMIDE DEL DESEMPEÑO ESCOLAR

  • Desafíe al sistema: permanezca al menos cinco años. El primer paso es desarrollar un plan a 10 años, mostrando que usted busca transformar la escuela y la comunidad a la que sirve. Esto le muestra a todos que está comprometido a largo plazo y está preparado para tomar decisiones difíciles. En nuestro estudio, tomó al menos 5 años involucrar a la comunidad académica, cambiar su cultura y mejorar su enseñanza. Los líderes más exitosos se mantuvieron durante toda la travesía, e incluso más allá, mientras que las calificaciones de los exámenes mejoraron de un 45% a un 50% en los primeros ocho años.
  • Enséñele a todos: expulse a menos del 3% de los estudiantes. No puede sacar a los chicos para mejorar los resultados de los exámenes. Necesita mostrarle a los padres y estudiantes que quiere ayudarlos. Esto no significa que ignore el mal comportamiento, pero sólo debería expulsar a los estudiantes como última opción. Los líderes más exitosos suspendieron de un 10% a un 15% de los estudiantes en los primeros 3 años después de llegar, pero expulsaron a menos del 3%.
  • Enseñe durante más tiempo: de las edades de 5 a 18. De todos los cambios de los líderes, enseñarle a los chicos durante más tiempo tuvo el impacto más consistente. Tomó cinco años para ver resultados, pero entonces las calificaciones de los exámenes avanzaron un 9% y continuaron incrementándose un 5% anual desde entonces. Enseñar a los alumnos desde una menor edad significó que las escuelas pudieron integrar los comportamientos correctos en forma más temprana, enseñarlos de forma consistente durante un mayor tiempo y crear recursos valiosos (los ingresos aumentaron entre un 30% y un 40%). Además, el enseñarles hasta la edad de 18 le dio a los estudiantes más jóvenes un objetivo a perseguir.
  • Desafíe al equipo: cambie a un 30-50%. En nuestro estudio, los líderes más exitosos cambiaron de un 30% a un 50% del equipo en los primeros 3 años, al clarificar los objetivos de enseñanza y evaluación, desplegar el desempeño en tiempo real (incluyendo asistencia y calificaciones) a través de pantallas de video en salas y espacios de los colaboradores y despedir a las personas de bajo desempeño. Los líderes que cambiaron a menos del 30% de su equipo tuvieron poco impacto, mientras que cambiar a más del 50% creó demasiada disrupción.
  • Involucre a los estudiantes: mantenga a un 95% en clase. El punto de quiebre en las escuelas que estudiamos sucedió cuando al menos el 95% de los estudiantes asistieron a todas sus clases. Los líderes más exitosos lograron esto en los primeros tres años -al traer conferencistas externos para inspirar a los estudiantes; pedirles a los alumnos que evaluaran a los maestros, de forma que se sintieran parte del proceso; y hacer que los estudiantes más grandes sean mentores de los más jóvenes.
  • Desafíe a la junta directiva: maneje a un 30-60% de ellos. En nuestro estudio, 90% de los arquitectos casi fueron despedidos al final del segundo año porque las calificaciones de los exámenes no habían mejorado con la suficiente rapidez. Sobrevivieron moviendo la discusión hacia el progreso de los estudiantes de 11 a 13 años de edad. Los líderes arquitectos también enfatizan otras mediciones, como la mejoría de asistencias de los alumnos y colaboradores. Una junta directiva fuerte y saludable fue indispensable para el éxito de todas las escuelas en nuestro estudio, con los mejores líderes siendo desafiados por un 30% a 60% de los directivos de la junta en decisiones clave durante sus primeros tres años.
  • Involucre a los padres: tenga a un 50% en las reuniones de padres y maestros. Involucre a los padres desde el inicio. La asistencia a las reuniones de padres y maestros era incluso de un 10% cuando muchos de los líderes llegaron -pero los más exitosos la incrementaron a más del 50% para el final de su tercer año. Lo lograron convirtiéndolas en un evento social con comida, bebidas y presentaciones de los estudiantes; ofreciendo servicios educativos y de apoyo, y brindando servicios similares en los hogares, a través de programas de extensión comunitaria.
  • Involucre al equipo: 70% sin ausencia. Las escuelas más exitosas tenían a más de del 70% del equipo sin ausencias para el final del tercer año. Lo hicieron reduciendo el número de maestros substitutos, pidiéndole a los profesores que se evaluaran entre sí (a través de observaciones informales), visitando otras escuelas para ver cómo trabajaban y simplificando procesos para reducir el trabajo administrativo.

— Enseñe mejor: equipo 100% capaz. Cualquiera puede despedir maestros. La verdadera pregunta es: ¿Cómo reemplazarlos? Las escuelas más exitosas tenían un equipo 100% capaz para el final del tercer año. Lo lograron reclutando maestros talentosos, incrementando las observaciones informales en cuanto a la enseñanza y compartiendo buenas prácticas tanto dentro de la escuela como con otras instituciones educativas.

CONSTRUYENDO LA PIRÁMIDE EN LA PRÁCTICA

  • Elija seis de los nueve bloques. No siempre es posible colocar los nueve bloques en los primeros tres años. La buena noticia es que hay un punto de quiebre en cada transformación cuando 6 de los 9 bloques están colocados. Por ejemplo, los líderes que colocaron los 9 bloques en tres años incrementaron las calificaciones de los exámenes un 50% durante los siguientes 5 años, pero los que colocaron 6 incrementaron los resultados un 45%. En otras palabras, las calificaciones incrementaron un 7% por cada uno de los primeros 6 bloques, pero sólo un 1% por los otros tres, de modo que, pregúntese: ¿Cuáles son los 6 bloques más fáciles o urgentes que puede colocar?
  • Tome su tiempo. Las escuelas que mejoraron más en el largo plazo no elevaron sus calificaciones de exámenes sino hasta el tercer año, y continuaron mejorando hacia el quinto y más allá. Usted necesita explicarle esto a la junta directiva, de forma que no lo despidan a medio camino. Las mejorías rápidas sólo son posibles expulsando a los estudiantes de menor desempeño, o atrayendo mejores alumnos de otras escuelas. Sin embargo, ninguna de esas soluciones beneficia a la comunidad en el largo plazo.

“Enseñar a los alumnos desde una menor edad significó que las escuelas pudieron integrar los comportamientos correctos en forma más temprana”.

“En nuestro estudio, los líderes más exitosos cambiaron de un 30% a un 50% del equipo en los primeros 3 años, al clarificar los objetivos de enseñanza y evaluación”.

“Una junta directiva fuerte y saludable fue indispensable para el éxito de todas las escuelas en nuestro estudio”.

Transformar una escuela es una tarea larga, difícil y muchas veces solitaria. Algunas personas quieren cambios, otras no, y algunas simplemente no están preparadas para esperar los resultados. He aquí lo que hicieron, y cómo lo hicieron

LA PIRÁMIDE DEL DESEMPEÑO ESCOLAR

  • Desafíe al sistema: permanezca al menos cinco años.
  • Enséñeles a todos: expulse a menos del 3% de los estudiantes.
  • Enseñe durante más tiempo: de las edades de 5 a 18.
  • Desafíe al equipo: cambie a un 30-50%.
  • Involucre a los estudiantes: mantenga a un 95% en clase.
  • Desafíe a la junta directiva: maneje a un 30-60% de ellos.
  • Involucre a los padres: tenga a un 50% en las reuniones de padres y maestros.
  • Involucre al equipo: 70% sin ausencia.
  • Enseñe mejor: equipo 100% capaz

CONSTRUYENDO LA PIRÁMIDE EN LA PRÁCTICA

  • Elija seis de los nueve bloques.
  • Tome su tiempo.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Título

Transforming a school is a long, hard, often lonely task. Some people want change, others don’t, and some simply aren’t prepared to wait for results. As leaders begin this journey, how do they know what to do, when to do it, whom to listen to and how to manage critics?

Our study of 411 leaders at U.K. academies found that only 62 managed their turnaround successfully and sustainably transformed their schools. While other leaders created schools that looked good but then declined, these 62 leaders built schools that continued to improve long after they’d left. We call them “architects,” because they systematically redesign schools and transform the communities they serve.

We found that architects sustainably transformed a school by challenging how it operated, engaging its community and improving its teaching. They took nine key steps over three years, each step representing a different building block on the school performance pyramid.

Here’s what they did, and how they did it:

THE SCHOOL PERFORMANCE PYRAMID

— CHALLENGE THE SYSTEM: STAY AT LEAST FIVE YEARS. The first step is to develop a 10-year plan, showing how you aim to transform the school and the community it serves. This shows everyone you’re committed for the long haul and prepared to make tough decisions. In our study, it took at least five years to engage a school’s community, change its culture and improve its teaching. The most successful leaders stayed for the entire journey, and often longer, with test scores increasing by 45-50% in the first eight years.

— TEACH EVERYONE: EXPEL FEWER THAN 3% OF STUDENTS. You can’t kick kids out to improve test scores. You need to show parents and students that you want to help them. This doesn’t mean that you ignore poor behavior, but you should only expel students as a last resort. The most successful leaders suspended 10-15% of students in the first three years after they arrived, but expelled fewer than 3%.

— TEACH FOR LONGER: FROM AGES 5 TO 18. Of all the leaders’ changes, teaching kids longer had the most consistent impact. It took five years to see results, but test scores then jumped by 9% and continued to improve by 5% each year after that. Teaching children from a younger age meant that schools could embed the right behaviors early, teach them in a consistent way for longer and create valuable resources (revenues increased 30-40%). And teaching them up to age 18 gave the younger students something to aim for.

— CHALLENGE THE STAFF: CHANGE 30-50%. In our study, the most successful leaders changed 30-50% of staff in the first three years by clarifying teaching and marking targets, displaying real-time performance (such as attendance and test scores) on video screens in halls and staff rooms, and firing poor performers. Leaders who changed fewer than 30% of their staff had little impact, while changing more than 50% created too much disruption.

— ENGAGE STUDENTS: KEEP 95% IN CLASS. The turning point in the schools we studied occurred when at least 95% of students attended all their classes. And the most successful leaders achieved this in the first three years — by bringing in external speakers to inspire students; asking students to evaluate teachers, so they felt like part of the process; and getting older students to mentor younger ones.

— CHALLENGE THE SCHOOL BOARD: MANAGE 30-60% OF THEM. In our study, 90% of the architects were almost fired at the end of the second year because test scores hadn’t improved fast enough. They survived by moving the discussion away from this year’s scores to the progression of students aged 11 to 13. Architect leaders can also emphasize other metrics, such as improved student and staff attendance. A strong, healthy board was critical to the success of all the schools in our study, with the best leaders challenged by 30-60% of board directors on key decisions in their first three years.

— ENGAGE PARENTS: HAVE 50% AT PARENT-TEACHER CONFERENCES. Engage parents from the start. Attendance at parent-teacher conferences was as low as 10% when many leaders first arrived — but the most successful ones increased it to more than 50% by the end of the third year. They did this by making it a social event with food, drinks and student performances; offering education and support services; and providing similar services at home through outreach programs.

— ENGAGE THE STAFF: 70% WITH NO ABSENCE. The most successful schools had more than 70% of its staff with no absences by the end of the third year. They did this by reducing the number of substitute teachers, asking teachers to evaluate each other (through informal observations), visiting other schools to see how they worked and simplifying processes to reduce administrative work.

— TEACH BETTER: 100% CAPABLE STAFF. Anyone can fire teachers. The real question is: How do you replace them? The most successful schools all had 100% capable staff by the end of the third year. They achieved this by recruiting talented teachers, increasing informal teaching observations and sharing best practices within and across schools.

BUILDING THE PYRAMID IN PRACTICE

— PICK SIX BUILDING BLOCKS OUT OF NINE. It’s not always possible to put all nine building blocks in place in the first three years. The good news is that there’s a tipping point in each transformation when six of the building blocks are in place. For example, leaders who put all nine blocks in place in three years increased test scores by 50% in the following five years. But leaders who put in six blocks increased results by 45%. In other words, test scores increased by 7% for each of the first six blocks, but only by 1% for the three after that. So, ask yourself: Which are the six easiest, or most urgent, blocks you can put in place?

— TAKE YOUR TIME. The schools that improved the most in the long term didn’t bolster test scores until the third year, and continued to get better through the fifth year and beyond. You need to explain this to your school board, so you don’t get fired along the way. Fast improvements can only be achieved by expelling underperforming students or attracting better ones from other schools. But neither solution benefits the community in the long run.

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