Las personas que toman decisiones lentamente son mejores estrategas

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No es fácil identificar personas como buenas o malas tomadoras de decisiones estratégicas. Con una base de datos de un concurso de toma de decisiones se analizaron los estilos de toma de decisiones estratégicas. Te presentamos los resultados.

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No es fácil identificar personas como buenas o malas tomadoras de decisiones estratégicas. Los registros históricos son útiles, pero no carecen de ambigüedades y las personas nuevas en un campo no tienen registros en lo absoluto. Los grados en temas generales de inteligencia y negocios parecen ser buenas señales, pero las personas inteligentes con grados en temas empresariales no están de acuerdo en lo que funciona estratégicamente. Los veteranos con pericia en una industria específica se ven prometedores, pero también lo parecen los extraños con nuevas ideas.

¿Y qué acerca de las mentalidades? Conocemos personas que le dan crédito a la confianza. Sin embargo, hay una diferencia entre alguien que está confiado después de trabajar una decisión bien pensada y alguien que está confiado con un juicio repentino. Similarmente, hay una diferencia entre alguien que está inseguro después de una seria reflexión y alguien que está inseguro acerca de una elección rápida.

Reunimos una base de datos de ejecutivos empresariales, consultores, profesores y estudiantes que entraron en un concurso de precios, llamado el Top Pricer Tournament. El concurso consistía en un problema de estrategia de precios ajeno pero claro. Registramos las soluciones de los tomadores de decisiones, les preguntamos qué tan confiados se sentían en sus respuestas y evaluamos cuánto les tomó llegar a sus decisiones. A continuación, los categorizamos de la siguiente forma:

  • “Ya lo sé” (Rápidos tomadores de decisiones, muy confiados)
  • “Lo calculé” (Rápidos tomadores de decisiones, inseguros)
  • “Ahora lo sé” (Lentos tomadores de decisiones, muy confiados)
  • “No lo sé” (Lentos tomadores de decisiones, inseguros)

En general, los Ya-lo-sé, confiados en sus juicios repentinos, y los Ahora-lo-sé, confiados después de analizar, tendieron a ser hombres de mayor edad. Los hombres estudiantes de negocios también están representados en la categoría de los Ya-lo-se. Los No-lo-sé, inseguros de sus decisiones razonadas, tienden a ser un poco más jóvenes. Además, las mujeres representan más de la mitad de los No-lo-sé, un porcentaje mucho más alto que en las otras mentalidades.

Haga su predicción: ¿Cuál de los estilos seleccionó las estrategias de precio de mejor desempeño?

El grupo ganador: los No-lo-sé.

Tal vez se trata de la edad: ganamos confianza con el paso del tiempo, pero quizá no habilidad. Quizá es acerca del género: en lugar de la sabiduría convencional de que las mujeres no tienen la suficiente confianza, tal vez los hombres tienen demasiada. Todavía no tenemos los datos suficientes para evaluar estas hipótesis -y quizá los resultados cambien conforme crezca el tamaño de las muestras.

Aun así, el éxito de los No-lo-sé encaja en nuestra experiencia empresarial.

Cuando se piensa que tiene la respuesta, sinceramente cree que es un desperdicio de tiempo seguir buscándola. Se siente como continuar buscando sus llaves después de que las encontró.

La elección esencial para los tomadores de decisiones estratégicas es “no tan rápido,” en ambos sentidos de la frase: tome su tiempo y no esté tan seguro.

La voluntad de aplicar esta mentalidad es lo que separa a los buenos tomadores de decisiones de los malos.

“Cuando se piensa que tiene la respuesta, sinceramente cree que es un desperdicio de tiempo seguir buscándola. Se siente como continuar buscando sus llaves después de que las encontró”.

“La elección esencial para los tomadores de decisiones estratégicas es “no tan rápido,” en ambos sentidos de la frase: tome su tiempo y no esté tan seguro”.

“La voluntad de aplicar esta mentalidad es lo que separa a los buenos tomadores de decisiones de los malos”.

No es fácil identificar personas como buenas o malas tomadoras de decisiones estratégicas. Con una base de datos de un concurso de toma de decisiones se analizaron los estilos de toma de decisiones estratégicas. Te presentamos los resultados. Los categorizamos de la siguiente forma:

  • “Ya lo sé” (Rápidos tomadores de decisiones, muy confiados)
  • “Lo calculé” (Rápidos tomadores de decisiones, inseguros)
  • “Ahora lo sé” (Lentos tomadores de decisiones, muy confiados)
  • “No lo sé” (Lentos tomadores de decisiones, inseguros)

En general, los Ya-lo-sé, confiados en sus juicios repentinos, y los Ahora-lo-sé, confiados después de analizar, tendieron a ser hombres de mayor edad. Los hombres estudiantes de negocios también están representados en la categoría de los Ya-lo-se. Los No-lo-sé, inseguros de sus decisiones razonadas, tienden a ser un poco más jóvenes. Además, las mujeres representan más de la mitad de los No-lo-sé, un porcentaje mucho más alto que en las otras mentalidades.

¿Cuál de los estilos seleccionó las estrategias de precio de mejor desempeño?El grupo ganador: los No-lo-sé.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

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Slow Deciders Make Better Strategists

It’s not easy to identify people as good or bad strategy decision-makers. Track records are useful, but they’re not unambiguous, and people new to a field have no track records at all. General intelligence and business degrees seem to be good signs, but smart people with business degrees don’t agree on what works in strategy. Veterans with specific industry expertise look promising, but so do outsiders with new ideas.

What about mindset? We know people put credence in confidence. However, there’s a difference between someone who’s confident after laboring over a thoughtful decision and someone who’s confident with a snap judgment. Similarly, there’s a difference between someone who’s unsure after serious contemplation and someone who’s unsure about a quick pick.

We gathered a database of business executives, consultants, professors and students who entered a pricing contest, the Top Pricer Tournament. The contest consisted of an unfamiliar but straightforward pricing strategy problem. We recorded decision-makers’ solutions, asked how confident they felt in their answers and gauged how long it took them to arrive at their decisions. We categorized them, then, like this:

— “I already know” (Fast decision makers, very confident)

— “I guessed” (Fast decision makers, unsure)

— “Now I know” (Slow decision makers, very confident)

— “I don’t know” (Slow decision makers, unsure)

In general, the I-already-knows, confident in their snap judgments, and the Now-I-knows, confident after pondering, tend to be older males. Male business students are also represented in the I-already-knows. The I-don’t-knows, unsure of their thoughtful decisions, tend to be somewhat younger. And females make up well over half of the I-don’t-knows, a much higher percentage than in the other mindsets.

Make your prediction: Which of the styles selected the best-performing pricing strategies?

The winning group: the I-don’t-knows.

Perhaps it’s about age: We gain confidence over time, but maybe not skill. Perhaps it’s about gender: Rather than the conventional wisdom that females don’t have enough confidence, maybe males have too much. We don’t have enough data yet to assess those hypotheses — and perhaps the results will change as the sample sizes grow.

Still, the I-don’t-knows’ success fits our business experience.

When you think you know the answer, you sincerely believe it’s a waste of time to keep looking for it. It feels like continuing to search for your keys after you’ve found them.

The essential lesson for competitive strategy decision-makers is “not so fast,” in both senses of the phrase: Take your time and don’t be so sure.

The willingness to apply that mindset is what separates the good decision-makers from the bad.

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