Para controlar su vida, controle a qué le pone atención.

Su atención determina las experiencias que tiene, y esas experiencias determinan la vida que vive. Dicho de otro modo: Debe controlar su atención para controlar su vida. Conforme empiece que reconocer cuando se distrae y a construir su “músculo de la atención”, comenzará a recuperar su vida y dedicar más de usted a lo que realmente le importa.

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En su libro “The Principles of Psychology, Vol. 1,” William James escribió una simple declaración que está repleta de significado: “Mi experiencia es aquello a lo que me decido a asistir.”

Su atención determina las experiencias que tiene, y esas experiencias determinan la vida que vive. Dicho de otro modo: Debe controlar su atención para controlar su vida. Esto es particularmente cierto en la actualidad, pues muchas de nuestras experiencias de vida y trabajo se integran –podemos trabajar desde casa y observar a los niños desde el trabajo, a través de una cámara.

Para ser consistentemente productivos y manejar mejor el estrés, debemos fortalecer nuestras habilidades sobre manejo de la atención. Esta es la práctica de controlar las distracciones, estar presentes en el momento, encontrar el ritmo y maximizar el enfoque, de forma que pueda liberar su genio. Al hacerlo podrá crear una vida de elecciones. Se trata de retomar el control sobre su tiempo y sus prioridades.

En este acelerado entorno laboral, lograr las cosas más significativas para usted no sucede en automático. Practicar el manejo de la atención significa luchar contra las distracciones y crear oportunidades a lo largo del día para respaldar sus prioridades. Primero, debe controlar los factores externos:

  • Controle su tecnología: Recuerde, ella está para servirlo a usted, no al revés. Decida tomar el control apagando el correo electrónico y las notificaciones. Mantenga su teléfono en silencio y fuera de su vista tanto como sea posible.
  • Controle su entorno: Defina límites respecto a los demás, especialmente en un entorno de oficina abierta. Por ejemplo, use audífonos o ponga un letrero de “no molestar” cuando necesite enfocarse. Sin embargo, nuestra productividad se afecta no sólo porque nos distraen las interrupciones externas, sino también porque nuestros propios cerebros, exhaustos por los frenéticos lugares de trabajo de la actualidad, pueden convertirse en fuentes de distracción en sí mismos. Por lo tanto, debe aprender a controlar los factores internos.
  • Controle sus comportamientos: Acostúmbrese a hacer una tarea a la vez: Abra sólo una ventana en la pantalla de su computadora y dele su plena atención a una tarea hasta completarla. Tome recesos a lo largo del día en los que se aleje de la computadora. Trate de desconectarse completamente al menos durante una hora o más.
  • Controle sus pensamientos: Practique el notar cuando su mente se divaga y gentilmente guíe su enfoque de regreso hacia donde quiere. Si piensa en una tarea pequeña pero importante, mientras hace trabajo enfocado, anótela en una libreta y regrese a ella después. Haga lo mismo con la información que quiera consultar en línea.

Practicar el manejo de la atención no eliminará las distracciones de su día. Sin embargo, conforme empiece a reconocer cuando se distrae y a construir su “músculo de la atención”, comenzará a recuperar su vida y dedicar más de usted a lo que realmente le importa.

“Para ser consistentemente productivos y manejar mejor el estrés, debemos fortalecer nuestras habilidades sobre manejo de la atención”.

“En este acelerado entorno laboral, lograr las cosas más significativas para usted no sucede en automático”.

“Recuerde, la tecnología está para servirlo a usted, no al revés”.

Practicar el manejo de la atención significa luchar contra las distracciones y crear oportunidades a lo largo del día para respaldar sus prioridades. Primero, debe controlar los factores externos:

  • Controle su tecnología: Mantenga su teléfono en silencio y fuera de su vista tanto como sea posible.
  • Controle su entorno: Defina límites respecto a los demás, especialmente en un entorno de oficina abierta.
  • Controle sus comportamientos: Tome recesos a lo largo del día en los que se aleje de la computadora.
  • Controle sus pensamientos: Practique el notar cuando su mente se divaga y gentilmente guíe su enfoque de regreso hacia donde quiere.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

To Control Your Life, Control What You Pay Attention to

In his book “The Principles of Psychology, Vol. 1,” William James wrote a simple statement that’s packed with meaning: “My experience is what I agree to attend to.”

Your attention determines the experiences you have, and the experiences you have determine the life you live. Or said in another way: You must control your attention to control your life. That is particularly true today, as many of our work and life experiences blend together — we can work from home and watch our kids on a nanny cam from work.

To be consistently productive and manage stress better, we must strengthen our skill in attention management. Attention management is the practice of controlling distractions, being present in the moment, finding flow and maximizing focus, so that you can unleash your genius. By doing so you will be able to create a life of choice. It’s all about taking back control over your time and your priorities.

In this frenzied work environment, accomplishing the things that are most meaningful to you doesn’t just happen. Practicing attention management means fighting back against distractions and creating opportunities throughout your day to support your priorities. First, you must control external factors:

— CONTROL YOUR TECHNOLOGY: Remember, it’s there to serve you, not the other way around. Decide to take control by turning off email and notifications. Keep your phone silent and out of sight as often as possible.

— CONTROL YOUR ENVIRONMENT: Set boundaries with others, especially in an open-office setting. For example, use headphones or put up a “do not disturb” sign when you need to focus.

However, our productivity suffers not just because we are distracted by outside interruptions, but also because our own brains, frazzled by today’s frantic workplaces, can become sources of distraction in and of themselves. So you must also learn to control internal factors:

— CONTROL YOUR BEHAVIOR: Get used to single-tasking: Open only one window on your computer screen and give your full attention to one task until it’s complete. Take breaks throughout the day during which you step away from your computer. Try to unplug completely for at least an hour or more.

— CONTROL YOUR THOUGHTS: Practice noticing when your mind is veering off in its own direction, and gently guide your focus back to where you want it to be. If you think of an important small task while you are doing focused work, jot it down on a notepad and come back to it later. Do the same with information you want to look up online.

Practicing attention management will not eliminate distractions from your day. But as you start to recognize when you become distracted, and build your “attention muscle,” you’ll start to reclaim your life and devote more of yourself to what’s really important to you.

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