6 formas de reducir el estrés de hacer una presentación

texto alt

Conforme me di cuenta de que las presentaciones serían una faceta permanente de mi carrera, comencé a acumular tácticas para incrementar mi satisfacción al tiempo en que se reducía el dolor. He aquí seis de ellas, que han hecho una enorme diferencia para mí.

TIEMPO DE LECTURA

texto alt

¿Cómo se calcula?

Descarga este Artículo

En los últimos 30 años he dado más de 3,000 discursos ante audiencias de todo el mundo. Las presentaciones han sido una parte tan central de mi trabajo, que muchos de quienes mejor me conocen se han sorprendido al saber cuánta ansiedad solían causarme. En un punto casi me resigné al hecho de que el sueño intermitente, las piernas temblorosas y una variedad de dolores en mi cuerpo eran el precio de la carrera que había elegido.

Supe que había dado la vuelta hace 10 años, cuando me invitaron a hablar ante una prestigiosa audiencia empresarial en Radio City Music Hall. Dormí tranquilamente la noche anterior y, cuando atravesé las cortinas de color carmesí para encontrarme con 6,000 ejecutivos elegantemente vestidos, mi antiguo pánico y temor fueron reemplazados con un sentimiento de alegría y gratitud.

Conforme me di cuenta de que las presentaciones serían una faceta permanente de mi carrera, comencé a acumular tácticas para incrementar mi satisfacción al tiempo en que se reducía el dolor.

He aquí seis de ellas, que han hecho una enorme diferencia para mí:

  • Ayude, no impresione. Descubrí que me estresaba más cuando mi motivación era el verme bien más que el hacer bien. Recuerdo orillarme en la carretera en las colinas sobre Silicon Valley, de camino a un retiro con un equipo de ejecutivos tecnológicos sobre el que estaba especialmente preocupado. Me pregunté “¿por qué estoy haciendo esto?” Conforme observé el valle, la presión sobre mi pecho desapareció. Una claridad repentina me abrumó. Mi viaje no se trataba de mí –se trataba de ellos. Me enfoqué en las importantes ideas que esperaba compartir. Mi estrés se reduce cuando mi motivo es ayudar en lugar de impresionar.
  • Ensaye, pero no se obsesione. He aprendido a discernir cuando el ensayar de más es contraproducente. Provoco más estrés en mí mismo cuando mi preparación pasa más allá del punto de rendimientos decrecientes.
  • Cree paradas de descanso. Aunque una presentación de 180 minutos puede parecer un insuperable campo minado, una serie de bloques de 10 minutos se siente más lograble.
  • Conviértala en una conversación. Las audiencias se desconectan cuando su monólogo se alarga. Hay cientos de formas inteligentes para comunicarse con la audiencia, que amplifican la persuasividad de su presentación, aliviar el tedio de una lectura y reducir su ansiedad al brindarle puntos de descanso. Combiné este y la percepción anterior, al dividir todas mis lecturas en pequeños bloques separados por actividades breves, relevantes y apropiadas al tema. Las actividades de involucramiento pueden alentar a los participantes a pensar con usted, sentir con usted, ayudarlo o intentar algo con usted.
  • Conózcase a usted mismo. No hay nada inherentemente estresante acerca de una presentación. Usualmente el estrés es auto inducido, porque detona algún trauma que usted lleva desde algunas dolorosas experiencias de vida a las que su mente se conecta. Conforme he desarrollado fuentes de paz y un sentido de valor que son independientes de esas inalcanzables metas, he encontrado más fácil el enfocarme en ayudar y poner de lado la necesidad de impresionar.
  • Respire.La psicóloga Amy Cuddy me dio una herramienta muy práctica de reducción de estrés. En experimentos controlados, ella demostró que antes de entrar a una junta de gran relevancia, usted puede reducir substancialmente las hormonas de estrés en su sangre simplemente al respirar lenta y profundamente mientras asume una pose poderosa (piense en Wonder Woman o Superman). Cuando los nervios de último minuto tomen el control, he encontrado una caseta de baño y usado está técnica con grandes resultados.

“Hay cientos de formas inteligentes para comunicarse con la audiencia, que amplifican la persuasividad de su presentación, aliviar el tedio de una lectura y reducir su ansiedad al brindarle puntos de descanso”.

“No hay nada inherentemente estresante acerca de una presentación. Usualmente el estrés es auto inducido”.

“Cuando los nervios de último minuto tomen el control, he encontrado una caseta de baño y usado está técnica con grandes resultados”.

Conforme me di cuenta de que las presentaciones serían una faceta permanente de mi carrera, comencé a acumular tácticas para incrementar mi satisfacción al tiempo en que se reducía el dolor. He aquí seis de ellas, que han hecho una enorme diferencia para mí.

  • Ayude, no impresione. Descubrí que me estresaba más cuando mi motivación era el verme bien más que el hacer bien. Mi estrés se reduce cuando mi motivo es ayudar en lugar de impresionar.
  • Ensaye, pero no se obsesione. Provoco más estrés en mí mismo cuando mi preparación pasa más allá del punto de rendimientos decrecientes.
  • Cree paradas de descanso. Aunque una presentación de 180 minutos puede parecer un insuperable campo minado, una serie de bloques de 10 minutos se siente más lograble.
  • Conviértala en una conversación. Las audiencias se desconectan cuando su monólogo se alarga. Hay cientos de formas inteligentes para comunicarse con la audiencia, que amplifican la persuasividad de su presentación.
  • Conózcase a usted mismo. Usualmente el estrés es auto inducido, porque detona algún trauma que usted lleva desde algunas dolorosas experiencias de vida a las que su mente se conecta.
  • Respire.Usted puede reducir substancialmente las hormonas de estrés en su sangre simplemente al respirar lenta y profundamente mientras asume una pose poderosa

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

También le puede interesar:

https://dirigehoy.info/1_minute_tips/desarrollo-profesional/convenza-su-jefe-de-dejarle-trabajar-distancia/

https://dirigehoy.info/s_premium/premium/herramientas/kit-herramientas-para-el-desarrollo-personal-vol-2/

https://dirigehoy.info/s_premium/premium/e-books/e-book-10-articulos-esenciales-para-fortalecer-tus-habilidades-directivas/


6 Ways to Reduce the Stress of Presenting

In the past 30 years, I’ve given more than 3,000 speeches to audiences across the world. Presentations have been such a central part of my work that many who know me best have been surprised to learn how much anxiety they used to cause me. At one point I had almost resigned myself to the fact that fitful sleep, restless legs, and a variety of aches throughout my body were the price of the career I had chosen.

I knew I had turned a corner 10 years ago when I was invited to speak to a prestigious business audience at Radio City Music Hall. I slept peacefully the night before. And when I stepped through the crimson curtains to face 6,000 nattily dressed executives, my former panic and dread were replaced with a sense of exhilaration and gratitude.

As I came to realize that presentations would be a permanent facet of my career, I began accumulating tactics to increase my pleasure while reducing the pain.

Here are six that have made an enormous difference for me:

1. Bless, don’t impress. I discovered that I was most stressed when my motive was more about looking good than doing good. I recall pulling to the side of the road in the hills above Silicon Valley on the way to a retreat with a tech executive team that I was especially worried about. I asked myself, “Why am I doing this?” As I looked out at the valley, the tightness in my chest disappeared. A sudden clarity overtook me. My errand was not about me – it was about them. I focused on the important ideas I hoped to share. My stress subsides when my motive is to bless rather than impress.

2. Rehearse, but don’t obsess. I’ve learned to discern when overrehearsing is counterproductive. I provoke more stress in myself when my preparation moves past the point of diminishing returns.

3. Create rest stops. While a 180-minute presentation can seem like an uncrossable minefield, a series of 10-minute chunks feels more doable.

4. Make it a conversation. Audiences disengage when your monologue yawns on. There are hundreds of clever ways to engage the audience that amplify the persuasiveness of your presentation, relieve the tedium of a lecture and reduce your anxiety by giving you rest stops. I combined this and the previous insight by breaking all of my lectures into small chunks separated by brief, relevant and topic-appropriate involvement activities. Involvement activities can invite participants to think with you, feel with you, help you, or try something with you.

5. Know thyself. There’s nothing intrinsically stressful about a presentation. The stress is usually self-induced – often because it triggers some trauma you carry from a painful life experiences that your mind conjures a connection to. As I’ve developed sources of peace and a sense of worth that are independent of these unattainable goals, I’ve found it easier to focus on blessing and surrendered the need to impress.

6. Breathe. Psychologist Amy Cuddy gave me a very practical stress-reduction tool. In controlled experiments, she demonstrated that before entering a high-stakes meeting, you can substantially reduce stress hormones in your blood by simply breathing deeply and slowly while assuming a powerful pose (think Wonder Woman or Superman). When last minute jitters take over, I’ve found a bathroom stall and used this one to great benefit.

¿Qué te ha parecido?

Si encontró algún error gramatical en este artículo, por favor notifíquelo a nuestros editores seleccionando el texto y presionando:“Ctrl + Enter”.

Comments are closed.