Cómo corregir la malsana obsesión con los correos electrónicos laborales

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La disfuncional relación con el correo electrónico laboral se ha vuelto tan normal, que la mayoría ni siquiera la nota. Profundiza sobre este problema.

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Nuestra disfuncional relación con el correo electrónico laboral se ha vuelto tan normal, que no estoy segura de que la mayoría de nosotros pueda siquiera notarla.

Si usted es un líder en su organización, sus acciones influyen en la cultura. Si elige abstenerse de enviar correos electrónicos a altas horas de la noche, sus empleados no se sentirán presionados a revisar sus dispositivos. Además de mantener sus propios comportamientos bajo control, otra forma en la que los líderes pueden corregir este problema es tener una discusión sincera acerca de qué es lo que se espera de los trabajadores.

Si esta discusión lleva a la conclusión de que la disponibilidad constante es necesaria para la alcanzar las metas de la organización, ese es un problema corporativo que debe ser atendido. Esta podría ser una situación aceptable en el corto plazo, pero no es sostenible a la larga.

Si la discusión lleva a la conclusión de que depende de los empleados poner sus propias barreras e imponer sus propios límites, entonces el liderazgo debe asegurarse de que los ellos tengan las habilidades y herramientas para hacerlo exitosamente. Administrar efectivamente todos los detalles de la vida y el trabajo no es una habilidad que se enseñe en las escuelas y conforme proliferan la tecnología y los canales de comunicación, se vuelve cada vez más difícil.

Sin embargo, usted no necesita ser un líder en su organización para tener influencia acerca de su tiempo de descanso. El hecho es que sus metas y no su industria, deberían ser las que dicten sus horas de trabajo. No todos aspiran a ser Presidente de los Estados Unidos o incluso presidentes de la compañía.

Ahora, si ese tipo de carrera es la que usted eligió, es importante dar una mirada honesta a los sacrificios que podrían necesitarse y asegurarse de que sus metas personales no entran en conflicto con sus objetivos profesionales. Podría ayudarle el darse cuenta de cómo define el éxito: si trabaja incesantemente y alcanza sus metas profesionales, pero lo ha hecho a costa de su vida personal, su familia o su salud física y mental ¿esa es la clase de “éxito” a la que aspira?

Hay emprendedores exitosos que prueban que es posible el equilibrio mientras se desarrolla un negocio y otros que han demostrado que, aunque trabajar todo el tiempo parece necesario en algunas industrias, incluso ahí lo importante es sólo el espejismo de hacerlo.

Cuestione sus suposiciones acerca de estar siempre disponible. Naturalmente, es parte de la naturaleza humana el operar con base en suposiciones –a veces incluso sin darnos cuenta de ellas. Por ejemplo, si todos en su organización parecen quedarse largas horas, usted podría encontrarse haciendo lo mismo, con base en la vaga creencia de que, si todos lo estaban haciendo, usted “debe hacerlo.” Sin embargo, ciertamente no hay evidencia sólida que respalde la idea de que aquellos que están más disponibles o trabajan mayores horarios son los más exitosos. ¿Alguien ha sido despedido por no contestar correos electrónicos a las 2 de la mañana? Incluso en un entorno donde esto fuera posible, usted sigue teniendo opción.

La mayoría de los líderes saben que el trabajo es demandante, pero dependen en los empleados para que sean capaces de imponer su propio equilibrio. Los Presidentes Ejecutivos que son mis clientes me dicen que ellos esperan que sus empleados entiendan que, sin importar cuántas horas trabajen, siempre habrá más por hacer, y que el empleado es el único que puede poner sus propios límites.

Ser más productivos y eficientes es hacer el mejor uso de los recursos disponibles. En su camino hacia la productividad, para usted o para su compañía, no desprecie los recursos más importantes, que no son el tiempo ni el dinero, sino el cuerpo y la mente.

“Administrar efectivamente todos los detalles de la vida y el trabajo no es una habilidad que se enseñe en las escuelas y conforme proliferan la tecnología y los canales de comunicación, se vuelve cada vez más difícil”.

Cuestione sus suposiciones acerca de estar siempre disponible”.

“En su camino hacia la productividad, para usted o para su compañía, no desprecie los recursos más importantes, que no son el tiempo ni el dinero, sino el cuerpo y la mente”.

Nuestra disfuncional relación con el correo electrónico laboral se ha vuelto tan normal, que no estoy segura de que la mayoría de nosotros pueda siquiera notarla.

Si es un líder en su organización, sus acciones influyen en la cultura. Si elige abstenerse de enviar correos electrónicos a altas horas de la noche, sus empleados no se sentirán presionados a revisar sus dispositivos. Otra forma en la que los líderes pueden corregir este problema es tener una discusión sincera acerca de qué es lo que se espera de los trabajadores. Si esta discusión lleva a la conclusión de que la disponibilidad constante es necesaria para la alcanzar las metas de la organización, ese es un problema corporativo que debe ser atendido.

Ser más productivos y eficientes es hacer el mejor uso de los recursos disponibles. En su camino hacia la productividad, para usted o para su compañía, no desprecie los recursos más importantes, que no son el tiempo ni el dinero, sino el cuerpo y la mente.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Fixing Our Unhealthy Obsession with Work Email

Our dysfunctional relationship with work email has become so normal, I’m not sure most of us can even see it anymore.

If you’re a leader in your organization, your actions influence the culture. If you choose to refrain from sending late-night emails, your employees won’t feel pressured to check their devices. In addition to keeping their own behaviors in check, another way for leaders to correct this problem is to have a frank discussion about what’s expected of employees.

If this discussion leads to the conclusion that constant availability is required to meet the goals of the organization, that’s a corporate issue that needs to be addressed. This may be an acceptable short-term situation, but it’s not sustainable long term.

If the discussion leads to the conclusion that it’s up to employees to set their own boundaries and impose their own limits, then leadership must ensure that the employees have the skills and the tools to do this successfully. Effectively managing all the details of life and work is not a skill taught in schools, and as technology and communication channels proliferate, it’s getting harder and harder.

But you don’t need to be a leader in your organization to have influence over your downtime. The fact is, your industry shouldn’t dictate your work hours—your goals should. Not everyone aspires to be president of the United States, or even president of the company.

Now, if that type of career path is the one you choose, it’s important to take an honest look at the sacrifices that might be required, and ensure that your personal goals don’t conflict with your professional goals. It may help to realize how you define success: If you work incessantly and meet your professional goals, but you’ve done so at the expense of your personal life, your family, or your mental or physical health, is that the kind of “success” you aspire to?

There are successful entrepreneurs who prove that balance is still possible while growing a business, and others who have proven that while around-the-clock work hours seems necessary in some industries, even there it’s actually only the illusion of working around the clock that’s important.

Question your assumptions about being always available. Naturally, it’s human nature to operate based on assumptions—sometimes assumptions we don’t even realize we’re holding. For example, if everyone at your organization seems to be keeping long hours, you might find yourself doing the same, based on the vague belief that if everyone is doing it, you must “have to.” But there is certainly no hard evidence to support the idea that those who are the most available or work the longest hours are the most successful. Has anyone ever been fired for not responding to emails at 2 a.m.? And even in an environment where that may be possible, you still have a choice.

Most leaders know the work is demanding, but depend on employees to be able to impose their own balance. My CEO clients tell me that they expect their employees to understand that regardless of how many hours they work, there will always be more work to do, and the employee is the only one who can set his or her own boundaries.

To be more productive and efficient is to make the best use of the resources available to you. In your quest toward productivity, for yourself or your company, don’t neglect the most important resources, which are neither time nor money, but body and mind.

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