La clave para dar y recibir retroalimentación negativa

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La retroalimentación no tiene por qué doler. He aquí algunos principios para ayudarse a usted mismo y a otros a sentirse listos para dar y recibir retroalimentación.

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La retroalimentación no tiene por qué doler. De hecho, bajo las condiciones adecuadas, no hay nada que deseemos más que conocer la “verdad” como los demás la ven. Queremos saber cómo los otros se sienten acerca de nosotros y nuestro desempeño. He trabajado de cerca con docenas de ejecutivos de alto nivel a lo largo de los años –y la queja número 1 que escucho de ellos es que las personas no les dicen la verdad.

Sin embargo, usted puede decirle casi cualquier cosa a alguien si él se siente seguro. Del mismo modo, usted puede escuchar casi cualquier cosa si se siente de esa forma. Déjeme ser claro: No estoy sugiriendo que la retroalimentación negativa lo hará sentirse feliz, pero sugiero que, si usted se siente psicológicamente seguro, será capaz de escucharlo, absorberlo y reflexionar sobre ello.

He aquí algunos principios para ayudarse a usted mismo y a otros a sentirse listos para dar y recibir retroalimentación.

  1. Usted no puede hacer que los otros se sientan seguros. Nadie puede verter relajantes neuroquímicos en el cerebro de alguien más, para apaciguar los temores que lo ponen a la defensiva. Ultimadamente somos responsables de entender los temores que llevamos y de controlarlos cuando interrumpen nuestra habilidad de entrar a un diálogo abierto y honesto con otros.
  2. Usted puede facilitar que los otros se sientan seguros al escuchar su retroalimentación. Hay mucho que puede hacer para reducir la probabilidad de que los demás se sientan inseguros durante este proceso. Por ejemplo:
  • Ponga sus intenciones en claro antes de que abra la boca. Hay una diferencia entre retroalimentación y represalias. La retroalimentación es información que pretende ayudar a otros. La represalia es información usada para lastimar.
  • Pida permiso. El control es central para la seguridad. Nunca de retroalimentación hasta que se le invite a hacerlo. Ofrézcala, pero espere hasta que la otra persona se sienta lista para recibirla. Cuando pide permiso al decir algo como “¿Puedo darte algo de retroalimentación sobre tu presentación?” usted reconoce el hecho de que la otra persona es responsable colocarse en un estado emocional saludable antes de que la retroalimentación comience.
  • Antes de brindar la retroalimentación, asegúrese de que los otros entienden su intención positiva al compartirla.
  1. Usted puede sentirse seguro al recibir retroalimentación. Prepárese antes de abrir sus oídos. Nunca invite la retroalimentación antes de que esté listo para ella. “Estar listo” significa que usted quiere escuchar la verdad y no simplemente una validación. Si después de recibir la retroalimentación se siente a la defensiva, podría ser porque buscaba aprobación en lugar de información. Si otros lo retroalimentan, usted los condena al fracaso cuando los vuelve responsables de sus sentimientos de seguridad y valía. No lo haga.
  • Encuentre formas saludables de afirmarse y centrarse a usted mismo. Medite. Reflexione sobre sus valores y creencias personales. Antes de abrir el grifo, use cualquier ritual que le funcione para conectar con un sentido de valor que sea independiente de las evaluaciones ajenas y escuche con curiosidad, no con inseguridad.
  • Mantenga los límites hasta que se encuentre listo. Si no se siente preparado para recibir retroalimentación, hágase un favor tanto a usted como a los demás y hágaselos saber. Después responsabilícese de agendar un tiempo para el cual estará apropiadamente preparado.
  • Sea curioso. La mejor vacuna para no estar a la defensiva es la curiosidad. Actúe como un detective en persecución del misterio llamado “¿Por qué ellos se sienten de ese modo?” Haga preguntas. Solicite ejemplos. Manténgase curioso hasta que pueda entender cómo una persona racional y decente podría pensar de la forma en que lo hacen –incluso si usted no coincide por completo. Más adelante usted puede decidir con qué concuerda y con qué no; por ahora su meta es simplemente aprender.

“No estoy sugiriendo que la retroalimentación negativa lo hará sentirse feliz, pero sugiero que, si usted se siente psicológicamente seguro, será capaz de escucharlo, absorberlo y reflexionar sobre ello”.

“Hay mucho que puede hacer para reducir la probabilidad de que los demás se sientan inseguros durante este proceso”.

“Nunca invite la retroalimentación antes de que esté listo para ella”.

La retroalimentación no tiene por qué doler. De hecho, bajo las condiciones adecuadas, no hay nada que deseemos más que conocer la “verdad” como los demás la ven.

Usted puede decirle casi cualquier cosa a alguien si él se siente seguro. Del mismo modo, usted puede escuchar casi cualquier cosa si se siente de esa forma.

He aquí algunos principios para ayudarse a usted mismo y a otros a sentirse listos para dar y recibir retroalimentación.

1. Usted no puede hacer que los otros se sientan seguros.

2. Usted puede facilitar que los otros se sientan seguros al escuchar su retroalimentación. Ponga sus intenciones en claro antes de que abra la boca, Pida permiso, Antes de brindar la retroalimentación, asegúrese de que los otros entienden su intención positiva al compartirla.

3. Usted puede sentirse seguro al recibir retroalimentación:
Encuentre formas saludables de afirmarse y centrarse a usted mismo,Mantenga los límites hasta que se encuentre listo,Sea curioso.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

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The Key to Giving and Receiving Negative Feedback

Feedback doesn’t have to hurt. In fact, under the right conditions, there is nothing we want more than to know the “truth” as others see it. We want to know how others feel about us and our performance. I’ve worked closely with dozens of senior executives over the years – and the No. 1 complaint I hear from them is that people won’t tell them the truth.

But you can say almost anything to someone if they feel safe. Likewise, you can hear almost anything if you feel safe. Now let me be clear – I’m not suggesting negative feedback will make you feel giddy – but I am suggesting that if you feel psychologically safe you’ll be able to hear it, absorb it, reflect upon it.

Here are some principles for helping yourself and others feel ready to give and receive feedback.

1. You can’t make others feel safe. No one can pour soothing neurochemicals into another person’s brain to quell the fears that trigger defensiveness. We are ultimately responsible for understanding the fears we carry and for managing them when they interrupt our ability to engage in honest and open dialogue with others.

2. You can make it easier for others to feel safe when offering feedback. There is a lot you can do to reduce the likelihood that others will feel unsafe hearing your feedback.For example:

– Get your intention right before you open your mouth. There’s a difference between feedback and blowback. Feedback is information intended to help others learn. Blowback is information used to wound.

– Ask permission. Control is central to safety. Never give feedback until it is invited. Offer it, but then wait until the other person feels ready to receive it. When you ask permission by saying something like, “Can I give you some feedback about your presentation?” you recognize the fact that the other person is responsible to get herself into a healthy emotional state before the feedback arrives.

– Before sharing feedback, ensure that others understand your positive intentions in sharing it.

3. You can make yourself feel safe before receiving feedback. Get ready before opening your ears. Never invite feedback until you are ready for it. “Ready” means that you want to hear the truth, not simply validation. If after receiving feedback you feel defensive, it might be that you wanted approval, not information. When others give you feedback, you set them up to fail when you make them responsible for your feelings of safety and worth. Don’t do that.

– Find healthy ways to affirm and center yourself. Meditate. Reflect on your personal values and beliefs. Use whatever rituals work for you to connect with a sense of worth that is independent of others’ assessments prior to opening the spigot – then listen with curiosity, not insecurity.

– Hold boundaries until you’re ready. If you feel unready to receive feedback, do yourself and others a favor and let them know. Then take responsibility for scheduling a time by when you will properly prepare yourself.

– Be curious. The best inoculation against defensiveness is curiosity. Act like a detective pursuing a mystery called “I wonder why they feel that way?” Ask questions. Request examples. Stay curious until – even if you don’t completely agree – you can see how a reasonable, rational decent person would think what they think. Later, you can decide what you agree or disagree with, but for now, your goal is simply to learn.Texto

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