Las grandes compañías se obsesionan con la productividad, no la eficiencia

Cuando se trata de estrategia, la eficiencia y la productividad son muy diferentes. La productividad se trata de producir más con la misma materia prima. Este artículo presenta tres principios fundamentales de una mentalidad de productividad y que el liderazgo debe reconocer.

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Los líderes empresariales suelen pensar en “eficiencia” y “productividad” como sinónimos, dos lados de la misma moneda. Sin embargo, cuando se trata de estrategia, la eficiencia y la productividad son muy diferentes.

La eficiencia se trata de hacer lo mismo con menos. Las compañías suelen mejorar la eficiencia laboral al encontrar formas de reducir el número de horas laborales necesarias para producir el mismo nivel de producto. Eficiencia se trata de reducir las contribuciones (cantidad de personal, horas laborales) para mejorar las ganancias.

La productividad se trata de producir más con la misma materia prima. En contraste con la eficiencia, la productividad se trata de expandir el producto final para entregar un mayor crecimiento a partir de la misma fuerza laboral.

Durante la mayor parte de las últimas tres décadas, los ejecutivos de alto nivel han sido alentados a asumir una mentalidad de eficiencia sobre sus negocios. Hoy, el entorno empresarial requiere una cosmovisión diferente. Seguir obteniendo mayores ganancias a través de la eficiencia se ha convertido en el equivalente gerencial de intentar exprimir agua de las rocas.

Bain & Company recientemente completó un amplio estudio de la productividad y desempeño de la fuerza laboral, encuestando a más de 300 ejecutivos de alto nivel en grandes compañías a nivel mundial, y complementando esos hallazgos con auditorías organizacionales a fondo.

Esta investigación, combinada con nuestra experiencia de décadas como consultores trabajando con líderes de alto nivel, destaca tres principios fundamentales de una mentalidad de productividad. El liderazgo debe reconocer:

  • La organización se interpone con la productividad de los empleados: La compañía promedio pierde más de 20% de su capacidad productiva en lo que llamamos “arrastre organizacional,” las estructuras y procesos que consumen valioso tiempo y evitan que las personas hagan las cosas. Los líderes que asumen una mentalidad de productividad combaten la burocracia y crean formas de trabajo que permitan a los empleados enfocar su tiempo en entregar resultados para los consumidores y accionistas.
  • Quienes “hacen la diferencia” suelen ser colocados en roles que limitan su efectividad: 15% de las fuerzas de trabajo de la mayoría de las compañías está formado por jugadores estrella, empleados con desempeño excepcional y el potencial de tener un mayor efecto en la ejecución de la estrategia. Sin embargo, los líderes con una mentalidad centrada en la productividad se aseguran de que su escaso talento estelar esté asignado a roles críticos para el negocio. Esto permite un mayor y mejor resultado de esta función y una mejor (y más veloz) ejecución de la estrategia de la compañía.
  • Las personas tienen más energía de la que se les inspira para usar: Virtualmente todo empleado puede aportar más a su trabajo, pero muchos no invierten el ingenio y creatividad adicional que podrían dedicar. Los ejecutivos con una mentalidad de productividad hacen todo lo que puedan para aprovechar la reserva de energía discrecional de cada empleado. Se esfuerzan por alinear el propósito de la firma con el propósito de cada individuo. Además, construyen la cultura de autonomía y responsabilidad que le brinda a cada empleado la oportunidad de hacer su mejor trabajo.

En la próxima década, será crítico para los líderes empresariales adoptar una mentalidad de productividad. Al remover sistemáticamente los obstáculos a la productividad, desplegar estratégicamente el talento e inspirar a un mayor porcentaje de su fuerza de trabajo, los líderes pueden mejorar dramáticamente la productividad y re encender el crecimiento de sus ingresos.

“Las compañías suelen mejorar la eficiencia laboral al encontrar formas de reducir el número de horas laborales necesarias para producir el mismo nivel de producto”.

“La productividad se trata de expandir el producto final para entregar un mayor crecimiento a partir de la misma fuerza laboral”.

“Al remover sistemáticamente los obstáculos a la productividad, desplegar estratégicamente el talento e inspirar a un mayor porcentaje de su fuerza de trabajo, los líderes pueden mejorar dramáticamente la productividad y re encender el crecimiento de sus ingresos”.

Cuando se trata de estrategia, la eficiencia y la productividad son muy diferentes. La productividad se trata de producir más con la misma materia prima.

Tres principios fundamentales de una mentalidad de productividad y que el liderazgo debe reconocer.

La organización se interpone con la productividad de los empleados: Los líderes que asumen una mentalidad de productividad combaten la burocracia y crean formas de trabajo que permitan a los empleados enfocar su tiempo en entregar resultados para los consumidores y accionistas.

Quienes “hacen la diferencia” suelen ser colocados en roles que limitan su efectividad: Los líderes con una mentalidad centrada en la productividad se aseguran de que su escaso talento estelar esté asignado a roles críticos para el negocio.

Las personas tienen más energía de la que se les inspira para usar: Los ejecutivos con una mentalidad de productividad hacen todo lo que puedan para aprovechar la reserva de energía discrecional de cada empleado.

© 2017 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Great Companies Obsess Over Productivity, Not Efficiency

Business leaders often think of “efficiency” and “productivity” as synonyms, two sides of the same coin. When it comes to strategy, however, efficiency and productivity are very different.

Efficiency is about doing the same with less. Companies most often improve labor efficiency by finding ways to reduce the number of labor hours required to produce the same level of output. Efficiency is about shrinking the inputs (headcount, labor hours) to improve profitability.

Productivity is about producing a higher output with the same input. In contrast to efficiency, productivity is about expanding the output to deliver greater top-line growth from the same workforce.

For most of the last three decades, senior executives have been encouraged to take an efficiency mindset to their business. Today’s business environment requires a different worldview. Continuing to wring out greater profits through efficiency has become the managerial equivalent of attempting to squeeze blood from a stone.

Bain & Company recently completed a comprehensive study of workforce productivity and performance, surveying more than 300 senior executives from large companies worldwide and complementing these findings with in-depth organizational audits.

This research, combined with our decades-long experience as consultants working with senior leaders, highlights three fundamental tenets of a productivity mindset. Leadership must recognize:

— THE ORGANIZATION GETS IN THEIR WAY OF EMPLOYEES’ PRODUCTIVITY: The average company loses more than 20% of its productive capacity to what we call “organizational drag,” the structures and processes that consume valuable time and prevent people from getting things done. Leaders that take a productivity mindset fight bureaucracy and create ways of working that allow employees to focus their time on delivering for customers and shareholders.

— “DIFFERENCE MAKERS” ARE TOO OFTEN PUT IN ROLES THAT LIMIT THEIR EFFECTIVENESS: Fifteen percent of most companies’ workforces are star players, employees with exceptional performance and the potential to have an outsize effect on strategy execution. But leaders with a productivity mindset make sure their scarce star talent is assigned to business-critical roles. This allows for more and better output from this function and better (and faster) execution of the company’s strategy.

— PEOPLE HAVE MORE ENERGY THAN THEY ARE INSPIRED TO USE: Virtually every employee can bring more to their job, but many don’t invest the additional ingenuity and creativity that they could. Executives with a productivity mindset do everything they can to tap into every employee’s reservoir of discretionary energy. They strive to align the firm’s purpose with each individual’s purpose. And they build a culture of autonomy and accountability that provides every employee with the opportunity to do their very best work.

In the coming decade, it will be critical for business leaders to adopt a productivity mindset. By systematically removing obstacles to productivity, deploying talent strategically and inspiring a larger percentage of their workforce, leaders can dramatically improve productivity and reignite top-line growth.

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