Los narcisistas comunitarios pueden ser un buenos líderes

Los narcisistas tienen altas probabilidades de ascender al poder y pueden ser muy valiosos cuando el cambio es necesario y sistémico. Según Randall S. Peterson & S. Wiley Wakeman los narcisistas comunitarios pueden atemperar las desventajas del narcisismo.

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Los líderes narcisistas son un acertijo organizacional. Por una parte, pueden ser enormes activos, manteniendo una visión e impulso impresionantes y logrando enormes cambios a través del poder del carisma. De hecho, los narcisistas tienen altas probabilidades de ascender al poder.

Por otra parte, pueden ser volátiles, explotando ante la mera sugerencia de que su halagüeña visión respecto a su propia capacidad es incorrecta. Los líderes narcisistas tienden a sepultarse en un pantano de dificultades, incluyendo el conflicto, la alta rotación de personal, las fallas en cuanto a compartir el crédito y la controversia que surge de una falta de voluntad para explicarse a sí mismos. En pocas palabras, los narcisistas pueden ser valiosos cuando el cambio es necesario y sistémico, pero dan más problemas de los que resuelven en casi cualquier otro momento.

Sin embargo, podría ser posible controlar las desventajas del narcisismo. Por ejemplo, ¿qué tal si esa grandilocuente imagen respecto a uno mismo pudiera ser redirigida hacia enfocarse en otros? Los narcisistas que hacen esto naturalmente son conocidos como narcisistas comunitarios. Son santos autonombrados, con una visión poco realista de sus contribuciones. Aunque siguen teniendo el impulso de mantener una visión de sí mismos que es inflada e irreal, y anhelan retroalimentación positiva, su narcisismo puede ser encausado hacia fines productivos, porque su imagen de sí mismos está enlazada con ayudar a otros.

Mientras que la investigación tradicional ha examinado a los así llamados narcisistas agénticos -aquellos que piensan que sus habilidades son mayores que las de otros y están enfocados en lograr cosas para sí mismos- los narcisistas comunitarios tienen más probabilidades de compartir el crédito y recursos para respaldar su autopercepción como heroicos ayudantes.

Nuestra investigación observa las diferencias de comportamiento entre los narcisistas comunitarios y los agénticos. comenzamos midiendo este segundo tipo de narcisismo al pedir a los participantes que indicaran qué tan de acuerdo estaban con declaraciones como “siempre sé lo que estoy haciendo” y “la superioridad es algo con lo que se nace”. Para medir el narcisismo comunitario, los participantes indicaron su acuerdo con puntos como “soy la persona más útil que conozco” y “seré famoso por incrementar el bienestar de las personas.”

A continuación, usamos un juego de dictador, en el que al jugador se le dan recursos, como dinero o dulces y se le pide dividirlos entre sí y un compañero. Los jugadores pueden comportarse en una variedad de formas, desde ser completamente egoístas (quedándose todo para sí mismos) hasta ser completamente pro sociales (dándole todo a su socio).

Realizamos dos juegos de dictador. El primero buscó emular relaciones comunitarias, como aquellas con padres o amigos. El segundo trató de imitar relaciones de intercambio, como aquellas entre socios empresariales. La principal diferencia entre las relaciones comunitarias y de intercambio es que, cuando se brinda un servicio en una relación de intercambio, los individuos esperan reciprocidad.

Para simular las relaciones comunitarias, les pedimos a los participantes que dividieran un grupo de chocolates entre sí mismos y sus compañeros. Para simular las relaciones de intercambio, les pedimos que repartieran dinero. En una versión del estudio, los participantes recibieron sólo una unidad del recurso, para clarificar la ganancia o la pérdida. Esto los forzó a decidir si es que ellos o su compañero recibirían todo.

Emergió un patrón interesante. En las relaciones comunitarias, tanto los narcisistas agénticos como los comunitarios fueron sorprendentemente prosociales. Nueve de cada 10 participantes le dieron el chocolate a su compañero. Sin embargo, con el dinero, ambos tipos de narcisistas se comportaron de forma diferente. Los agénticos se volvieron extremadamente egoístas, con nueve de cada 10 participantes eligiendo tomar el dólar, mientras que los narcisistas comunitarios se portaron de una forma igualitaria, cediendo el dólar cerca de la mitad del tiempo.

Para probar las consecuencias de los narcisistas comunitarios en situaciones de trabajo, realizamos un estudio con estudiantes de MBA, y encontramos que sólo el narcisismo agéntico tenía consecuencias fuertemente negativas en los equipos. Específicamente, equipos con mayores niveles de este tipo de narcisismo tenían mayores probabilidades de provocar que sus integrantes reclamarán más estatus del que otros consideraban correcto, incitando conflictos y reduciendo el desempeño. Sin embargo, los equipos con mayores niveles de narcisismo comunitario no tuvieron estos problemas.

Los narcisistas pueden ser desastrosos para grupos y organizaciones, porque típicamente quieren una transformación completa, incluso cuando el sistema no está roto. Sin embargo, cuando estos narcisistas son comunitarios, ello puede atemperar las desventajas del narcisismo.

“Los líderes narcisistas tienden a sepultarse en un pantano de dificultades, incluyendo el conflicto, la alta rotación de personal, las fallas en cuanto a compartir el crédito y la controversia que surge de una falta de voluntad para explicarse a sí mismos”.

“Los narcisistas comunitarios tienen más probabilidades de compartir el crédito y recursos para respaldar su autopercepción como heroicos ayudantes”.

“Los narcisistas pueden ser desastrosos para grupos y organizaciones, porque típicamente quieren una transformación completa, incluso cuando el sistema no está roto”.

¿Qué tal si esa grandilocuente imagen respecto a uno mismo pudiera ser redirigida hacia enfocarse en otros? Los narcisistas que hacen esto naturalmente son conocidos como narcisistas comunitarios. Son santos autonombrados, con una visión poco realista de sus contribuciones. Aunque siguen teniendo el impulso de mantener una visión de sí mismos que es inflada e irreal, y anhelan retroalimentación positiva, su narcisismo puede ser encausado hacia fines productivos, porque su imagen de sí mismos está enlazada con ayudar a otros.

Los narcisistas comunitarios tienen más probabilidades de compartir el crédito y recursos para respaldar su autopercepción como heroicos ayudantes.

Los narcisistas pueden ser desastrosos para grupos y organizaciones, porque típicamente quieren una transformación completa, incluso cuando el sistema no está roto. Sin embargo, cuando estos narcisistas son comunitarios, ello puede atemperar las desventajas del narcisismo.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

The Type of Narcissist That Can Make a Good Leader

Narcissistic leaders are an organizational conundrum. On one hand, they can be huge assets, maintaining impressive drive and vision and enacting sweeping change through the power of charisma. In fact, narcissists are highly likely to ascend to power.

On the other hand, they can be volatile, exploding at any suggestion that their rosy view of their own competence is inaccurate. Narcissistic leaders tend to become engulfed in a quagmire of difficulties, including conflict, high staff turnover, failure to share credit, and controversy that stems from an unwillingness to explain themselves. In short, narcissists can be valuable when change is necessary and systemic, but more trouble than they’re worth almost any other time.

But it may be possible to control the downsides of narcissism. For example, what if those grandiose self-views could be redirected toward focusing on others? The narcissists who do this naturally are called communal narcissists. They are self-appointed saints who have unrealistic views of their contributions. While they’re still driven to maintain unrealistic, inflated self-views and crave positive feedback, their narcissism can be channeled toward productive ends because their self-image is tied to helping others.

Whereas traditional research has examined so-called agentic narcissists — those who think their abilities are grander than others’ and are focused on achieving things for themselves — communal narcissists are more likely to share credit and resources to support their self-perceptions as heroic helpers.

Our research looked at the behavioral differences between communal and agentic narcissists. We began by measuring agentic narcissism by asking participants to indicate their agreement with statements such as “I always know what I am doing” and “Superiority is something you are born with.” To measure communal narcissism, participants indicated their agreement with items such as “I am the most helpful person I know” and “I will be famous for increasing people’s well-being.”

We then used a dictator game in which a player is given resources, such as money or candy, and asked to divide them between themselves and a partner. Players can behave in a variety of ways, from being completely selfish (keeping everything for themselves) to completely prosocial (giving everything to their partner).

There were two dictator games. The first sought to emulate communal relationships, such as those with parents or friends. The second tried to emulate exchange relationships, such as those between business partners. The main difference between communal and exchange relationships is that, when providing a service in an exchange relationship, individuals expect reciprocity.

To simulate communal relationships, we asked participants to allocate chocolates between themselves and their partners. To simulate exchange relationships, we asked them to allocate money. In one version of the study, participants received only one unit of the resource to highlight the gain or loss. This forced them to decide whether they received everything or their partner did.

An interesting pattern emerged. In communal relationships, both agentic and communal narcissists were surprisingly prosocial. Nine out of 10 participants gave the chocolate to their partner. But with money, communal and agentic narcissists behaved differently. Agentic narcissists became extremely selfish, with 9 out of 10 participants choosing to take the dollar, while communal narcissists behaved in an egalitarian fashion, giving away the dollar about half the time.

To test the consequences of communal narcissists in work situations, we conducted a study of MBA students and found that only agentic narcissism had strongly negative consequences in teams. Specifically, teams with higher levels of agentic narcissism were more likely to lead to members claiming more status than others believed they were due, inciting conflicts and reducing performance. But teams with higher levels of communal narcissism did not have these problems.

Narcissists can be disastrous for groups and organizations because they typically want complete transformation, even when the system is not broken. But when those narcissists are communal, it can temper the downsides of narcissism.

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