Los beneficios de ser un jefe agradable

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Existe en el mercado laboral el dilema entre ser un líder agradable o ser fuerte como el hierro para inspirar respeto.
Le presentamos algunas señales que le pueden ser de gran utilidad para resolver esta disyuntiva.

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Hay una pregunta muy antigua allá afuera ¿es mejor ser un líder “agradable” para que su equipo lo quiera? o ¿Ser fuerte como el hierro para inspirar respeto y trabajo duro? A pesar del reciente entusiasmo por las iniciativas de bienestar, como las de concientización y meditación en la oficina y a pesar del movimiento hacia organigramas organizacionales más horizontales, la mayoría de las personas aún asumen que la segunda opción es mejor.

Después de todo, si usted es un líder que parece preocuparse de más por sus empleados ¿no lo hará eso verse “débil”? ¿No significará eso que usted sea menos respetado? ¿Que los empleados trabajarán menos duro?

Nuevos desarrollos en la investigación organizacional están brindando algunas sorprendentes respuestas a estas preguntas.

Los gerentes “estrictos” suelen pensar equivocadamente que presionar a los empleados mejorará el desempeño. Lo que sí eleva es el estrés –y las investigaciones han mostrado que altos niveles de estrés conllevan un gran número de costos tanto para empleados como para empleadores. En un estudio con empleados de varias organizaciones, los gastos por servicios médicos para trabajadores con altos niveles de estrés fueron un 46% mayores que aquellos de organizaciones similares sin niveles altos.

Amy Cuddy, de la Harvard Business School, y sus socios de investigación, también han mostrado que los líderes que proyectan calidez –incluso antes de considerar su competencia- son más efectivos que aquellos que dirigen con su rigidez y habilidad. ¿Por qué? Una razón es la confianza. Los empleados sienten mayor confianza con alguien que es amable.

Además, un interesante estudio muestra que, cuando los líderes actúan con justicia ante los miembros de su equipo, estos desarrollan un comportamiento más cívico y son más productivos, tanto individualmente, como en conjunto.

Jonathan Haidt de la Stern School of Business en la New York University muestra con sus investigaciones que, cuando los líderes son abnegados, sus empleados se motivan e inspiran. Como consecuencia, sienten mayor lealtad y compromiso y es más probable que hagan algo más allá de lo normal para ayudar y ser amigables con otros empleados.

Investigaciones acerca del “paying it forward” (devolver un favor haciendo uno nuevo por alguien más y así sucesivamente) muestra que cuando trabaja con personas que lo ayudan, será más probable que, a cambio, usted ayude a otros (y no necesariamente sólo a quienes lo apoyaron).

Dicha cultura puede incluso ayudar a mitigar el estrés. Aunque nuestros cerebros están sintonizados para las amenazas (ya sea que éstas consistan en un león furioso o un jefe furibundo), el estrés de nuestro cerebro se reduce significativamente si observamos un comportamiento amable. Como lo demuestran los estudios de imágenes cerebrales, cuando nuestras relaciones sociales con otros se sienten seguras, nuestra respuesta de estrés cerebral se reduce. También hay un efecto físico. Mientras que se ha demostrado que la falta de unión en el lugar de trabajo incrementa las aflicciones psicológicas, se ha comprobado que las interacciones sociales positivas impulsan la salud de los empleados –por ejemplo, al reducir el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, además de fortalecer el sistema inmunológico.

De hecho, lo que puede resultar una sorpresa para muchos directores de recursos humanos es que los empleados prefieren la felicidad a un sueldo alto, como lo muestra la encuesta sobre lugares de trabajo realizada por Gallup en 2013. A cambio, empleados más felices no solo hacen un espacio laboral más amigable, sino que también mejoran la camaradería y el servicio a los clientes.

No sorprende que los jefes agradables sean ascendidos.

“Los líderes que proyectan calidez –incluso antes de considerar su competencia- son más efectivos que aquellos que dirigen con su rigidez y habilidad”.

“Las interacciones sociales positivas impulsan la salud de los empleados”.

“No sorprende que los jefes agradables sean ascendidos”.

Los gerentes “estrictos” suelen pensar, equivocadamente, que presionar a los empleados mejorará el desempeño, lo que puede no ocurrir. Lo que sí eleva es el estrés.

Los líderes que proyectan calidez son más efectivos que aquellos que dirigen con rigidez y habilidad. ¿Por qué? Una razón es la confianza. Los empleados sienten mayor confianza con alguien que es amable.

Cuando los líderes actúan con justicia ante los miembros de su equipo, estos desarrollan un comportamiento más cívico y son más productivos. Cuando los líderes son abnegados, sus empleados se motivan e inspiran y en consecuencia, sienten mayor lealtad y compromiso.

Los empleados prefieren la felicidad a un sueldo alto.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

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The Benefits of Being a Nice Boss

There’s an age-old question out there: Is it better to be a “nice” leader to get your staff to like you? Or to be tough as nails to inspire respect and hard work? Despite the recent enthusiasm for wellness initiatives like mindfulness and meditation at the office, and despite the movement toward more horizontal organizational charts, most people still assume the latter is best.

After all, if you’re a leader who seems like you care a little too much about your employees, won’t that make you look “soft”? Won’t that mean you will be less respected? That employees will work less hard?

New developments in organizational research are providing some surprising answers to these questions.

“Tough” managers often mistakenly think that putting pressure on employees will increase performance. What it does increase is stress – and research has shown that high levels of stress carry a number of costs to employers and employees alike. In a study of employees from various organizations, health care expenditures for employees with high levels of stress were 46 percent greater than at similar organizations without high levels of stress.

Harvard Business School’s Amy Cuddy and her research partners have also shown that leaders who project warmth – even before establishing their competence – are more effective than those who lead with their toughness and skill. Why? One reason is trust. Employees feel greater trust with someone who is kind.

And an interesting study shows that when leaders are fair to the members of their team, the team members display more citizenship behavior and are more productive, both individually and as a team. Jonathan Haidt at New York University’s Stern School of Business shows in his research that when leaders are self-sacrificing, their employees experience being moved and inspired. As a consequence, the employees feel more loyal and committed and are more likely to go out of their way to be helpful and friendly to other employees. Research on “paying it forward” shows that when you work with people who help you, in turn you will be more likely to help others (and not necessarily just those who helped you).

Such a culture can even help mitigate stress. While our brains are attuned to threats (whether the threat is a raging lion or a raging boss), our brain’s stress reactivity is significantly reduced when we observe kind behavior. As brain-imaging studies show, when our social relationships with others feel safe, our brain’s stress response is attenuated. There’s also a physical effect. Whereas a lack of bonding within the workplace has been shown to increase psychological distress, positive social interactions at work have been shown to boost employee health – for example, by lowering heart rate and blood pressure, and by strengthening the immune system.

In fact, what may come as a surprise to many human resources directors is that employees prefer happiness to high pay, as Gallup’s 2013 Workplace Poll shows. In turn, happier employees make not only for a more congenial workplace, but also for improved collegiality and customer service.

No wonder their nice bosses get promoted.

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