Los extrovertidos también necesitan privacidad

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Los negocios están buscando formas de ofrecerle a los introvertidos la soledad que anhelan en el trabajo. Los extrovertidos, mientras tanto, parecen estar recibiendo un poco menos de atención.
En este artículo le presentamos algunas ideas para diseñar espacios de privacidad para los extrovertidos.

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En estos días ya sabemos que los introvertidos no son tímidos –ellos simplemente responden a los estímulos con mayor sensibilidad. Ellos son personas pensantes que no dominan una conversación o demandan atención, pero su preferencia por la soledad lleva a percepciones más profundas y a la creatividad.

Ser introvertido ya no es más un problema que resolver y ocultar –se ha vuelto algo fresco. Y los negocios están buscando formas de ofrecerle a los introvertidos la soledad que anhelan en el trabajo.

Los extrovertidos, mientras tanto, parecen estar recibiendo un poco menos de atención. Ya que aman socializar y confortablemente pasan buena parte del día interactuando con otros, trabajar en espacios abiertos parece lo ideal. En nuestros lugares de trabajo en Steelcase es muy fácil detectar a un extrovertido. Casi siempre se les puede encontrar en los espacios abiertos y comunitarios, como nuestro Café de Trabajo, un lugar que integra la vibra de una cafetería con un rango de escenarios laborales donde la gente puede colaborar, trabajar individualmente o platicar con los compañeros. Es el epicentro de nuestro campus y un gran lugar para ver o ser visto –el paraíso de un extrovertido.

Pero incluso los extrovertidos se desgastan con la cantidad de estímulos que todo mundo enfrenta. Estamos bombardeados de información: De acuerdo con Shawn Achor, autor de “The Happiness Advantage” (La Ventaja de la Felicidad), la gente recibe más de 11 millones de bits de información, pero el cerebro consciente solo puede manejar efectivamente alrededor de 40 bits. Nuestra tecnología le permite al trabajo seguirnos a todos lados, incluso a lugares como la habitación y el cuarto de baño, que solían ser santuarios libres de trabajo. Colaboramos con los compañeros de equipo durante más tiempo –a veces todo el día laboral- requiriendo más horas para manejar nuestras tareas individuales. Incluso en países como Francia o Alemania, que desde hace mucho han valorado la separación entre trabajo y vida, nuestras trabajos se han filtrado a las noches y los fines de semana. El ritmo de trabajo se ha intensificado por doquier. Esto significa que todos –incluso losextrovertidos- necesitamos acceso a lugares privados para hacer tareas, o simplemente, tomar un respiro.

Como humanos necesitamos privacidad tanto como necesitamos interacción humana. Sin embargo, muchas veces nuestros lugares de trabajo están diseñados con una fuerte tendencia hacia la colaboración y las conexiones sociales, sin espacios variados y adecuados para la concentración y el rejuvenecimiento. Las distracciones son inquietantes para todos nosotros, pero los extrovertidos pueden encontrarlas irresistibles. Así que encontramos varias estrategias de diseño para atender las necesidades de privacidad de los extrovertidos.

He aquí algunas ideas:

  • A los extrovertidos les atraen las interacciones sociales. Cree “zonas de silencio” para el trabajo individual, que reduzcan la tentación de interactuar con otros. Oriente los muebles para evitar conversaciones y contacto visual.
  • Cree áreas privadas con vidrio traslúcido u otros tratamientos que permitan entrar la luz, pero controlen las distracciones. Colóquelos en zonas de poco tráfico, que limiten la tentación de que los extrovertidos volteen y traten con quienes pasan.
  • Provea áreas privadas cerradas y con fuertes propiedades acústicas para mantener el ruido fuera. A los extrovertidos les emocionan las conversaciones, de modo que asegúrese de contar con sellos acústicos que minimicen o eliminen las voces, permitiéndole a los extrovertidos mantenerse enfocados.
  • Agende un “tiempo de silencio” para que todos se enfoquen en su trabajo individual. La convención social de esta práctica ayudará a los extrovertidos a asignar un tiempo “libre de interacciones”.
  • Ayude a los extrovertidos a protegerse a sí mismos de las distracciones visuales con muros opacos o pantallas móviles.
  • Los extrovertidos necesitan un respiro de la intensidad del trabajo. Cree lugares con texturas, sonidos y vistas relajantes, donde puedan buscar soledad y recuperarse.

“Incluso los extrovertidos se desgastan con la cantidad de estímulos que todo mundo enfrenta”.

Todos –incluso los extrovertidos- necesitamos acceso a lugares privados para hacer tareas, o simplemente, tomar un respiro”.

Las distracciones son inquietantes para todos nosotros, pero los extrovertidos pueden encontrarlas irresistibles”.

Los extrovertidos aman socializar y confortablemente pasan buena parte del día interactuando con otros, trabajar en espacios abiertos parece lo ideal. Pero incluso los extrovertidos se desgastan con la cantidad de estímulos que todo mundo enfrenta.

Las distracciones son inquietantes para todos nosotros, pero los extrovertidos pueden encontrarlas irresistibles. Así que encontramos varias estrategias de diseño para atender las necesidades de privacidad de los extrovertidos.

He aquí algunas ideas:

  • A los extrovertidos les atraen las interacciones sociales. Cree “zonas de silencio” para el trabajo individual
  • Cree áreas privadas con vidrio traslúcido u otros tratamientos que permitan entrar la luz, pero controlen las distracciones.
  • Provea áreas privadas cerradas y con fuertes propiedades acústicas para mantener el ruido fuera.
  • Agende un “tiempo de silencio” para que todos se enfoquen en su trabajo individual.
  • Ayude a los extrovertidos a protegerse a sí mismos de las distracciones visuales con muros opacos o pantallas móviles.
  • Los extrovertidos necesitan un respiro de la intensidad del trabajo.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Extroverts Need Privacy, Too

These days we now know that introverts aren’t shy – they simply respond to stimulation with greater sensitivity. They are thoughtful people who don’t dominate a conversation or command attention, but their preference for solitude leads to deep insights and creativity.

Being an introvert is no longer a problem to be solved or covered up – it’s become kind of cool. And businesses are looking for ways to offer introverts the solitude they crave at work.

Extroverts, meanwhile, seem to be getting a little less attention. Because they love socializing and comfortably spend large chunks of their day interacting with others, working in open spaces seems ideal. In our workplaces at Steelcase, it’s pretty easy to spot an extrovert. You can almost always find them in open, community spaces like our Work Café, which is a place that blends the vibe of a coffee shop with a range of work settings where people can collaborate, work individually, or chat with coworkers. It’s the hub of our campus and a great place to see or be seen – an extrovert’s paradise.

But even extroverts get worn out by the amount of stimulation everyone faces. We’re bombarded with information: According to “The Happiness Advantage” author Shawn Achor, people receive over 11 million bits of information every second, but the conscious brain can only effectively manage about 40 bits. Our technology allows work to follow us everywhere, even into places like the bedroom and bathroom that used to be nonwork sanctuaries. We’re collaborating with teammates for longer stretches of time – sometimes the whole workday – requiring longer hours to handle our individual tasks. Even in countries like France and Germany that have long valued the separation of work and life, our jobs have seeped into nights and weekends. The pace of work has intensified everywhere. Which means that everyone – including extroverts – needs access to private places to get stuff done, or simply take a breather.

As humans we need privacy as much as we need human interaction. But too often our workplaces are designed with a strong bias toward collaboration and social connections, without adequate and varied spaces for concentration and rejuvenation. Distractions are troubling for all of us, but extroverts can find them irresistible. We found a number of design strategies to support extroverts’ need for privacy.

Here are some ideas:

+ Extroverts are drawn to social interactions. Create “quiet zones” for individual work that reduce the temptation to interact with others. Orient the furniture to avoid conversations and eye contact.

+ Create private areas that have frosted glass or other treatments that allow light in, but manage distractions. Situate these in low-traffic areas that limit the temptation for extroverts to look up and engage with passers-by.

+ Provide enclosed private areas with strong acoustic properties to keep noise out. Extroverts are enticed by conversations, so make sure there are sound seals that minimize or eliminate voices, allowing extroverts to stay focused.

+ Schedule “quiet time” for everyone to focus on their individual work. The social convention of this practice will help extroverts allocate time that is “interaction-free.”

+ Help extroverts shield themselves from visual distractions with opaque walls or movable screens.

+ Extroverts need respite from the intensity of work. Create places with soothing textures, sounds and vistas, where they can seek solitude and rejuvenate.

(Christine Congdon is the director of research communications at Steelcase.)

© 2014 Harvard Business School Publishing Corp.

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