Más poder, menos empatía

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Una investigación muestra que, de hecho, el poder realmente interfiere con nuestra habilidad para empatizar. Le presentamos que hacer si se presenta el caso.

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¿Cómo se calcula?

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El año pasado trabajé con un ejecutivo de alto nivel –llamémoslo Steve – que había recibido retroalimentación de su jefe, en el sentido de que estaba usando el poder de su nuevo puesto en forma desagradable.

El jefe de Steve le dijo que había desarrollado una sutil forma de tener la razón en las juntas que agotaba el oxígeno del salón. Nadie quería proponer ideas una vez que Steve había declarado la respuesta correcta. Desde su ascenso, Steve se había vuelto menos un jugador de equipo y más un superior, que sabía más que los otros. En corto, había perdido su empatía.

¿Por qué sucede este tipo de transformación en el comportamiento de tantas personas cuando son promovidas a las filas directivas?

La investigación muestra que, de hecho, el poder realmente interfiere con nuestra habilidad para empatizar. Dacher Keltner, autor y psicólogo social en la University of California, Berkeley, ha conducido estudios empíricos que muestran que las personas que tienen poder sufren déficits en empatía, la habilidad de leer emociones y la habilidad de adaptar comportamientos a otras personas.

Las fallas de liderazgo más comunes no incluyen fraude, el desvío de fondos o siquiera escándalos sexuales. Es más común ver que los líderes fallan en el área de la autodirección cotidiana –y el uso del poder en una forma motivada por el ego y el interés propio.

¿Cómo sucede? Lenta y después repentinamente. Ocurre con malas elecciones, realizadas quizá en un nivel subconsciente. Podría mostrarse como el sutil acto de ordenar a los demás o demandar trato especial.

¿Qué pueden hacer los líderes si temen que podrían estar pisando la línea en que el poder se convierte en abuso de poder? Primero, usted debe invitar a otras personas a entrar. Debe estar dispuesto a arriesgarse a la vulnerabilidad y pedir retroalimentación. Un buen entrenador ejecutivo puede ayudarlo a regresar a un estado de empatía y decisiones basadas en valores. Sin embargo, asegúrese de pedir retroalimentación de una amplia variedad de personas. Evite las preguntas sencillas (¿Cómo lo estoy haciendo?) y pregunte las difíciles (¿Cómo afectan mi estilo y mi enfoque a los empleados?).

El mantenimiento preventivo comienza con la auto conciencia y un atrevido auto inventario.

– ¿Tiene una red de apoyo de amigos, familia y colegas a quienes les importa aún sin el puesto y pueden ayudarlo a mantenerse con los pies en la tierra?
– ¿Tiene un entrenador ejecutivo, un mentor o un confidente?
– ¿Qué retroalimentación ha recibido respecto a no hacer lo que dice?
– ¿Usted demanda privilegios?
– ¿Está cumpliendo las pequeñas e inconvenientes promesas que no se notan? ¿Invita a otros al centro de atención?
– ¿Se aísla en el proceso de toma de decisiones? ¿Las decisiones que está tomando reflejan lo que en realidad valora?
– ¿Admite sus errores?
– ¿Es usted la misma persona en el trabajo y en casa que cuando está en el centro de atención?
– ¿Se dice a si mismo que hay excepciones o reglas diferentes para personas como usted?

Si un líder se gana nuestra confianza, lo elevamos a estándares no negociables. Nada explotará tanto como una falla en hacer lo que se dice, o el egoísta abuso del poder. Todos queremos que nuestros líderes sean personas altamente competentes, visionarias y que se hacen cargo.

Sin embargo, la empatía, la autenticidad y la generosidad son lo que distingue la competencia y la grandeza. Los líderes más auto conscientes reconocen las señales del abuso del poder y corrigen el curso antes de que sea demasiado tarde.

“Es más común ver que los líderes fallan en el área de la autodirección cotidiana –y el uso del poder en una forma motivada por el ego y el interés propio”.

“Debe estar dispuesto a arriesgarse a la vulnerabilidad y pedir retroalimentación”.

“El mantenimiento preventivo comienza con la auto conciencia y un atrevido auto inventario”.

Una investigación muestra que, de hecho, el poder realmente interfiere con nuestra habilidad para empatizar. Estudios empíricos muestran que las personas que tienen poder sufren déficits en empatía, la habilidad de leer emociones y la habilidad de adaptar comportamientos a otras personas.

¿Qué pueden hacer los líderes si temen que podrían estar pisando la línea en que el poder se convierte en abuso de poder? Primero, usted debe invitar a otras personas a entrar. Debe estar dispuesto a arriesgarse a la vulnerabilidad y pedir retroalimentación.

El mantenimiento preventivo comienza con la auto conciencia y un atrevido auto inventario.

Si un líder se gana nuestra confianza, lo elevamos a estándares no negociables. Sin embargo, la empatía, la autenticidad y la generosidad son lo que distingue la competencia y la grandeza. Los líderes más auto conscientes reconocen las señales del abuso del poder y corrigen el curso antes de que sea demasiado tarde.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

More Power, Less Empathy

El año pasado trabajé con un ejecutivo de alto nivel –llamémoslo Steve – que había recibido retroalimentación de su jefe, en el sentido de que estaba usando el poder de su nuevo puesto en forma desagradable.

El jefe de Steve le dijo que había desarrollado una sutil forma de tener la razón en las juntas que agotaba el oxígeno del salón. Nadie quería proponer ideas una vez que Steve había declarado la respuesta correcta. Desde su ascenso, Steve se había vuelto menos un jugador de equipo y más un superior, que sabía más que los otros. En corto, había perdido su empatía.

¿Por qué sucede este tipo de transformación en el comportamiento de tantas personas cuando son promovidas a las filas directivas?

La investigación muestra que, de hecho, el poder realmente interfiere con nuestra habilidad para empatizar. Dacher Keltner, autor y psicólogo social en la University of California, Berkeley, ha conducido estudios empíricos que muestran que las personas que tienen poder sufren déficits en empatía, la habilidad de leer emociones y la habilidad de adaptar comportamientos a otras personas.

Las fallas de liderazgo más comunes no incluyen fraude, el desvío de fondos o siquiera escándalos sexuales. Es más común ver que los líderes fallan en el área de la autodirección cotidiana –y el uso del poder en una forma motivada por el ego y el interés propio.

¿Cómo sucede? Lenta y después repentinamente. Ocurre con malas elecciones, realizadas quizá en un nivel subconsciente. Podría mostrarse como el sutil acto de ordenar a los demás o demandar trato especial.

¿Qué pueden hacer los líderes si temen que podrían estar pisando la línea en que el poder se convierte en abuso de poder? Primero, usted debe invitar a otras personas a entrar. Debe estar dispuesto a arriesgarse a la vulnerabilidad y pedir retroalimentación. Un buen entrenador ejecutivo puede ayudarlo a regresar a un estado de empatía y decisiones basadas en valores. Sin embargo, asegúrese de pedir retroalimentación de una amplia variedad de personas. Evite las preguntas sencillas (¿Cómo lo estoy haciendo?) y pregunte las difíciles (¿Cómo afectan mi estilo y mi enfoque a los empleados?).

El mantenimiento preventivo comienza con la auto conciencia y un atrevido auto inventario.

– ¿Tiene una red de apoyo de amigos, familia y colegas a quienes les importa aún sin el puesto y pueden ayudarlo a mantenerse con los pies en la tierra?

– ¿Tiene un entrenador ejecutivo, un mentor o un confidente?

– ¿Qué retroalimentación ha recibido respecto a no hacer lo que dice?

– ¿Usted demanda privilegios?

– ¿Está cumpliendo las pequeñas e inconvenientes promesas que no se notan? ¿Invita a otros al centro de atención?

– ¿Se aísla en el proceso de toma de decisiones? ¿Las decisiones que está tomando reflejan lo que en realidad valora?

– ¿Admite sus errores?

– ¿Es usted la misma persona en el trabajo y en casa que cuando está en el centro de atención?

– ¿Se dice a si mismo que hay excepciones o reglas diferentes para personas como usted?

Si un líder se gana nuestra confianza, lo elevamos a estándares no negociables. Nada explotará tanto como una falla en hacer lo que se dice, o el egoísta abuso del poder. Todos queremos que nuestros líderes sean personas altamente competentes, visionarias y que se hacen cargo.

Sin embargo, la empatía, la autenticidad y la generosidad son lo que distingue la competencia y la grandeza. Los líderes más auto conscientes reconocen las señales del abuso del poder y corrigen el curso antes de que sea demasiado tarde.

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