Los programas de tutoría inversa dependen de encontrar la pareja adecuada

Muchos ejecutivos quieren encontrar la manera de retener a los trabajadores más jóvenes, tener perspectivas frescas sobre temas estratégicos y estar actualizados en el tema de las nuevas tecnologías. Los programas de tutorías inversas, en las que el personal más joven “asesora” a los altos directivos, pueden servir. Sin embargo, para que funcionen estas relaciones, es crucial encontrar la pareja ideal. Empareja entre regiones, departamentos y lugares, tanto para evitar conflictos de interés como para enfatizar la diversidad de contextos. También intenta emparejar personalidades diferentes, como un introvertido con un extrovertido; es más eficaz que emparejar dos personas extrovertidas, por ejemplo. Debes consultar con los pupilos antes de formalizar el emparejamiento, pues los altos directivos son selectivos en cuanto a quiénes los van a asesorar. Además, cerciórate de que tengan el tiempo (y el entusiasmo) suficiente para que prospere la relación.

La principal razón por la que fallan los programas de tutoría inversa es que los ejecutivos no les dan prioridad. Si se cancelan un par de sesiones, el impulso mengua con rapidez. Capacita a los empleados más jóvenes para que sepan cómo estructurar bien las sesiones: mientras más se beneficien los ejecutivos, más querrán mantener el compromiso.

(Adaptado de “Why Reverse Mentoring Works and How to Do It Right”, de Jennifer Jordan y Michael Sorell).

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De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate