Usa tu entrevista de salida para mejorar tu (casi) antiguo lugar de trabajo

Ya presentaste tu renuncia, y quizá te sientas tentado a no invertirle mucho esfuerzo a tu entrevista de salida. Después de todo, ya vas de salida.

No obstante, esta es tu oportunidad de ofrecer una retroalimentación útil y quizá crear un cambio positivo para los que se convertirán en tus excolegas, así como para los próximos empleados de la empresa. Entonces no la conviertas en una sesión para descargar tus frustraciones. Mantén la calma, procura que tu crítica sea constructiva y apégate a los hechos. Explica los motivos por los que te marchas, ya sea para aprovechar una nueva oportunidad, escapar de un líder tóxico, buscar un mejor equilibrio de vida laboral y personal, cambiar de giro o todas las anteriores. En vez de pensarlo como “delatar” a alguien, considéralo como arrojar luz sobre un problema que requiere una solución. Deja en claro los aspectos positivos de tu experiencia, qué te gustó y qué apreciaste más de tu trabajo, tu equipo y la empresa. También identifica una o dos áreas de oportunidad. Quizá estos fueron los factores que te habrían convencido de quedarte (si es que los hay) y quizá incluyan aspectos como opciones laborales más flexibles, compensaciones más competitivas o una cultura más abierta a perspectivas divergentes. Una buena empresa siempre busca mejorar, y la entrevista de salida es una pequeña forma de ayudar.

(Adaptado de “What to Say in an Exit Interview”, de Rebecca Zucker).

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate