Estrategias para calmar tu ansiedad

Es normal sentir ansiedad de manera ocasional, por ejemplo, cuando estás en una junta muy importante, te enfrentas a un jefe estresado o a un conflicto con un compañero de trabajo. La ansiedad puede hacerte sentir más alerta, concentrado y productivo, pero también puede exacerbar pensamientos negativos. Para recuperar el control de tu monólogo interior, hay unas cuantas estrategias que puedes probar.

Primero, pon atención a las pistas que te da tu cuerpo: malestar estomacal, palmas sudorosas o aleteo nasal. Cuando sientas estos síntomas, distrae tu atención de aquello que te estresa. Una técnica para esto es resolver un problema matemático difícil en tu cabeza. Después, identifica la “trampa mental” en la que estás cayendo. ¿Estás tendiendo a la “catastrofización” (es decir, imaginar el peor resultado posible)? ¿O estás leyendo mentes ajenas (imaginando lo que otros quizá están pensando)? ¿O estás pensando en blanco y negro (considerando solo dos posibles consecuencias)? Al ponerle un nombre, conviertes esa amenaza difusa en algo concreto y recuperas el control al darte cuenta de que ya la has enfrentado antes, y sobreviviste. Luego, separa tus incertidumbres de los hechos. Distingue qué historias te estás contando sobre la situación y si hay otras perspectivas que debas considerar. Finalmente, piensa en qué le dirías a alguien más si estuviera en tu misma circunstancia, y sigue tu propio consejo. Estas estrategias te ayudan a pasar de la autocrítica a la autocompasión, lo cual te da más energía para concentrarte en lo que realmente importa.

(Adaptado de “How Anxiety Traps Us, and How We Can Break Free”, de Sabina Nawaz).

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De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate