Pregunte a sus empleados cómo prefieren recibir retroalimentación

Puede ser que no todos sus empleados quieran escuchar la retroalimentación de la misma forma. Considere el caso de una gerenta de ventas regionales que a menudo acompaña a sus asociados de ventas a las visitas a clientes.

Con el tiempo, podría descubrir que algunos representantes desean recibir sus consejos justo después de la reunión con el cliente, mientras que otros prefieren escucharlos luego de todo un día de llamadas. Adaptar el método de acuerdo a las preferencias de sus empleados aumentará la probabilidad de que sus críticas les resulten útiles y estén dispuestos a actuar correspondientemente. Así que pregunte a los empleados sobre sus preferencias. ¿Desean una retroalimentación inmediata o prefieren posponerla? ¿Prefieren un correo electrónico o una conversación en persona?

(Adaptado de “How to Deliver Criticism So Employees Pay Attention”, de Deborah Bright).

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De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate