No deje que la negatividad hunda a su organización

¿Por qué hay tantas compañías, bien establecidas y financiadas, que se mantienen cautas y conservadoras incluso frente a radicales avances tecnológicos y vertiginosas disrupciones en el mercado? Es porque no dejan que el miedo dirija sus decisiones.


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Cada cierto tiempo, usted encuentra investigaciones académicas que le dan sentido a una gran cantidad de situaciones y problemas que había detectado, pero no había podido interpretar. Eso me pasó cuando leí un libro llamado “The Power of Bad: How the Negativity Effect Rules Us and How We Can Rule It,” de Roy F. Baumeister y John Tierney.

El libro me brindó perspectivas hacia una serie de preguntas respecto a los negocios y el liderazgo, con las que había luchado durante años: ¿Por qué hay tantas compañías, bien establecidas y financiadas, que se mantienen cautas y conservadoras incluso frente a radicales avances tecnológicos y vertiginosas disrupciones en el mercado? ¿Por qué muchos ejecutivos le tienen tanto miedo al fracaso, incluso aunque la mayoría de ellos reconocen que la innovación rara vez se logra sin asumir riesgos, sin experimentación y sin los inevitables baches en el camino?

Tierney y Baumeister nos ayudan a enfrentar estas preguntas partiendo de un principio fundamental de la psicología humana: El mal es más fuerte que el bien. Los humanos estamos construidos de tal forma, argumentan, que hay una “tendencia universal a que los eventos y emociones negativas nos afecten con más fuerza que los positivos”.

Este “sesgo de negatividad” acumulado tiene enormes implicaciones en nuestros roles como líderes, colegas y agentes de cambio. Explica por qué tantas organizaciones siguen siendo reticentes al cambio. Demasiados de nosotros somos “adictos a la seguridad”, de acuerdo con Tierney y Baumeister. “Le ponemos tanta atención a las cosas malas — reviviéndolas, imaginándolas, evitándolas — que dejamos que el miedo dirija nuestras vidas y nos volvemos irracionalmente cautos,” escriben.

Para los líderes que quieren que sus compañías triunfen, el permitir que sus organizaciones sigan adictas a la seguridad es la peor proposición perdedora. Los mejores líderes les infunden a sus organizaciones lo que John Gardner, el académico sobre liderazgo, llamó “optimismo rudo” — emoción, entusiasmo, agallas. Los líderes efectivos mantienen a su gente emocionada respecto al futuro y los liberan de su adicción a la seguridad.

El “poder de lo malo” también explica por qué es tan difícil sostener la innovación en el largo plazo, incluso cuando las cosas van bien. Resulta que el impacto en el ánimo de un pequeño contratiempo, como el de un proyecto que excede su presupuesto, puede opacar todos los éxitos que lo rodean.

He descubierto que los líderes más efectivos se esfuerzan en recordarle a los colegas el progreso que están logrando y en celebrar las pequeñas victorias tan frecuente y coloridamente como pueden. Los líderes siempre deberían enfatizar las buenas noticias para ahogar a las malas.

Finalmente, el poder de lo malo es el por qué un pequeño número de voces discordantes dentro de una compañía – un escéptico ruidoso, un tradicionalista – pueden paralizar un programa de cambio que disfruta de un amplio respaldo. Una “manzana podrida” realmente puede echar a perder a todas las demás. Los líderes con grandes ideas y buenas intenciones no tendrán éxito a menos que estén preparados para lidiar con sus manzanas podridas.

La buena noticia es que las malas noticias no tienen por qué arrastrar a su compañía. Sin embargo, es necesario que todos le infundamos una saludable dosis de piscología a estrategias bien diseñadas. En los negocios y en la vida, es difícil alcanzar lo bueno a menos que supere el poder de lo malo.

“Una “manzana podrida” realmente puede echar a perder a todas las demás.”.

“Los líderes con grandes ideas y buenas intenciones no tendrán éxito a menos que estén preparados para lidiar con sus manzanas podridas.”.

“Los líderes siempre deberían enfatizar las buenas noticias para ahogar a las malas.”.

Partiendo de un principio fundamental de la psicología humana: El mal es más fuerte que el bien. Los humanos estamos construidos de tal forma, argumentan, que hay una “tendencia universal a que los eventos y emociones negativas nos afecten con más fuerza que los positivos”.

En muchas situaciones dejamos que el miedo dirija nuestras vidas y nos volvemos irracionalmente cautos,” escriben.Para los líderes que quieren que sus compañías triunfen, el permitir que sus organizaciones sigan adictas a la seguridad es la peor proposición perdedora.

El “poder de lo malo” también explica por qué es tan difícil sostener la innovación en el largo plazo, incluso cuando las cosas van bien.

He descubierto que los líderes más efectivos se esfuerzan en recordarle a los colegas el progreso que están logrando y en celebrar las pequeñas victorias tan frecuente y coloridamente como pueden.

Finalmente, el poder de lo malo es el por qué un pequeño número de voces discordantes dentro de una compañía – un escéptico ruidoso, un tradicionalista – pueden paralizar un programa de cambio que disfruta de un amplio respaldo.

La buena noticia es que las malas noticias no tienen por qué arrastrar a su compañía. Sin embargo, es necesario que todos le infundamos una saludable dosis de piscología a estrategias bien diseñadas. En los negocios y en la vida, es difícil alcanzar lo bueno a menos que supere el poder de lo malo.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

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