Qué hacer cuando lo atrapan en una mentira (incluso en una que no fue intencional)

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Durante el día, solemos mentir. ¿Cuáles son las razones por las que lo hacemos? Además, el mentir pone en duda nuestra credibilidad y honestidad, ¿Cómo lidiar con esto y reparar los daños? En éste artículo hablaremos acerca de las razones por las que nos vemos orillados a mentir, y cómo volver a tener credibilidad.

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Las personas mienten en promedio, una o dos veces al día. Aunque varían tanto el porcentaje de mentiras que dicen las personas, como las condiciones bajo las cuales mienten y el grado en que manipulan la verdad, las investigaciones coinciden: Todos lo hacemos a veces. Por lo tanto, es inevitable que, en algún punto, nos atrapen.

Sin embargo, muchas personas no lo ven de ese modo. La mayoría de nosotros creemos que nuestras mentiras realmente funcionan. Sin embargo, si estamos dispuestos a observar, frecuentemente hay señales, que indican dudas o incluso abierta incredulidad en los rostros de aquellos a quienes les mentimos.

Si siente que darle un giro a la información, negar un error o exagerar una contribución ha sido contraproducente, no suponga que las cosas estarán bien después de que pase el doloroso silencio o los ceños fruncidos. Su reputación está en duda. He aquí cómo puede recuperar parte de su credibilidad:

  • REFLEXIONE SOBRE POR QUÉ MINTIÓ: La deshonestidad nunca es aleatoria. Por debajo de nuestras mentiras se encuentran necesidades insatisfechas que creemos que la mentira podría saciar. Identificar estas necesidades es el primer paso para encontrar formas más sanas de satisfacerlas. Piense acerca de la última vez que mintió en el trabajo. ¿Se sintió ignorado o injustamente juzgado por su jefe? ¿Temía que su error sería criticado más severamente de lo necesario? Mi investigación respecto a la deshonestidad, un estudio longitudinal de 15 años sobre las condiciones que predicen el por qué las personas mienten dentro de las organizaciones, revela que algunas compañías podrían involuntariamente estar creando circunstancias que de hecho nos animan a mentir. Por ejemplo, cuando sentimos que nuestro trabajo está siendo injustamente evaluado tendemos casi cuatro veces más a ser deshonestos.
  • EVALÚE EL DAÑO A SU CREDIBILIDAD: Ponga atención a cómo le responden las personas. ¿Están pidiéndole menos su opinión? ¿Las cosas que dice están siendo recibidas en forma distinta? El reconocer señales de debilitamiento de su credibilidad podría incentivarlo a mentir incluso más, para recuperarla. En lugar de ello, evalúe la brecha entre la reputación que quiere y la reputación que tiene. ¿Quiere ser conocido como alguien con grandes ideas y que cumple sus compromisos? Una vez que lo tenga claro, puede evaluar con más exactitud el grado de duda que pudo haber provocado al intentar construir de forma deshonesta su reputación.
  • BUSQUE FORMAS DE DEMOSTRAR HONESTIDAD: Si usted mintió, es probable que sus colegas se pregunten respecto a su capacidad de ser honesto. En algunos casos, también podrían estar cuestionando otros aspectos de su carácter. Podría no tener la oportunidad de confesar abiertamente que mintió; las condiciones políticas dentro de muchas compañías suelen hacer que dichas admisiones sean demasiado arriesgadas. (Aunque si siente que es seguro hacerlo, por todos los medios, responsabilícese de sus acciones.) Sin embargo, una vez que identifique las conclusiones que las personas han creado respecto a usted, puede practicar el demostrar honestidad de formas que las refuten. Si su humildad está siendo cuestionada, pueden ser útiles las expresiones genuinas de duda sobre sus propias ideas y el reconocimiento de las cosas en las que no es bueno, así como el afirmar las superiores habilidades de otras personas.

Libérese del autodestructivo ciclo de la deshonestidad. Analice las condiciones bajo las cuales está tentado a mentir. Sea honesto acerca de las legitimas necesidades que está tratando de satisfacer y la reputación legitima que está intentando formar. Hacerlo lo ayudará a encontrar más formas legitimas de lograr ambas cosas.

“Las personas mienten en promedio, una o dos veces al día.”.

“La deshonestidad nunca es aleatoria.”.

“Mi investigación respecto a la deshonestidad, un estudio longitudinal de 15 años sobre las condiciones que predicen el por qué las personas mienten dentro de las organizaciones, revela que algunas compañías podrían involuntariamente estar creando circunstancias que de hecho nos animan a mentir.”.

Pegar sintesAunque varían tanto el porcentaje de mentiras que dicen las personas, como las condiciones bajo las cuales mienten y el grado en que manipulan la verdad, las investigaciones coinciden: Todos lo hacemos a veces. Por lo tanto, es inevitable que, en algún punto, nos atrapen.

La mayoría de nosotros creemos que nuestras mentiras realmente funcionan. Sin embargo, si estamos dispuestos a observar, frecuentemente hay señales, que indican dudas o incluso abierta incredulidad en los rostros de aquellos a quienes les mentimos.

He aquí cómo puede recuperar parte de su credibilidad:

  • REFLEXIONE SOBRE POR QUÉ MINTIÓ: Por debajo de nuestras mentiras se encuentran necesidades insatisfechas que creemos que la mentira podría saciar. Identificar estas necesidades es el primer paso para encontrar formas más sanas de satisfacerlas.
  • EVALÚE EL DAÑO A SU CREDIBILIDAD: Ponga atención a cómo le responden las personas.
    evalúe la brecha entre la reputación que quiere y la reputación que tiene.
  • BUSQUE FORMAS DE DEMOSTRAR HONESTIDAD: Puede practicar el demostrar honestidad de formas que las refuten.

Sea honesto acerca de las legítimas necesidades que está tratando de satisfacer y la reputación legitima que está intentando formar. Hacerlo lo ayudará a encontrar más formas legitimas de lograr ambas cosas.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

What to Do When You’re Caught in a Lie (Even an Unintentional One)

People lie, on average, one or two times per day. While the percentage of lies told by a person, the conditions under which we lie and the degree to which the truth gets stretched all vary, research agrees: We all do it sometimes. So it’s inevitable that, at some point, we will get caught.

Many people, however, don’t see it that way. Most of us believe that our lies actually work. But frequently there are cues, if we’re willing to see them, that indicate skeptical doubt, even outright disbelief, on the faces of those we lie to.

If you sense that spinning information, denying a mistake or exaggerating a contribution has backfired, don’t assume things will be OK after the painful silence or furrowed eyebrows subside. Your reputation is now in question. Here’s how you can earn back some of your credibility:

— REFLECT ON WHY YOU LIED: Dishonesty is never random. Underneath our lies are unmet needs that we believe lying might satisfy. Identifying these needs is the first step to finding healthier ways to fulfill them. Think about the last time you lied at work. Did you feel overlooked or unfairly judged by your boss? Did you fear your mistake would be more harshly criticized than warranted? My research on dishonesty, a 15-year longitudinal study on conditions that predict why people lie in organizations, reveals that some companies may be unwittingly creating circumstances that actually encourage us to lie. For example, when we feel our work is being unfairly evaluated, we are almost four times more likely to be dishonest.

— ASSESS THE CREDIBILITY DAMAGE: Pay attention to how people now respond to you. Is your opinion being solicited less? Are things you say being engaged differently than before? As you recognize signs of weakening credibility, you may be triggered to lie even more to regain it. Instead, evaluate the gap between the reputation you want and the reputation you have. Do you want to be known as someone with great ideas who delivers on commitments? Once you’re clear on this, you can more accurately evaluate the degree of doubt you may have raised by attempting to dishonestly engineer your reputation.

— LOOK FOR WAYS TO DEMONSTRATE HONESTY: If you lied, it’s likely that your colleagues now wonder about your capacity for honesty. In some cases, they may also be questioning other aspects of your character. You may not have the opportunity to outright confess that you lied; political conditions inside many companies often make such admissions too risky. (Although if you feel it’s safe to do so, by all means, take responsibility for your actions.) Once you identify the conclusions people have drawn about you, however, you can practice demonstrating honesty in ways that refute them. If your humility is being questioned, genuine expressions of self-doubt about your ideas, self-deprecating acknowledgments of things you aren’t good at and affirmations of others’ greater abilities can help.

Free yourself from the self-destructive cycle of dishonesty. Take stock of the conditions under which you are tempted to lie. Be honest about what legitimate needs you are trying to meet, and what legitimate reputation you are trying to form. Doing so will help you find more legitimate ways to do both.

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