Cuándo aferrarse a algo — y cuándo renunciar

Tomar la decisión de dejar de perseguir una meta, suele ser muy complicada. Sin embargo, es importante saber cuándo aferrarse y cuándo dejar ir. ¿En qué momento perseguir tu meta deja de ser sano para tu salud mental y física?

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En años recientes la perseverancia en el lugar de trabajo ha recibido mucho apoyo de una variedad de escuelas de investigación. Entre ellas está la de los psicólogos que estudian el valor. Han encontrado que la capacidad de aferrarse a una tarea — particularmente cuando enfrentan dificultades — es un factor crucial para explicar el éxito.

También está la idea de que perseverar ante la adversidad puede incentivar el aprendizaje y la mejora de habilidades. Un beneficio final de la perseverancia es que no sabemos cuándo cambiará nuestra suerte. Un estudio reciente de las carreras de casi 29,000 artistas, cineastas y científicos encontró que la mayoría de ellos tuvieron una buena racha en su carrera, cuando su trabajo recibió un amplio reconocimiento. Sin embargo, estas rachas ocurrieron en un momento aleatorio de su carrera.

Por ello, si está pensando en renunciar, debería recordar que una buena racha podría estar al otro lado de la esquina.

Sin embargo, otras investigaciones desafían dichos hallazgos. Un reciente análisis de estudios realizados en más de 66,000 personas encontró que de hecho existe un débil vínculo entre la persistencia y el desempeño. Además, un estudio de más de 5,600 estudiantes que presentaron exámenes estandarizados (SAT, por sus siglas en inglés) encontraron que no había relación entre las mentalidades de crecimiento y las calificaciones en el examen.

De hecho, hay un amplio cuerpo de investigaciones en el sentido de que la perseverancia podría tener una desventaja dañina. No ceder puede significar que las personas perseveren incluso cuando no tienen nada por ganar, eventualmente desperdiciando su tiempo y talentos. Mantenerse fijos en metas anheladas desde hace mucho tiempo también puede significar que las personas ignoren mejores alternativas. Los jugadores de béisbol de ligas menores suelen recibir bajos salarios y tener poca seguridad laboral, pero viven con la esperanza de ser detectados y llegar a las ligas mayores. Sólo aproximadamente un 11% de los jugadores hará esa trancisión.

No estar dispuesto a ceder puede llevar a que las personas estén perpetuamente insatisfechas — incluso cuando terminan obteniendo aquello que pensaban querer. Esto fue claramente ilustrado en un estudio con alumnos universitarios graduados y en busca de trabajo. Los investigadores encontraron que los estudiantes con una tendencia a “maximizar” sus opciones y que estaban fijos en alcanzar el mejor trabajo posible terminaron obteniendo 20% más en términos de salario. Sin embargo, estaban generalmente más insatisfechos con el trabajo que obtuvieron y encontraron más doloroso el proceso de obtener el empleo.

La indisposición a ceder puede ser más que sólo insatisfactoria. En algunas situaciones puede volverse directamente peligrosa. Esto sucede cuando la persistencia de las personas las lleva a continuar, o incluso redoblar, cursos de acción perdedores. Un estudio encontró que las personas que eran particularmente persistentes tendían menos a rendirse cuando estaban fracasando. Estas mismas personas estaban más dispuestas a sufrir pérdidas monetarias por el simple hecho de continuar haciendo una tarea.

Ser incapaz de dejar ir metas anheladas pero inalcanzables también puede ser malo para su salud mental y física. Las personas que sufren para desvincularse de metas imposibles tienden a sentir más estrés, mostrar más síntomas de depresión, estar afectadas por pensamientos intrusivos y tener dificultades para dormir. También tienen tasas más elevadas de eczema, dolores de cabeza y problemas digestivos.
Cuando se pregunte si aferrarse a una tarea u objetivo, o dejarlo ir, sopese el potencial de continuar aprendiendo y desarrollándose incrementalmente, en comparación de los costos, peligros y miopía que pueden acompañar a la terca perseverancia.

“Un beneficio final de la perseverancia es que no sabemos cuándo cambiará nuestra suerte.”.

“Mantenerse fijos en metas anheladas desde hace mucho tiempo también puede significar que las personas ignoren mejores alternativas.”.

“Ser incapaz de dejar ir metas anheladas pero inalcanzables también puede ser malo para su salud mental y física.”.

Creemos que la capacidad de aferrarse a una tarea — particularmente cuando enfrentan dificultades — es un factor crucial para explicar el éxito.

Sin embargo, hay un amplio cuerpo de investigaciones en el sentido de que la perseverancia podría tener una desventaja dañina.

No estar dispuesto a ceder puede llevar a que las personas estén perpetuamente insatisfechas.

La indisposición a ceder puede ser más que sólo insatisfactoria. En algunas situaciones puede volverse directamente peligrosa. Esto sucede cuando la persistencia de las personas las lleva a continuar, o incluso redoblar, cursos de acción perdedores.

Las personas que sufren para desvincularse de metas imposibles tienden a sentir más estrés, mostrar más síntomas de depresión, estar afectadas por pensamientos intrusivos y tener dificultades para dormir. También tienen tasas más elevadas de eczema, dolores de cabeza y problemas digestivos.

Cuando se pregunte si aferrarse a una tarea u objetivo, o dejarlo ir, sopese el potencial de continuar aprendiendo y desarrollándose incrementalmente, en comparación de los costos, peligros y miopía que pueden acompañar a la terca perseverancia.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

When to Stick With Something — and When to Quit

Perseverance in the workplace has received lots of support in recent years from a variety of schools of research. One is from psychologists studying grit. They have found the capacity to stick to a task — particular when faced with difficulties — is a crucial factor in explaining success.

There’s also the idea that persevering in the face of adversity can prompt learning and improvements of skills. A final benefit of perseverance is that we don’t know when our luck will turn. A recent study of the careers of nearly 29,000 artists, filmmakers and scientists found that most of them had a hot streak in their career when their work received wide acclaim. These hot streaks happened at a random time in their career, however. So if you’re thinking about quitting, you should remember a hot streak could be just around the corner.

Other research challenges these findings, however. One recent analysis of studies of over 66,000 people found that there was actually a weak link between grit and performance. And a study of over 5,600 students taking scholastic aptitude tests found that there was no link between growth mindsets and scores on the test.

In fact, there’s a large body of work showing that perseverance may have a harmful downside. Not giving up can mean people persist even when they have nothing to gain, ultimately wasting their time and talents. Remaining fixated on long cherished goals can also mean people ignore better alternatives. Baseball players on minor league teams often receive low pay and have little job security, but live in hope of being spotted and making it into the major league. Only about 11% of players will make that transition.

Being unwilling to let go can lead to people being perpetually dissatisfied — even when they end up getting what they thought they wanted. This was nicely illustrated in a study of graduating college students searching for a job. The researchers found students who had a tendency to “maximize” their options and were fixated on achieving the best possible job possible did end up getting 20% more in terms of salary. However, they were generally more dissatisfied with the job they got and they found the process of getting the job more painful.

An unwillingness to quit can be more than just unrewarding. In some situations, it can become downright dangerous. This happens when people’s persistence leads then to continue with, or even double-down on, losing courses of action. One study found that people who were particularly gritty were less likely to give up when they were failing. These same people were more likely to be willing to suffer monetary losses just so they could continue doing a task.

Being unable to let go of cherished but achievable goals can also be bad for your mental and physical health. People who struggle to disengage with impossible goals tend to feel more stress, show more symptoms of depression, be plagued by intrusive thoughts and find it difficult to sleep. They also have higher rates of eczema, headaches and digestion issues.

When you ask yourself whether to stick with a task or goal, or to let it go, weigh the potential to continue learning and developing incrementally against the costs, dangers and myopia which can come with stubborn perseverance.

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